La carretera a La Solana, la que más accidentes sufre

Ana Pobes
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La memoria de actividades de la Policía descarta la existencia de puntos negros y recoge un aumento de la siniestralidad, que pasa de 75 accidentes a 113 en un año

La carretera solanera registra el mayor número de accidentes - Foto: PABLO LORENTE

El Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (Iriaf) vio la luz en el año 2015 con tres pilares básicos: La Investigación,+ el Desarrollo y la Innovación (I+D+i) en el sector agrícola y ganadero, la transferencia de conocimientos que nacen de esa I+D+i y la formación. Y con esos puntos como bandera, el Iriaf llevó a cabo 47 proyectos de investigación durante el año pasado. De ellos, seis se han desarrollado a través de convocatorias europeas, 17 han sido financiados por fondos nacionales y ocho se han sufragado de la mano de otras convocatorias de investigación regionales. Todo ello sin olvidar los siete proyectos que se han podido realizar a través de los fondos propios del Iriaf y los tres contratos de investigación que se realizaron con las empresas interesadas en que el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (Iriaf) realizara su proyecto de I+D+i. Se prevé que en este año se realicen otros 47 proyectos.
Con estos datos, el director del Iriaf, Esteban García, en declaraciones a La Tribuna, afirmó que «teniendo en cuenta el número de investigadores que tenemos y el número de proyectos que salen adelante estamos en una media muy buena», lo que significa que «nuestros investigadores han conseguido financiación a nivel europeo, regional y nacional para apoyar la I+D+i en agricultura y ganadería». «En el Iriaf hay mucha ciencia», sentencia apoyado en que el año pasado se generaron 147 contribuciones científico-técnicas, 20 artículos de divulgación, casi 60 comunicaciones en congresos nacionales e internacionales, además de leerse dos tesis doctorales y realizarse 36 informes técnicos de diferentes empresas.
García destacó algunas de esas iniciativas que se han llevado a cabo en el ámbito de la investigación. Es el caso, por ejemplo, de la recuperación de variedades de la vid que «estaban prácticamente en desuso y en peligro de extinción». Y con ese objetivo, el Instituto Regional ha encontrado desde el año 2005 más de 40 variedades cuyo «perfil genético no se conocía hasta la fecha». De aquellas variedades que «los enólogos por consenso han considerado más interesantes» se inicia un proceso legal con su registro en la Oficina Española de Variedades Comerciales, donde se han registrado tres y otras doce están en proceso de inscripción. En este sentido, García puntualiza que su registro en la Oficina Española de Variedades Comerciales no significa que se puedan plantar, pues para ello «existe otro proceso administrativo a nivel autonómico para que sea variedad logre la autorización para su plantación». De lo contrario, esa variedad no se podrá cultivar legalmente para conseguir vinos de calidad.
Así, «tras muchos años de esfuerzo y dedicación», la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha autorizó el año pasado dos de las variedades que ha recuperado el Iriaf. Se trata del albillo dorado y la moridel. Esta última de la que se encontró «solo tres plantas residuales en una plantación y que es el resultado del cruce de las variedades de la cencibel y la moravia agria».
sede y centros. Con sede en Tomelloso están adscritos al Iriaf: el Centro de Investigación Apícola y Agroambiental de Marchamalo (Guadalajara), el Centro de Investigación Agroforestal de Albaladejito (Cuenca), el de Investigaciones Agropecuarias Dehesón del Encinar, en Oropesa (Toledo) y en la provincia de Ciudad Real los centros de Investigación Agroambiental El Chaparrillo y el de Selección y Reproducción Animal, ubicado en Valdepeñas, además del centro de Investigación de la Vid y el Vino (Ivicam), en Tomelloso y la Estación de Viticultura y Enología, en Alcázar de San Juan, sin olvidar la planta de escalado bioindustrial Clamber de Puertollano.