Revolución solar

A. Criado
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Manzanares se convertirá en uno de los actores principales del resurgir de la energía solar. En los próximos años albergará un mar de plantas fotovoltaicas, casi 800 megavatios de potencia que vendrán acompañados de una millonaria inversión.

Planta fotovoltaica en Manzanares. - Foto: Pablo Lorente

Tras casi una década de letargo, el sector fotovoltaico ha despertado con fuerza en España. La aprobación en octubre de 2018 del Real Decreto-ley de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores, la imparable bajada del precio de esta tecnología y el hartazgo ante unas facturas de la luz cada vez más elevadas han cambiado radicalmente el escenario del mercado español. Uno de los nichos de negocio que expresa con más claridad este cambio de aires es el autoconsumo, al que se suma la promoción de grandes campos solares. Y en este último ámbito, Manzanares aspira a convertirse en un referente nacional.
Su término municipal se transformará en los próximos años en un mar de plantas fotovoltaicas, puesto que a los nueve expedientes que se están tramitando en la actualidad en el nudo de la red eléctrica ‘M-220’, que suman un total de 339,35 megavatios, se añadirán en una segunda fase nuevos proyectos en el nudo ‘M-400’, con una potencia asignada superior a los 400 MW. «Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que Manzanares, con cerca de 800 megavatios, albergará la mayor concentración de plantas fotovoltaicas de España o una de las más grandes», afirma el alcalde de la ciudad, Julián Nieva, que destaca el impacto socioeconómico que representará este sector en la zona.
Los nueve proyectos de esta primera fase (la mitad de los 18 que se están tramitando en la provincia) supondrán una inversión de más de 230 millones de euros y la creación de entre 400 y 500 empleos durante la construcción. En lo que a las arcas municipales se refiere, su repercusión será de «tres millones de euros» en el presupuesto de 2019, unos ingresos vía impuestos que el Ayuntamiento utilizará para llevar a cabo un «ambicioso» paquete de inversiones para «seguir mejorando» la localidad, entre las que se incluye, por ejemplo, las obras de ampliación de la residencia de mayores Los Jardines.
Únicamente con el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), el Consistorio manzanareño prevé recaudar cerca de un millón de euros este ejercicio, y eso que la bonificación municipal para los promotores es de un 87%, un dato que pone de relieve la envergadura de estas iniciativas empresariales. El otro gran trozo del pastel vendrá del 2% del canon urbanístico que establece la ley para cada uno de los proyectos, al que habrá que sumar en los próximos años el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), «cuando se modifique la calificación de los terrenos de rústico a suelo de características especiales». Otra vía de ingresos municipales será el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) a partir del tercer año (los dos primeros están también bonificados), puesto que todos estos negocios «van a superar el millón de euros de facturación».


Tramitación. Las máquinas comenzarán a trabajar en la adecuación de los terrenos y la construcción de las distintas plantas fotovoltaicas a lo largo del presente ejercicio. Todos los proyectos se encuentran en «avanzado estado de autorización administrativa», pendientes aún la mayoría de la resolución de la declaración de impacto ambiental (DIA) por parte de la Administración regional. En el ámbito de la autorización municipal, los promotores están a la espera de la respuesta definitiva de la Junta de Comunidades antes de solicitar la licencia de obras y actividad y la calificación urbanística, a excepción de Casas de Don Pedro I y II que ya han realizado esta petición al Ayuntamiento. En cualquier caso, Nieva subraya que es un trámite que los municipios pueden resolver «en apenas una semana».
En esta situación se encuentra el promotor Joaquín Corchado, un manzanareño que pretende poner en marcha una planta fotovoltaica (Ninobe) de cinco megavatios, la más pequeña de las nueve. Explica que la mayoría de estos proyectos, una vez que están en funcionamiento, «se venden a empresas que se dedican a la gestión y producción de electricidad», entre las que se encuentran, por ejemplo, Elecnor y ENEL. Además de querer ser profeta en su tierra, la elección de Manzanares para radicar este negocio obedece a la «voluntad política» demostrada por el Ayuntamiento, con «un alcalde y un equipo de Gobierno siempre de cara», y a las «facilidades» dadas a los empresarios, con las bonificaciones impositivas anteriormente mencionadas. «Porque sol y llanura hay en toda La Mancha», apostilla.
Corchado asegura que el fotovoltaico es un sector «rentable», ya que España se encuentra todavía «lejos» de cumplir los objetivos marcados por Bruselas para la sustitución progresiva de las fuentes de energía convencionales por renovables. En el caso de los proyectos de Manzanares, la zona en la que se construirán las plantas está «medioambientalmente muy degrada». En esos terrenos, algunos prácticamente abandonados y otros dedicados a una agricultura de baja rentabilidad económica y con sistemas de riego intensivos, se levantarán «barreras verdes» y también se mejorará el cordel Alcázar-Manzanares, «a día de hoy inexistente». Ventajas laborales y ambientales a las que suma las que llegarán vía impuestos a las arcas municipales (ICIO e IBI).

 

Un gran futuro. Para el economista José Carlos Díez, elegido recientemente para formar parte del Consejo Asesor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para América Latina, la clave de esta revolución solar es muy sencilla: «Es la forma más barata de producir electricidad en el mundo junto con la eólica y su precio sigue bajando cada año». El precio de mercado de la electricidad en España se sitúa actualmente en 51 euros el megavatio/hora, mientras que la fotovoltaica produce a 28 euros, aproximadamente un 40% menos.
«Por primera vez tenemos en España una forma de generar energía abundante y más barata que nuestros socios europeos», insiste Díez para explicar que las producción de nuestros vecinos italianos y franceses se eleva a 34 y 41 euros el megavario/hora, y en el Reino Unido, con pocos días de sol al año, se eleva a 57 euros. En Estados Unidos, el precio de la energía solar ha pasado de 350 dólares en 2009 a 50 en 2017. «En La Mancha os ha tocado la lotería y hay que aprovecharlo», enfatiza.
Las granjas fotovoltaicas están diseñadas y ejecutadas para vender su producción a la Red Eléctrica de España (REE). Es el escenario preferido por los inversores, ya que «no dependen de ningún tipo de subsidio para su rentabilidad, sino únicamente de lo competitiva que sea la tecnología». Sin embargo, José Carlos Díez subraya que la verdadera revolución está en el autoconsumo, ya que es una energía sostenible y duradera que repercute en «un ahorro del 50% en la factura de la luz» y con la que, además, «hacemos un favor al planeta y a nuestros hijos». El economista palentino también resalta el «pelotazo laboral» que se vislumbra en torno a este sector e insta a las administraciones públicas a que luchen contra la pobreza energética con la instalación de placas solares en vez de dar subvenciones, ya que «a partir del segundo año liberarán una partida que podrán destinar a otro fin». «No hay excusa», sentencia.