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Reducir la huella de carbono para aumentar la calidad de vid

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Pascual se convierte en la primera compañía del sector lácteo en registrar en la Oficina Española de Cambio Climático las emisiones de alcance 3 de sus cinco fábricas, sus 27 delegaciones comerciales y sus oficinas centrales de Madrid

La movilidad y la logística son clave en materia de medición de emisiones.

Pascual, empresa familiar con un conjunto de valores consolidado y diferenciador y referente en el sector de la alimentación, da ahora un paso más para alcanzar sus objetivos de sostenibilidad medioambiental, al convertirse en la primera compañía de la industria láctea de España que registra sus emisiones de alcance 1, 2 y 3 para 2020 en la Oficina Española de Cambio Climático (OECC). De hecho, ha trasladado la totalidad de sus emisiones para 2020 de sus cinco fábricas, sus 27 delegaciones comerciales y sus' oficinas centrales de Madrid, reafirmando su compromiso con el cuidado del planeta y la trazabilidad de su huella de carbono. 

Las emisiones de nivel 3 están conformadas por las emisiones indirectas de la compañía, ya sea en el transporte y logística de las materias primas, los viajes de sus empleados, el tratamiento de sus residuos y todas aquellas emisiones no incluidas en el alcance 1 y 2, que recogen el consumo de combustibles de los centros de producción y la flota comercial, así como las relacionadas con el consumo eléctrico, respectivamente.

Joseba Arano, director de Personas, Calidad y Gestión Ética, Responsable y Excelente de Pascual, explica la importancia de esta realidad apuntando que es en este nivel «donde se visibiliza el verdadero compromiso de las empresas con la sostenibilidad y la reducción de emisiones». «Medir lo que una compañía emite indirectamente es crucial si se quiere contribuir a una cadena de valor sostenible y cada vez menos contaminante», añade.

La meta es adelantarse a las exigencias normativas y contaminar cada vez menos. La meta es adelantarse a las exigencias normativas y contaminar cada vez menos. - Foto: Pombo fotógrafosSiendo la primera empresa del sector lácteo que hace públicas todas sus emisiones de 2020 ante la Oficina Española de Cambio Climático, Pascual ha registrado una cifra de 134.105 kilogramos de dióxido de carbono o CO2, casi un siete por ciento menos que lo que emitió en 2019. 

La empresa lleva computando su huella de carbono en la OECC desde que se lanzó la iniciativa en 2014 y ya superó sus objetivos de sostenibilidad medioambiental para el ciclo 2015-2020, reduciendo desde entonces un 20 por ciento de sus emisiones de CO2 y una cifra similar en su consumo de agua y electricidad.

Así, Arano destaca que este nuevo hito de Pascual demuestra «su liderazgo en materia de sostenibilidad en el sector». «Las compañías no podemos ceñirnos únicamente a nuestras obligaciones legales en este sentido, sino que debemos ir más allá, adelantándonos a lo exigido por la Administración y seguir reduciendo emisiones año tras año», añade. 

El director de Personas, Calidad y Gestión Ética de Pacual pone en valor, además, la importancia de mejorar estos datos en lugar de compensarlos: «no basta con compensar las emisiones, el verdadero compromiso ha de ser el de reducir la contaminación al máximo en toda la cadena de suministro».

Según los datos de la OECC, actualmente hay 1.980 organizaciones inscritas con 4.721 huellas de carbono. Únicamente 573 de ese total registran las emisiones de alcance 1, 2 y 3, tan solo el 12 por ciento. Asimismo, el organismo únicamente contempla en sus registros 60 huellas inscritas con alcance 1, 2 y 3 en 2020. En palabras de Arano, «estos números dan cuenta de que necesitamos sumar a más organizaciones en este tipo de iniciativas para dotar al sistema productivo de metas medibles, trazables y con base científica de cara a los objetivos para 2030».

 

Objetivos logrados

Pascual mantiene el sello Calculo, otorgado por el Ministerio para la Transición Ecológica, que la compañía ostenta desde 2018, estableciendo el cómputo de la huella de carbono como el primer paso en su compromiso con la reducción de su impacto medioambiental. En esta línea, la empresa obtuvo en 2020 la estrella Lean&Green por la reducción de un 20 por ciento de sus emisiones en logística y transporte desde 2015, concedida por la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc).

Todo esto sin olvidar que la compañía ha alcanzado los objetivos marcados para su ambiciosa estrategia de envases sostenibles en su marca de agua mineral Bezoya, el denominado Compromiso Bezoya, con el que la compañía fabrica todas sus botellas con plástico reciclado (rPET) este mismo 2021, adelantando el objetivo fijado en primer momento para 2022. Gracias a la circularidad, Bezoya reutilizará este año alrededor de 7.000 toneladas de plástico, lo que equivale a alrededor de 280 millones de botellas de agua de 1,5 litros.

Además, Pascual sigue aplicando la innovación sostenible en el packing de otras marcas, lanzando este 2021 la primera botella de leche en España fabricada a partir de materiales vegetales. Los nuevos envases de Leche Pascual incorporan resina vegetal producida con caña de azúcar, lo que supone un nuevo hito en su estrategia para fomentar la sostenibilidad medioambiental y avanzar hacia los envases del futuro. Igualmente, cabe destacar que, en el ámbito de la movilidad sostenible y la logística de corto recorrido, un 10 por ciento de la flota de camiones de reparto de la empresa se mueven total o parcialmente gracias a energías alternativas como el gas natural comprimido (GNC). 

En materia de logística de largo recorrido, Pascual cuenta con hasta 39 camiones propulsados por combustibles de fuentes de energías alternativas como el gas natural licuado (GNL), así como dos megatrailers que consiguen movilizar prácticamente el doble de carga con el mismo consumo.

Por todo ello, con el registro de su huella de carbono de los años 2018, 2019 y 2020 en la OECC, la compañía consolida su compromiso con la reducción de su impacto medioambiental, manteniéndose en la senda de la sostenibilidad y reforzando, cada año, su trabajo en torno a la consecución de operaciones respetuosas con el medioambiente y la promoción de la economía circular, como prevé su marco de gestión responsable.

 

Un referente

Pascual inició su andadura en 1969 en la localidad burgalesa de Aranda de Duero, para implantarse en poco tiempo en toda España y exportar en la actualidad a un total de 67 países. Con una gama de más de 200 productos, seis plantas, 27 delegaciones a través de su empresa de distribución Qualianza y más de 2.200 empleados, su principal actividad hoy es la preparación, envasado, distribución y venta, entre otros, de lácteos y derivados con la marca Pascual, aguas minerales Bezoya, bebidas vegetales Vivesoy, Bifrutas y Mocay Maestros del café.

Complementa su portfolio con otros productos de valor añadido, gracias a alianzas con empresas como Idilia foods (ColaCao, Nocilla y Okey), Upfield (Flora), Agua das Pedras Salgadas, Kellogg, Heinz, Conservas Garavilla (Isabel), Aceites y Vinagres Cosecha de Borges, Grupo Ágora (Ambar y Marlen) y AUARA. 

Gracias a la actividad de Pascual, cada vez son más quienes disfrutan de un nuevo concepto de calidad, más amplio y global, más allá del desarrollo de productos saludables. Una meta de aportar valor y calidad a la vida de las personas, entendida como el compromiso colectivo de superación en la búsqueda diaria de su bienestar.