El emérito del arte actual

Diego Farto
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El galerista Norberto Dotor, ya jubilado, celebra el 45 aniversario de su galería Fúcares de Almagro con la exposición colectiva '45 museos en 45 maletas' como un homenaje de otros tantos artistas al precursor Marcel Duchamp

El emérito del arte actual - Foto: Tomás Fernández de Moya

Norberto Dotor está jubilado pero confiesa que sigue apegado a la galería Fúcares de Almagro, donde celebrará su 45 aniversario con la apertura de la exposición 45 museos en 45 maletas, con la que otros tantos artistas rinden simultáneamente homenaje a Marcel Duchamp y su icónica pieza que reproducía en miniatura sus propias obras. La inauguración de la muestra será el 5 de octubre a las 12.00 horas.
Dotor, en una conversación con La Tribuna, confiesa: «Estos 45 años, si te soy sincero, se me han pasado volando. El arte terminó siendo mi vida». Hasta el punto de que actualmente, ya jubilado con la propiedad de la sala transferida a nombre de su hermana, «para mí sería imposible dejar de tener un contacto permanente y diario con la actividad artística. Visitar un estudio me pone las pilas». 
De modo que sigue interesado por acercarse a los nuevos lenguajes y los nuevos artistas. «Hay una artista nueva, una chica muy joven, que hace poco me mandó un dossier y ya estoy pensando en cómo organizarme para ir a ver su estudio», revela el galerista a modo de ejemplo.
Fúcares es hoy la sala de arte de titularidad privada más antigua de Castilla-La Mancha, aunque en el momento de su apertura «había una galería en Ciudad Real, que trabajaba con artistas de la zona y yo quería hacer algo de más proyección», explica antes de añadir: «Creo que fui un insconciente».
Dotor, que durante varios años mantuvo una segunda sala en Madrid con el mismo nombre, reconoce que durante estos 45 años «ha habido de todo», aunque sobre todo ha hecho «lo que a mí personalmente me ha apetecido, que es tener un contacto permanente con el arte, con los artistas y con todo lo que lo circunda».
En este sentido, entiende que su crecimiento personal está indudablemente ligado al mundo de la creación, «a través de lo que los artistas me han contado de su obra, de sus crisis».
De esta forma reflexiona que «he podido darme cuenta de que la cultura es algo mucho más rico y que el arte puede tener perfecta relación con otras disciplinas que se complementan». 
Dotor vincula esa complementariedad con la creación, cuando señala: «Lo que se convierte en arte, en buena literatura o teatro es un documento en el cual has derivado todo lo que tenías en un momento histórico concreto», así recuerda que la vanguardia estaba influida «por las condiciones que había en Europa y en el Mundo en ese momento, que enlazaba con esa búsqueda de los artistas de aquellas primeras vanguardias».
En 1974, cuando se funda Fúcares, Dotor entiende que los ciudadnos eran «mucho más curiosos, con un nivel de preocupación y un deseo de obtener un conocimiento, que ahora mismo no encontramos». De esta forma, evoca que en los tiempos fundacionales, «en la galería, sin provocarlo, había casi todas las noches tertulia con gente que se encontraban allí», encuentros en los que se abordaba sin tapujos, «lo que pasaba en la provincia, en Madrid o en el Mundo», comenta.
De aquel tiempo recuerda que hubo exposiciones, montadas en el primer local que tuvo la galería, en la misma calle San Francisco pero más pequeño, «en las que se llenaba todo el primer fin de semana y tenía que poner un cartel en la puerta para decir que no entra más gente hasta que salga alguien, ahora es absolutamente impensable».
A la hora de repasar los artistas que han formado parte de Fúcares, el galerista recuerda que muchos artistas que hoy tienen el máximo reconocimiento estuvieron en su sala cuando empezaban, «la primera exposición que hizo Miquel Barceló fue en mi galería», pone como ejemplo.
Dotor reconoce que las ventas de arte han descendido, algo que relaciona con que «las casas son mucho más pequeñas», pero también con que «prácticamente han desaparecido las humanidades de los programas de enseñanza», de modo que tampoco las galerías reciben visitas escolares, «cuando hace quince años venían constantemente profesores con sus alumnos, tanto de EGB como de Bachillerato, daban aquí una clase, charlaban, establecían una relación con el arte».
En 1987 Fúcares abre una segunda sala en Madrid, una decisión que Dotor explica como «casi una necesidad», puesto que para entonces, «la galería ya había conformado un proyecto y había un equipo de artistas a los que la galería representaba e impulsaba a que se presentaran en otras galerías, con lo cual se incrustaban en ese proyecto y por tanto la interpretación sobre esos trabajos no incluía la identidad que tenían como proyecto único». Desde aquel espacio de la calle Conde de Xiquena, Fúcares empezó a estar presente en ferias internacionales de arte, «para promocionar a estos artistas».
Muchos de ellos han sido seleccionados ahora para formar parte de esta exposición conmemorativa en la que se homenajea a Marcel Dunchamp por «una obra que a mí me parece fundamental en el origen de las vanguardias». Por ese motivo cree: «Procede hacer una exposición con 45 museos en 45 maletas haciendo referencia a la obra de Duchamp», cuyo resultado está siendo sorprendente.


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