Las lluvias anegan viñedos y provocan pérdidas de cosecha

M. Lillo/ L. Buitrago
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La zona este de la provincia es la más afectada por estas inundaciones, que han dejado hectáreas de terreno prácticamente inaccesibles hasta dentro de un mes

Las lluvias anegan viñedos y provocan pérdidas de cosecha - Foto: Tomás Fernández de Moya

El dicho ‘nunca llueve a gusto de todos’ ha cobrado su sentido más literal en estos últimos días en la provincia de Ciudad Real, ya que las tormentas registradas han anegado hectáreas de viñedo en diferentes zonas de la provincia y provocarán perdidas en la cosecha cuando la vendimia está a pleno rendimiento.
La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) explica que las inundaciones de explotaciones se han registrado en distintos puntos de la provincia, principalmente en la zona este, donde las tormentas cobraron mayor intensidad.
De este modo, municipios de las comarcas de Campo de Montiel o de la zona de La Mancha, como es el caso de Socuéllamos, se han visto perjudicadas por las intensas lluvias. «Están muy localizadas, pero donde se han anegado pueden echar por tierra el trabajo de todo un año», subrayó a este diario el gerente de Asaja Ciudad Real, Agustín Miranda, quien matizó que si bien en muchos sitios las lluvias han sido beneficiosas para el campo, en otros lugares ha dejado viñas prácticamente inundadas, lo que puede afectar a la uva y a la propia planta, por lo que recomendó que, una vez finalizada la vendimia, se consulte con especialistas si es necesario aplicar tratamientos en el viñedo.
Socuéllamos es uno de los municipios afectados por las tormentas y donde pueden verse kilómetros y kilómetros de viñedos afectados. Cándido Serrano es uno de los agricultores que hoy muestra su desesperación ante esta situación.
Junto a una de sus parcelas, inundada por el agua, relata que son cinco las hectáreas anegadas, lo que supone el desperdicio de, ni más ni menos, que 100.000 kilogramos de uva. Y a estos, recalca, habría que añadir muchos más, puesto que asegura que hay zonas de su cultivo a las que no podrá acceder hasta que no se liberen de la suficiente agua para permitir la entrada de las máquinas, lo que estima no será hasta dentro de un mes.
 «La mitad se ha perdido y el resto también se va a estropear» declara angustiado el agricultor, de 56 años y toda una vida dedicada al campo,  que además de tener que enfrentarse a las pérdidas económicas consecuentes al  perjuicio de sus viñedos, manifiesta que tendrá que abonar de su bolsillo los desperfectos, puesto que «el seguro tendría que cubrir esta clase de daños, pero no lo hace porque contemplan los desperfectos según el porcentaje de explotación afectado y no por hectáreas».
Con vistas a la situación, el presidente de Asaja Socuéllamos, Pedro Alcolea, alienta a los ciudadanos a trabajar en la vendimia ante la «urgencia» de esta situación en la que, la máxima prioridad, es «recolectar la uva lo antes posible».