Los 10 tañidos finales de la campaña

Antonio Pérez Henares
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Los 10 tañidos finales de la campaña - Foto: JuanJo MartÁ­n

Pulsiones y convulsiones en el último tramo de esta etapa que está a la espera de sentencia

El artículo al uso resulta inútil para poder ofrecerles a ustedes un fresco panorámico de las pulsiones y convulsiones finales de esta campaña que tiene echado el cierre y está ya a la espera de dictar sentencia. Así que he optado por esta fórmula de pinceladas y flashes que quizás nos sitúe a todos mejor y nos permita ver, valorar y hasta recordar en conjunto lo que ha ido sucediendo y que pudiera ser relevante para lo que el día 28 acaben por cantar las urnas.
Sonrisas 
La cosa iba de encuestas y de dulce sosegado para Pedro Sánchez. La fractura en tres cachos de sus adversarios y el declive de su aliado podemita le sonreía y solo había que esperar plácidamente. Que nunca ha habido tanto voto que no da la cara, un 40 por ciento, que unos llaman indecisos y otros oculto, y que la diferencia entre los dos no termina de  poderse dar por suficiente ni segura. Que puede salir con barbas o la Purísima, vamos.
Los debates

Mejor dicho en singular: el debate,  en Atresmedia, porque Pedro Sánchez solo quería uno y a cinco, con Vox de saco y coartada. La junta electoral central dice que nones. Que a cuatro y sin Vox, que no es un grupo parlamentario a nivel nacional.

Malas fechas
Pedro Sánchez asegura que entonces sí irá al de TVE que inicialmente había desechado. La fecha prevista el 22 de abril, ¿y el de Atresmedia, el 23? Dice que no, que ni de coña. Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias manifiestan que ellos sí que acudirán. Y la cadena afirma que le dejará la silla vacía. Encima en el debate anteriormente pactado, Cayetana y Arrimadas les propinan a las Monteros, sobre todo, a la del partido socialista, pero también a la de Podemos, una paliza contundente. Se empieza a torcer la cosa.

Chulería

El secretario general del PSOEobliga entonces a su comisaria Mateo a cambiar la fecha del debate en la pública para que así coincida con el otro. La servil Rosa María, traga, con eso y con todo. Porque la sumisión se hace bochornosa. Tanto que acaba siendo insoportable hasta por los adictos rehileteros de RTVE.  A Sánchez, y no ha llegado Jueves Santo, se le ha envenenado la campaña. No se puede ser al tiempo tan chulo y tan cobarde.

Leve tendencia

Sánchez y Redondo se la envainan y se rinden. Aceptan los dos debates. A Sánchez se le escapa una verdad, algo en lo que es muy difícil pillarle: «¡Qué remedio!», exclama. Es el primer triunfo de los adversarios. Salen las últimas encuestas. Nada cambia pero se apunta una leve tendencia, algo se mueve.

Perdedor y ganador

Primer debate en TVE. Sánchez se deja bastantes pelos en la gatera. Es, sin duda alguna, el perdedor de la noche. El último en las valoraciones, con excepción de algún medio y los voceros entregados. Tal es así que ni siquiera comparece luego, escapa corriendo y ha de comparecer Ábalos con cubo y esponja. Quien más puntos gana es Albert Rivera. Es el vencedor. Pablo Casado no está mal, pero le roban el primer plano. Resta todavía un segundo round.

De cartón
Segundo debate. Sánchez vuelve a salir malparado. Los suyos se congratulan de que «ha salido vivo», pero es una evidencia que la secuencia, con el intento de huida previo, le han hecho daño. El debate lo gana Pablo Casado, que se crece y recupera el espacio, ante un Albert Rivera sobreactuado, que suena a repetición de  jugada y a equivocarse de enemigo. Pero entre ambos dejan a Pedro Sánchez en evidencia. Para mal mayor,  Pablo Iglesias, por el otro lado, también le ha mordido. Lo que queda en muchas retinas es un Sánchez de cartón y de mentira.

Puñalada

Viene algo en su consuelo que la pelea Cs-PP se pone aún más agria. Salta la liebre Garrido. Es más trasfuguismo, es una traición rencorosa, rastrera, mendaz y sucia. Había pedido y comprometido un puesto para el Parlamento Europeo, de número cuatro mientras urdía la manera y momento de hacer más daño con la puñalada. Mas allá de la política,  atendiendo tan solo a la condición humana, a la decencia personal, a la ética y al valor que se da a la palabra empeñada, la bajeza del  personaje queda perfectamente retratada. Pero por ello el impacto, que lo es, puede tener efecto insospechado. Pues emporca no solo a él, sino aún más a Ciudadanos, devenido de proclamado regenerador en adalid y alcahuete del trasfuguismo con Villegas en el papel de Celestina mayor del reino. Y ello cuando aún apesta  el fichaje, pucherazo y entierro de Silvia Clemente. Y sigue ocultándose quien ordenó e introdujo los votos falsos, porque afecta directamente a las alturas. Lo de Garrido puede tener similar efecto.

Cooperación

Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas desbaratan al separatismo en la sede de su aparato propagandístico, TV3 y dejan con las vergüenzas al aire al comisario del Agitrop, su mandamás, que se había puesto de moderador del debate. Brillante la una, contundentes ambas, dejan muda y para el arrastre dialéctico a Batet, la indultadora inconfesa. Es lo más destacado y de mayor interés. También ejemplifica  la manera de cooperar entre Cs y PP y no lo que practica Rivera, tanto en los debates nacionales como en sus jugadas de navajeo. La regeneración tránsfuga provoca, más que nada, rechazo. Al menos a quienes aún creen en la decencia y la palabra dada.

La EPA

Sale la EPA. Pedro Sánchez y sus ministras se empeñan en contar que 50.000 desempleados más y cerca de 100.000 puestos de trabajo perdidos son una buenísima noticia. Los palmeros mediáticos compran la especia que de haber sido con el anterior Gobierno hubiera supuesto llanto y desgarre de vestiduras. La EPA es mala, sin paliativos, en algún segmento, es el mayor aumento de paro en el trimestre desde 2013, pero no lo es tanto en pérdida de trabajo, que está en la media de datos anteriores. La impostada euforia gubernamental resulta ridícula con los números debajo de sus declaraciones. No es buen cierre y lo saben. Por eso amplifican la farsa.
  Aquí lo dejo. La pregunta de qué pasará hoy no tiene respuesta, ni nadie que la conozca. Puede salir con barbas o la Purísima. Personalmente no tengo la más mínima idea, ni pálpito. Y los que hacen las encuestas y pregonan tendencias, esos, menos aún.