Un 17% de universitarios roza la obsesión por las dietas

Raquel Santamarta
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Una tesis doctoral de la UCLM incide en los peligros de la ortorexia nerviosa y sugiere su inclusión dentro de los trastornos del comportamiento alimentario

Un 17% de universitarios roza la obsesión por las dietas - Foto: Tomás Fernández de Moya

Comer sano puede llegar a convertirse en una obsesión. De hecho, cada vez más españoles sufren ortorexia nerviosa, una enfermedad derivada de la preocupación excesiva por comer productos saludables. En un estudio sobre la prevalencia de la ortorexia nerviosa en estudiantes universitarios del campus ciudadrealeño de la UCLM y su relación con los aspectos psicopatológicos de los trastornos de la conducta alimentaria se concluye que un 17% de ellos está en riesgo de caer en una patología que puede acarrear serios problemas físicos y psicológicos a quienes lo padecen, dada la carencia en la ingesta de determinados nutrientes básicos para la salud.
En el trabajo, que forma parte de la tesis doctoral de María Laura Parra Fernández, se incide en la importancia de abordar el problema en poblaciones que no reciben atención clínica para «mejorar la detección temprana y el tratamiento en el recurso más apropiado de una realidad que podría enmarcarse dentro de los trastornos del comportamiento alimentario». Y es que hasta la fecha no figura en el DSM-5, acrónimo en inglés del ‘Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales’.
Para este estudio, en el que participaron 454 alumnos de las facultades de Enfermería, Derecho, Química, Informática y Educación (295 mujeres y 159 hombres) con edades comprendidas entre los 18 y 51 años, se correlacionó el riesgo de ortorexia con el deseo de adelgazar, la sintomatología bulímica, la insatisfacción corporal, la baja autoestima, el perfeccionismo, la conciencia interoceptiva, el miedo a madurar, la desconfianza interpersonal, el ascetismo y el control de los impulsos. En este sentido, se utilizó el cuestionario ‘ORTO-11-ES’ y el inventario de trastornos de la alimentación ‘EDI-2’.
«un desafío importante». «La dieta de los jóvenes, y especialmente la de los estudiantes universitarios, es un desafío importante, ya que puede implicar cambios importantes en el estilo de vida», asegura Parra Fernández. Y es que las personas que padecen esta patología, cuyo término fue acuñado por Bratman en 1997, se someten a una monomanía para obtener alimentos sin aditivos artificiales y están más preocupados por su calidad que por la cantidad. Esta preocupación extrema por la dieta puede llevar a un trastorno con diferentes niveles de severidad al estar asociado con la desnutrición, la inestabilidad afectiva y el aislamiento social.
La celosa preocupación por evitar impurezas, alimentos procesados, aditivos y contaminantes imaginarios es, a juicio de la investigadora, peligrosa. «Las personas que padecen este trastorno se caracterizan por su adhesión a una dieta restrictiva. Evitan estrictamente ciertos alimentos que los individuos consideran poco saludables y practican ciertos rituales», explica apuntando, como ejemplo, a la espera de «periodos inusualmente largos» entre comidas para permitir la digestión, basándose en reglas autoimpuestas con respecto a la distintas combinaciones de alimentos.
A este respecto, señala como «común» entre los afectados el consumo exclusivo de alimentos provenientes de la agricultura orgánica al estar libres de sustancias artificiales como pesticidas y herbicidas. También, según apostilla, suelen estar preocupados por las técnicas y los materiales empleados en la fabricación de alimentos. «Estos individuos pueden sufrir sentimientos de frustración cuando transgreden este tipo de dietas, lo que les puede llevar a inhibirse de formar relaciones con personas cuyos hábitos y creencias difieren de los suyos», advierte. «Se necesitan estudios adicionales para describir el comportamiento de las personas con ortorexia», concluye Parra Fernández convencida de que «redes sociales como Instagram pueden jugar un papel clave en el desarrollo y mantenimiento de patrones de alimentación desordenados».
 


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