La brotación irregular de la vid augura una cosecha más baja

A. Criado
-
La brotación irregular de la vid augura una cosecha más baja - Foto: Rueda Villaverde

La brotación irregular de la vid augura una cosecha "ligeramente más baja" que la de 2018, que rondó los 27 millones de hectolitros a nivel regional. El Iriaf apunta que el escenario a día de hoy en cuanto a plagas y enfermedades es de "tranquilidad"

Las previsiones en el sector agrario pueden cambiar de forma radical de una semana para otra, especialmente por la incidencia meteorológica. Lo que sí existen son fotos fijas o radiografías en momentos puntuales que dan pistas sobre cómo puede venir una determinada campaña agrícola. A día de hoy, teniendo como base el trabajo de campo realizado por los técnicos de El Chaparrillo, el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (Iriaf) prevé una vendimia algo más temprana y con una producción «ligeramente más baja» que la de 2018, que rondó los 27 millones de hectolitros a nivel regional. Esteban García, director del Iriaf, explica que esta previsión obedece a la observación de «unas brotaciones más escasas e irregulares por la falta de reservas, tras una carga elevada en la mayoría de las parcelas en la campaña de 2018». Comenta, asimismo, que las temperaturas más elevadas de lo normal desde marzo han adelantado el ciclo de la vid «en torno a una semana». Justo al contrario de lo que ocurrió el año pasado, cuando la recogida de los primeros racimos se demoró hasta finales de agosto debido a una maduración estival más pausada, como consecuencia de una primavera generosa en precipitaciones y un verano moderado en temperaturas. García subraya que variedades blancas tempranas como la chardonnay terminaron su floración a finales de mayo y la tinta mayoritaria en la provincia de Ciudad Real, la tempranillo, está finalizando justo ahora. El responsable del Iriaf sostiene que las lluvias de abril «le han venido muy bien al viñedo», pero «no son suficientes para un desarrollo adecuado de la planta». «Si no llueve y las temperaturas son muy elevadas, la producción puede ir a menos, aunque en cualquier caso la cosecha será buena», afirma para hacer hincapié en que las plantas todavía no sufren «estrés hídrico». Si persiste la ausencia de precipitaciones, los viñedos de secano serán los principales damnificados. Las tormentas estivales, especialmente las que vienen acompañadas de granizo, son las grandes enemigas de la vid. Las plagas y enfermedades fúngicas también han hecho mella en las cosechas de pasadas vendimias, aunque Esteban García asegura que, hasta la fecha, «el escenario es de tranquilidad». Así al menos se desprende de los datos recogidos en los controles realizados por la Estación Regional de Avisos Agrícolas de El Chaparrillo. En este caso, la ausencia de lluvias evita la aparición en las plantas de la polilla del racimo y la araña amarilla común, «las plagas que habitualmente más daño han hecho en Ciudad Real». «La humedad y las buenas temperaturas son sinónimo de problemas», enfatiza. La araña amarilla no ha tenido «ninguna incidencia» hasta el momento y tampoco la primera generación de la polilla, sobre la que no hay un tratamiento adecuado. «Si se observa que la segunda generación, que aparecerá en las próximas semanas, puede generar problemas, se informará en el boletín para que los viticultores tomen las medidas pertinentes», apostilla. Respecto a las enfermedades fúngicas, el director del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha avanza que «no se ha detectado ningún foco de mildiu hasta ahora» y que su incidencia la pasada campaña estuvo «muy localizada» en la provincia. Brotes de más de 10 centímetros de longitud, una temperatura media superior a 10-12 grados y lluvias por encima de 10 milímetros durante unos dos días favorecen el desarrollo de esta enfermedad, muy dañina durante el periodo de floración-cuajado. Sí tuvo una mayor repercusión el oídio, cuyos daños más graves se producen sobre el racimo, afectando a los granos pequeños que se secan y caen. Salvo algún foco localizado tampoco ha tenido incidencia hasta el momento, aunque en el boletín de la Estación Regional de Avisos Agrícolas de El Chaparrillo se aconsejó a los agricultores «aplicar un tratamiento preventivo en las parcelas afectadas en 2018».