La capital como último consuelo

I. Ballestero
-

El pulso por alcanzar un pacto en Ciudad Real va más allá de gobernar para el Partido Popular, que en sólo cuatro años se ha dejado más de 17.000 votos en la provincia

La capital como último consuelo - Foto: Pablo Lorente

En la madrugada ya del 27 de mayo, Francisco Cañizares salió a la sala de prensa de la sede del Partido Popular de Ciudad Real para hablar de los resultados de las elecciones, pero lo hizo como candidato a la Alcaldía de Ciudad Real y no como presidente provincial del partido. El popular, chaqueta abrochada pero sin corbata, centró sus palabras en la posibilidad del cambio en la capital quizá porque el nudo de los resultados en el conjunto de la provincia apretaba demasiado a una formación que se había dejado más de 17.000 votos en cuatro años, que había perdido cerca de medio centenar de concejales y que había enterrado una docena de victorias en diferentes municipios, más allá de que luego las cábalas le puedan hacer gobernar en alguno. Hace cuatro años, cuando el PP de la capital zozobraba por un cambio que el pacto PSOE-Ganemos hacía inevitable, el entonces presidente provincial del partido, Carlos Cotillas, y el secretario, Antonio Lucas-Torres, comparecieron a la mañana siguiente en rueda de prensa para analizar los resultados de las urnas. Desde que Cañizares abandonó de madrugada el atril, la sala de prensa de los populares está cerrada. Los resultados, en un cajón.
El Partido Popular obtuvo en las elecciones municipales del 26 de mayo 88.484 votos, en espera de que el recuento pueda terminar de peinar la cifra. Esos números otorgan a los populares el 33,02 por ciento de los sufragios emitidos en las municipales ciudadrealeñas, y 382 sillones en los plenos de los diferentes ayuntamientos provinciales. Obtuvo 31 mayorías absolutas y 3 mayorías relativas, aunque hay lugares como Ciudad Real en los que sin alcanzar victorias mayoritarias o relativas, tiene abierta la opción de gobierno, previo pacto con Ciudadanos y Vox. De hecho, desde la misma noche electoral, Cañizares abanderó esa suma como «el cambio» que había votado Ciudad Real y habló abiertamente de la entrada de ambos, Cs y Vox, en el gobierno. Cs y Vox que son, probablemente, una de las razones de que el PP se haya difuminado en las municipales.
Los resultados obtenidos por el PP ciudadrealeño suponen el 15 mejor resultado de una formación provincial del partido en las pasadas elecciones municipales. Hace cuatro años, en las de 2015, también obtuvieron el decimoquinto mejor resultado en el conjunto del país (excluyendo Ceuta y Melilla), pero decir que el PP provincial se ha mantenido estable sería ocultar lo que fue y lo que ha sido. Entonces, en 2015, el PP obtuvo 105.568 votos, más de 17.000 más que este año, y sumó 429 concejales (382 ahora). Ganó por mayoría absoluta en 36 municipios (31 ahora) y por mayoría relativa en una decena (3 en 2015), y rozó el 38 por ciento de los votos, casi cinco puntos más que en las elecciones de 2015.
Si en el mapa popular del conjunto del país los resultados del PP ciudadrealeño salvan el perfil, la comparativa con sus rivales políticos en la provincia difuminan ese trazo, porque el Partido Popular ciudadrealeño no sólo se dejó 17.000 votos en las urnas, sino que también ha visto cómo su principal rival en la lucha por las alcaldías, el PSOE, pasaba de sacarle 6.300 votos en las municipales de 2015 a más de 34.000 votos en las del pasado 26 de mayo. Y eso en una provincia en la que formaciones como Ciudadanos o Vox sólo han presentado listas en los grandes municipios. Con eso, han sumado entre ambos alrededor de 21.000 votos más que en las municipales de 2015 y es de ellos, en la mayor parte de los casos, de quien depende la gobernabilidad popular allí donde no hay mayoría.
No es sólo en los números donde el PP provincial tiene síntomas para hacer una autocrítica que todavía no se ha producido. Ha perdido feudos como Campo de Criptana y Socuéllamos, donde ha gobernado la mayor parte de las últimas legislaturas, y en ambos casos ha perdido por sólidas mayorías contra los socialistas. Conserva Daimiel y Bolaños, pero en Tomelloso ha cedido ante una aplastante victoria de Inmaculada Jiménez y en Puertollano ha sido relegada a tercera fuerza por detrás de Cs. De aquí el 15 de junio tiene el reto de gobernar en Ciudad Real. La capital como último consuelo.