¿Quién puede más en la batalla de las variedades?

C. de la Cruz
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¿Quién puede más en la batalla de las variedades? - Foto: Pablo Lorente

Las locales airén y tempranillo desmontan falsas creencias sobre su calidad y continúan siendo mayoritarias en la región frente a otros tipos de uva

El campo no escapa a las reglas de un mercado global , y dentro del mismo el sector vitivinícola también se encuentra claramente influenciado por la plantación y producción de nuevas variedades de uva para adaptarse a las exigencias marcadas por la diversificación. Así, las uvas airén y cencibel o tempranillo, autóctonas de la región, compiten frente a otras variedades foráneas como las conocidas chardonnay, saugvinon, merlot o syrah, entre otros.
El director del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (Iriaf), Esteban García Romero, rompe una de las falsas creencias sobre las uvas airén y tempranillo, que tradicionalmente han sido asociadas a vinos  embotellados de menor calidad y por tanto se han destinado mayoritariamente a la venta de vino a granel. «Hoy en día se puede afirmar que es totalmente falso. Hay vinos de  calidad de variedad airén y cencibel en la misma proporción que los hay de cabernet sauvignon o de syrah. Quizá hace 40 años se pensaba eso, pero el secreto está en la tecnología y en la producción de calidad como parámetros importante a la hora de vender el producto», explica García Romero, que añade que su destino como venta a graneles sencillamente porque «su producción es mayor».  
Habitualmente se suele asociar a la comunidad autónoma como el mayor viñedo del mundo, una extensión de más 475.000 hectáreas con nueve denominaciones de origen, entre ellas las ciudadrealeñas La Mancha y Valdepeñas. Y dentro de este gigantesco espacio, 46 variedades autorizadas con  presencia mayoritaria de airén y cencibel. El director del Iriaf tiene claro que «al ser la región vitícola más grande de España y una de las mayores del mundo, estamos abocados a la diversificación de la producción en diferentes variedades. Nunca podremos decir que las foráneas podrán superar a las locales por una cuestión de la extensión de la superficie, pero el resto está creciendo».
Otras variedades propias de la región son la bobal, en la zona de La Manchuela en Albacete y Cuenca; la monastrel; la garnacha de Toledo; la garnacha tintorera de Albacete; y el macabeo blanco, entre otras.
desde fuera. Teniendo en cuenta que la calidad de airén y cencibel es exactamente la misma, la llegada de otras variedades responde a las necesidades de mercado que precisamente demanda el mundo global, y es que «cada bodega debe ofrecer a sus clientes una amplia gama y diversa de productos», expone García Romero.
Entre otras propuestas varietales tintas, el director del Iriaf destaca la syrah, que «está ganando más adeptos en el mundo enológico regional por su buen comportamiento en campo y porque los vinos obtenidos tienen una buena presencia en el consumidor», además de otros ejemplos conocidos como cabernet sauvignon y merlot, y en cuanto a uva blanca destaca verdejo, chardonnay y sauvignon blanc.
NUEVAS PLANTACIONES. Una de las decisiones más complejas que debe afrontar un agricultor que plantea un cultivo de vid es la variedad de uva. García Romero señala que «se piensa mucho el destino de la producción, si va a la obtención de mostos, que necesita variedades con una producción aceptable, o si la producción va a destinada a vinos jóvenes, de crianza o reservas, que cuentan con mayor valor añadido».
En los últimos años la gran mayoría de explotaciones de vid son en «espaldera y con apoyo de riego, ya que las condiciones climáticas con veranos secos y largos hacen muy difícil el buen desarrollo de la plantación desde cero tradicional».
CAMPAÑA VENDIMIA. El comienzo de las campañas de vendimia ha ido adelantándose en la región en los últimos decenios. Una de las radica precisamente en las nuevas variedades presentes en suelo autonómico: «Hace 40 años el 70% de las variedades eran las tradicionales de Castilla-La Mancha y entre ellas el airén madura muy tarde, a finales de septiembre y en octubre, y se han introducido variedades foráneas de maduración más temprana. La variedad que antes madura es el chardonnay, por lo que la vendimia empieza antes, que incluso hace dos años comenzó a cosecharse a principios de agosto».
Otra de las razones responde al cambio climático, «un aumento de las temperaturas durante el verano que también provoca que se adelanten las cosechas, un factor al que se le achaca un adelanto de entre una y dos semanas de lo que era normal hace 40 años».
FENAVIN. La celebración de la Feria Nacional del Vino (Fenavin) en Ciudad Real, del 7 al 9 de mayo, es un reflejo de la importancia de este producto en la economía y cultura de la región. García  Romero subraya que «es la mejor feria nacional del mercado del vino, y que se haga en Ciudad Real quiere decir que la viticultura y enología de Castilla-La Mancha atrae a los compradores nacionales e internacionales, en la región se están haciendo grandísimos vinos y con el añadido de que la relación calidad-precio es estratosférica». Un escaparate para mostrar la tradición e innovación del vino de la región.