Pedrosa da el pistoletazo de salida a la renovación de UGT

C.S.Rubio
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El líder sindical confirma su dimisión tras casi 18 años al frente de la UGT en la región. Una gestora dirigirá el sindicato hasta que se celebre el congreso, previsto para noviembre de 2020

Pedrosa da el pistoletazo de salida a la renovación de UGT - Foto: Yolanda Lancha


Carlos Pedrosa hacía oficial esta mañana la noticia de su dimisión, conocida ya desde el domingo por la tarde de forma oficiosa. Una renuncia irrevocable y que coincide con la apertura de un proceso de renovación de la UGT en Castilla-La Mancha, que culminará  en la primera semana del próximo  noviembre con la celebración del congreso regional.
Mientras tanto, una gestora dirigirá los destinos del sindicato. El próximo día 10 se dará a conocer quién integrará finalmente esta gestora, tras la reunión prevista del comité regional. No obstante, no cabe esperar grandes sorpresas o giros de timón en estos once meses previos al congreso. Como avanzó el propio Pedrosa, «el día a día de la organización está asegurado», ya que seguirá activa la actual Ejecutiva.
En cuanto a los motivos de su renuncia, los centró insistentemente en un único mensaje, mezcla de cansancio y relevo generacional. Como apuntó,  «soy un hombre del siglo pasado» y «hacer 70.000 kilómetros al año conduciendo tú, es algo que  ya no se hace como se hacía antes».
Con estas palabras quiso dejar atrás cualquier posible especulación sobre una crisis interna dentro del sindicato, alimentada por el hecho de que la convocatoria de prensa fuera remitida el pasado domingo desde el móvil personal de  Pedrosa, y no por los órganos de la UGT, como es habitual. «Aléjense de cualquier morbo -afirmó-, en el año 2012 yo ya no quise presentarme, pero eran unos años duros, los compañeros de UGT tampoco quisieron hacerlo, y por eso seguí al frente». Y  en 2016, año de su última reelección, «teníamos casi cerrada una Comisión Ejecutiva en la que yo ya no estaba, pero se rompió el acuerdo en el último minuto y tuve que volver a hacerme cargo».
Con todo, Pedrosa se marcha esperando que se le recuerde como «una persona agradecida con todos aquellos que me han aportado durante estos años, y que hoy pide disculpas a todos los que haya podido molestar durante estos años». «En las mismas circunstancias, les volvería a pisar los callos y les volvería a pedir disculpas», añadió.
Aunque su mayor resquemor durante estos casi 18 años al frente de la UGT es el haber tenido que afrontar el despido de varios trabajadores de la Unión regional durante los peores años de las crisis, «amigos en muchos casos». Una experiencia que, como se dejaba traslucir en su rostro, aún pasa factura anímica al ya exlíder sindical.
Tanto CCOO como el PSOEde la región valoraban la labor de Pedrosa al frente de la UGT en estos años.

 

«No quiero ser el Jordi Hurtado del sindicalismo»


Carlos Pedrosa llegó a la Secretaría General de la UGT de la misma manera en la que ahora se va, marcando sus propios tiempos. Y es que, si en 2002 conquistó la sede del sindicato casi al asalto -el candidato oficial era el entonces secretario general Fernando Campos- ahora se marcha sin aspavientos pero a su manera, sin esperar. Es tiempo de irse y no quiere que nadie le baje ya de este tren, cuyo billete compró en 2012.
Porque Pedrosa lleva queriendo dejar la primera línea casi diez años. En el congreso de 2012 se quedó por responsabilidad, como dijo entonces. No podía marcharse en un momento en el que tanto el sindicato como España en su conjunto, se daban de bruces contra el suelo a cuenta de la crisis. Y en 2016, con la carta de dimisión en el bolsillo, le volvió a tocar quedarse, para evitar que la falta de acuerdo interno en el sindicato rompiera la todavía frágil costra de la recuperación económica.
Por eso anuncia su marcha ahora, casi un año antes del congreso regional de la UGT, previsto para noviembre. «Los congresos de la UGT se sabe como comienzan, pero no como acaban» y «no quiero ser el Jordi Hurtado del sindicalismo regional», bromeaba ayer con los medios. «Hace un año mi hijo me dijo que soy un hombre del siglo pasado, y tiene razón, es hora de dejar paso a la gente del siglo del XXI».
Casi 18 años al frente de la UGT es mucho tiempo, más incluso que lo que propiamente marca el calendario. Lo sabe bien quien escribe estas líneas, que lleva casi el mismo tiempo ejerciendo el periodismo en la región. Han sido años donde ha habido de todo: boom económico, burbuja de la construcción, recortes brutales, cambios de Gobierno, una recuperación que no termina de cuajar...
Un tiempo que pasa factura, sobre todo cuando se nada a contracorriente. Y es que la UGT de Casatilla-La Mancha, pese a sus siglas, nunca fue el sindicato de cabecera de la Junta. Las buenas relaciones de Bono, y sobre todo Barreda, con Comisiones dejaron al ‘sindicato hermano’ de lado en muchas de las decisiones que en esos años se cuajaron. Lo que no le valió a Pedrosa para librarse del sambenito de abajofirmante, con el PPapuntaba a todo aquel que firmara acuerdos con los entonces gobiernos socialistas.
 Y con Cospedal la relación fue imposible, por más que Pedrosa intentó el diálogo (frente a una CCOO cerrada en banda). La expresidenta negó el pan y la sal a los sindicatos de clase, con los que cortó el diálogo cuasi de raíz durante sus cuatro años al frente de la Junta.  
La llegada de García-Page tampoco mejoró las cosas. El mismo Pedrosa lo reconocía en estas páginas a los pocos meses de arribar el PSOE de nuevo al Gobierno regional: «Las relaciones de la UGT con la Junta son frías y distantes».
Por eso las furibundas críticas del PPy de algún que otro sindicato por su vinculación familiar con un miembro del nuevo gobierno hicieron más mella de la deseada en el líder sindical, que cada vez espaciaba más sus apariciones en público. Un abandono paulatino de la vida pública que culminó con una sobria despedida.
Una despedida que sabe a despedida. Pedrosa no tiene pinta de querer enlazar la secretaría general de la UGT regional con otro cargo, dentro o fuera del sindicato. Ayer tenía ya cara de Carlos, trabajador de la Diputación de Albacete y eso, después de 18 años, le honra.
 

 



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