Causas y síntomas de la celiaquía

La Tribuna
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La farmacéutica Ana Muñoz fue la encargada de divulgar en Almodóvar la campaña 'Celiaquía desde la farmacia, ¿comemos juntos?', gracias a la organización de una charla desarrollada esta semana por parte de la junta local de la AECC

Causas y síntomas de la celiaquía - Foto: ENTREMEDIOS by Paco Acero

La farmacéutica Ana Muñoz fue la encargada de divulgar en Almodóvar del Campo la campaña ‘Celiaquía desde la farmacia, ¿comemos juntos?’, gracias a la organización de una charla desarrollada esta semana por parte de la junta local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y que tuvo un gran seguimiento. «Intentamos llevar a la población en general un poquito de conocimiento sobre una enfermedad que no sólo afecta a los celiacos, sino a todos en general porque tenemos que intentar que la vida de esas personas sea un poquito menos dura en cuanto a que se encuentran con muchas dificultades en su día a día, por el desconocimiento de lo que es el gluten y la enfermedad celiaca en general». Así justificó Muñoz la necesidad de llevar a cabo esta acción promovida desde el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Castilla-La Mancha (Cofcam), en colaboración con la Consejería de Sanidad, y que se viene llevando a cabo por toda la región, explicando las principales cuestiones de esta afección y recomendaciones diversas. La celiaquía «es una enfermedad crónica, que es para siempre, también autoinmune porque está muy implicado el sistema inmunitario que reacciona contra nuestro propio organismo y que se desencadena por la ingestión de gluten, pero solamente entre las personas que tienen una predisposición genética», señalaba esta licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. La cuestión a tener en cuenta es que, como añadió, «hoy en día hay un 75 por ciento de personas que son potencialmente celiacos, es decir, que tienen esa predisposición y que no lo saben, que todavía no están diagnosticados», algo por lo que se llevan a cabo este tipo de campañas de información. Y, además, la predisposición genética referida no supone que desde un inicio pueda haber ya síntomas. «Ése es el problema, que pueden surgir en cualquier momento y es verdad que la enfermedad en las edades tempranas, en los niños, es mucho más fácil de diagnosticar, porque tienen unos síntomas mucho más evidentes, son mucho más característicos y, en cambio, en un adulto podemos detectarlo por otras patologías que no tienen absolutamente nada que ver», enfatizó. Es el caso de la osteoporosis o la osteopenia, por ejemplo, en las que «debido a la mala absorción de determinados nutrientes, por la inflamación del intestino, nos puede hacer aparecer un diagnóstico de celiaquía en una edad adulta», aunque la concreción de la misma tampoco es fácil de realizar y ni siquiera es cuestión de analíticas normales. «Hay pruebas de sangre, pero no son determinantes. Lo único que sí lo es, es una biopsia intestinal, tomando una muestrecita de tejido para ver la lesión que puede presentar», aludiendo la ponente también a los marcadores y análisis genéticos. Muñoz recordó que, «a pesar de ser evidente a lo largo de tantos siglos la existencia de esta afección, a la que ya un médico griego hizo referencia al hablar de ‘coilíacos’ y lo asoció precisamente a las malas digestiones, pero no se empezó a investigar hasta el siglo XX y llevamos unos años hablando de ello y se está viendo que afecta a mucha más gente de la que hemos creído». En el caso de los niños, es la mala absorción de los nutrientes lo que deja más a las claras una posible presencia de celiaquía. Vómitos, diarreas, estreñimiento, retraso del crecimiento o baja estatura así lo pueden indicar.