La Junta apuesta por avanzar en la educación empírica

Benjamín López
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En los últimos años se han prestado a 135 centros de Primaria y Secundaria unos 600 robots que ayudan a adaptar la forma de enseñar a la realidad social y laboral

La Junta apuesta por avanzar en la educación empírica - Foto: JUAN LAZARO

Castilla-La Mancha apuesta por «la modernización de los procesos de enseñanza», por la educación empírica, es decir, que los alumnos aprendan experimentando. Para ello 135 centros educativos de nuestra comunidad han implantado ya el programa Steam (por las siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) que apuesta por la ciencia y el conocimiento empírico, según dijo ayer la consejera de Educación, Cultura y Deporte, Rosa Ana Rodríguez, durante su visita a SIMO Educación, el Salón Internacional de Tecnología e Innovación Educativa, que se ha clausurado hoy en Madrid. Es por ello, dijo, que su Consejería ha repartido en esos centros de Educación Primaria y Secundaria 600 unidades robóticas que ayudan a aprender experimentando.
Castilla-La Mancha cuenta con un stand propio en SIMO Educación que le sirve, según Rodríguez, para avanzar en la «modernización de los procesos de enseñanza y aprendizaje en Castilla-La Mancha» que van de la mano del proyecto STEAM «encaminado a la experimentación y la ciencia».  
Según explicó ya hay 600 unidades robóticas repartidas en préstamo a los diferentes centros que tienen incorporada esta metodología «que realmente hace que avance en materia de ciencia pero también en humanidades y en arte», para lograr un desarrollo «integral» de los alumnos.
Según la consejera, la intención de la Junta es seguir aumentado el numero de centros adscritos al proyecto STEAM «por el gran avance que supone para el alumnado». Comenzó ya a implementarse en la pasada legislatura y en la actualidad ya son 135 centros, la inmensa mayoría públicos, los que han introducido esta metodología. En concreto, se trata de 91 centros de Primaria y 44 de Secundaria con más de 2.000 profesores implicados y más de 30.000 alumnos beneficiados, según los datos facilitados por la propia Consejería.
En el stand de nuestra región en SIMO Educación la consejera pudo conocer de primera mano, a través de representantes de algunos centros educativos que han implantado el proyecto STEAM, «cómo estas experiencias son muy fructíferas para el alumnado» porque «no se aprende la ciencia desde la teoría sino desde la praxis, desde la puesta en marcha de los instrumentos que hacen realidad unas fórmulas que a veces son tan abstractas que las hacen difícilmente asequibles» para los estudiantes.
Y es que, según dijo, si en la actualidad el 30% de los puestos de trabajo están cubiertos ya por máquinas, se calcula que para el año 2025 los robots desempeñen ya la mitad de los empleos disponibles en el mercado laboral. «Realmente lo que perseguimos es acercar la escuela a la realidad, a las demandas que la sociedad impone», explica, para «dotarle y formarle con los resortes de capacitación que le permitan ser una persona más integrada en una sociedad que cada vez va a ser más tecnológica». Todo ello, insiste, sin olvidar las humanidades y las artes, una faceta educativa «complementaria» al STEM.

Así, dijo a modo de ejemplo, uno de los proyectos que se pueden ver en el stand de nuestra comunidad en SIMO es un “una interpretación del Quijote a través de un algo parecido a un programa de televisión que han hecho los propios alumnos”. Eso, explica la consejera, “permite a los alumnos investigar de forma multidisciplinar” de tal modo que no sólo investigan como desarrollar tecnológicamente el trabajo sino que deben investigar un contenido literario e histórico”.

Combinación de teoría y práctica

La implantación del programa STEAM se hace a petición del centro e implica, dijo la consejera, una motivación por parte del profesorado para implementarlo pero también una formación específica. En este sentido, Rodríguez asegura, que la Consejería hace el “acompañamiento” a los centros educativos en las dos facetas, tanto en la implantación del proyecto como en la formación de los profesores que lo van a desarrollar. Ese, reconoce la consejera, es el único aspecto de STEAM “que puede resultar algo más caro” que la enseñanza tradicional si bien no necesariamente tiene que suponer un incremento presupuestario sino una adaptación de la formación que ya se da a los profesores.