Nueva sangre en casa

H. L. M.
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Nueva sangre en casa - Foto: Tomás Fernández de Moya

Antonio Díaz Criado es uno de los 39 ciudadrealeños que se realiza la diálisis peritoneal. Se trata de una técnica en crecimiento que evita el desplazamiento al hospital cada dos días a los enfermos de riñón en la provincia

El ritmo en el que debutan nuevos pacientes con enfermedades del riñón es de un 30 por ciento durante la última década. De estas personas muchas de ellas pasan por varias fases, que casi siempre conducen a la hemodiálisis, un proceso de varias horas que se realiza en el hospital, para que una máquina realice la función del riñón: limpiar la sangre. Ese casi siempre es cada vez más condicional, ya que a la hemodiálisis se suman nuevos métodos para la renovación de la sangre y que abren la posibilidad de que esta diálisis se pueda realizar desde el hogar. Se trata de la llamada diálisis peritoneal, en la que el peritoneo realiza las funciones del riñón, y que es un aspecto que se ofrece a más pacientes y que cuenta con más personas que optan por este método de purificación.
Antonio Díaz Criado es uno de esos pacientes que conoce ambos procesos. Este manzanareño lleva nueve años con enfermedades del riñón. A los 53 años empezó a quedarse sin ellos, como él dice, e inició una serie de procesos que finalmente llevaron a iniciar diálisis. En concreto, hace unos años le descubrieron un tumor en un riñón, y con él comenzó hemodiálisis, hasta que le ofrecieron la posibilidad de iniciar la peritoneal.
La diálisis con el peritoneo se inicia con el desarrollo de una operación para instalar un catéter en esta zona de la cavidad abdominal, una capa delgada de células. Ese catéter dará acceso a los líquidos que «hacen la limpieza de la sangre» y que se realiza «en casa, durante 20 minutos cada cuatro horas, o por la noche», señala el presidente de Alcer en Ciudad Real, Pablo Léon.
En la provincia de Ciudad Real existen 297 pacientes en diálisis, de los que 258 están en hemodiálisis y solo 39 en peritoneal, aunque este dato se ha duplicado en los últimos años, gracias a los avances. «Hay ahora mucha gente que se va metiendo y gente más joven», comenta Antonio Díaz desde la experiencia. Los líquidos, la máquina y el instrumental los da el Sescam. En el caso de Antonio Díaz, que se realiza la nocturna, recibe un cargamento cada mes, con decenas de cajas en las que se encuentra el líquido que le salva la vida y le renueva la sangre desde hace años. Su garaje le sirve de almacén para todo el material que poco a poco traslada a la habitación para realizarse la diálisis. Cada bolsa con los líquidos se coloca en una máquina en su habitación y a través de un sistema de catéteres va rellenando el peritoneo del líquido y se evacua cada cierto tiempo. Se trata de un proceso que dura unas nueve horas en total. «Yo estoy durmiendo tranquilamente, me conecto a las diez o diez y media y hasta las 7.30 horas trabaja», indica este paciente que cuenta con el apoyo de su mujer Pepi Fernández en toda esta labor. La zona de evacuado hay que limpiarla cada día y hay que tener mucho cuidado con el catéter y el instrumental porque cualquier infección puede conllevar un proceso hospitalario. Más allá de esto y del espacio que un hogar requiere, Antonio Díaz se muestra encantado del proceso.
«La diálisis peritoneal es mucho más independiente, no es como la otra en que se tiene que ir a Ciudad Real en la ambulancia», expone cuando piensa en las diferencias entre una y otra, tras años en esa espera de un nuevo riñón. «El día en que te tocaba ir a hemodiálisis lo pierdes», apunta, mientras ve su vida como «normal»: «Llega la noche, me conecto y a dormir». La máquina de hecho apenas hace ruidos y mientras que está funcionando puede ir al baño o moverse, no es necesario estar tumbado todo el tiempo. En esa vida «normal», como él la califica, hay elementos que se quedan por el camino, como las vacaciones, casi desaparecidas, salvo el año pasado en que viajaron con Alcer. «Cuando estuvimos este año pasado, me llevaron allí todo: el medicamento, bolsas y todo».
Por su parte, el presidente de Alcer recuerda que tanto la hemodiálisis como la diálisis peritoneal tienen sus pros y sus contras. La primera implica un largo periplo de ambulancias y sobre todo el hecho de que se pierden varios kilos cuando se efectúa, los que suman todos los líquidos retenidos, ya que sin riñones no se orina. Mientras, la segunda debe efectuarse todos los días, no existen jornadas de descanso, pero «no todo el mundo tiene un peritoneo que pueda realizar la diálisis», recordó León. En contra de este nuevo proceso es que la diálisis por el peritoneo no se puede hacer para siempre, ya que con los años «se estropea». Con todo, hay un último punto a favor de quienes no se hacen hemodiálisis y es que la limpieza de la sangre en casa es menos agresiva respecto al trasplante, su cuerpo «está mejor» de cara a afrontar el proceso que comienza cuando una persona recibe un riñón.
trasplantes. Hay que tener en cuenta que en Ciudad Real el año pasado hubo 22 trasplantes, hay unos 300 ciudadrealeños que tienen un nuevo riñón, y existe una lista de espera de unas 30 personas en la zona de la capital para recibir un riñón, una espera que puede llevar meses o años.
En caso de Antonio Díaz su espera es de años fruto de «la mala suerte», ya que primero tuvo el tumor del riñón, lo que le obligó a una espera de año, después fue una angina de pecho, lo que implicó otro año más y ahora está a la espera de si llega el verano y puede acceder a iniciar el proceso para encontrar un donante compatible con él. «Estoy ilusionado y por otro lado, no te creas, porque me tienen que volver a operar otra vez de una hernia y a lo mejor hay que esperar otro poco tiempo», argumenta, con la esperanza de lograr que sus riñones vuelvan a trabajar con normalidad.