Precariedad como supervivencia

Carlos Cuesta (SPC)
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Las condiciones de contratación que existen en España hacen que el país lidere los índices de pobreza de la UE, con un 15% de los hogares con al menos un trabajador que vive en situación de vulnerabilidad

Precariedad como supervivencia

Cuando un país como España presenta una edad media poblacional de 50 años, más de 9,7 millones de pensionistas, cuando hay más madres de 40 que de 25 años o cuando el paro juvenil es del 35% y la tasa de desempleo está por encima del 14% y las encuestas revelan que las preferencias del 60% de los universitarios es ser funcionarios frente a emprendedores, hay que preguntarse por las causas que justifican esta situación, que se agravan año a año y que están conduciendo a la nación a ser uno de los países más envejecidos del mundo.
Desde 2008, el poder adquisitivo de los trabajadores españoles de la empresa privada ha disminuido más de un 20% con constantes congelaciones salariales y con leves incrementos por debajo del IPC, según los sindicatos. Solo los empleados públicos han recuperado las pagas atrasadas y han mantenido sus convenios colectivos al alza. 
En un escenario donde más de 700.000 jóvenes han abandonado el país en la última década en busca de un empleo de calidad y unas condiciones dignas de promoción para tener un proyecto de vida, vivir en pareja, comprar una casa, tener hijos,… parece difícil volver a la normalidad que se vivía en España hace solo dos décadas.
La precariedad laboral que se registra en el país es un síntoma de que la economía nacional, aunque esté creciendo por encima de la media comunitaria, no funciona bien. Una gran parte de los asalariados, principalmente las personas con contratos temporales, tienen remuneraciones que no les permiten independizarse y que les obliga a vivir en una situación de vulnerabilidad que roza la miseria.
El salario medio bruto en España está en 23.156 euros al año, según el INE que, constata, además, que la nómina más habitual es de 16.498 euros anuales, lo que, en la mayoría de las ocasiones, no supera los 1.000 euros netos mensuales.