"Acabo de atropellar a mi padre, está muerto como un perro"

Pilar Muñoz
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El camarero que estaba en el bar de Torrenueva cuando discutieron un hombre y su hijo relata lo ocurrido y la Guardia Civil echa por tierra la versión del acusado de un accidente imprudente

"Acabo de atropellar a mi padre, está muerto como un perro" - Foto: Tomás Fernández de Moya

Entró al bar «dando un portazo, le pegó un trago a la cerveza y dijo acabo de atropellar a mi padre y le he dejado como un perro, muerto». Así lo declaró el camarero del local de copas donde coincidieron Cecilio Álvarez padre y Cecilio hijo antes de que éste le atropellara en la calle Ranas de Torrenueva la madrugada del 12 de marzo de 2016.
Tras la impactante confesión, sonó el teléfono y «salimos por la puerta de atrás del local, fuimos adonde nos dijeron y nos encontramos al hombre (Cecilio Álvarez padre) tirado en la calzada bocarriba. No pudimos ayudarlo, sólo le pusimos en posición fetal porque sangraba por la boca y llame a una ambulancia», declaró el testigo de la segunda sesión del juicio por la Ley del Tribunal del Jurado que se sigue en la Audiencia Provincial de Ciudad Real contra Cecilio Álvarez Osorio, que se enfrenta a una condena de hasta 20 años de cárcel que pide la fiscal por asesinato.
También en la segunda sesión del proceso se dejó entrever una mala relación de la familia respecto al padre y que el testigo confirmó: «No se llevaba bien la familia con el padre». A lo largo de esta jornada salieron a la luz algunas circunstancias cuanto menos sorprendentes y que no habían trascendido en la primera sesión cuando las partes presentaron sus alegatos sin que se pudiera escuchar al encausado hasta ayer.
Cecilio Álvarez Osorio, de 32 años, declaró ante el jurado (cinco hombres y cuatro mujeres) que no intentó matar a su padre cuando coincidieron en el bar y que el atropello fue de forma accidental. También niega que antes, estando en el bar intentara golpearle con un taburete. Después «salí del  bar, cogí el coche y de pronto vi un bulto que se echó encima del vehículo. Al ver que era mi padre fui al bar para decir que le había atropellado y pedir ayuda».
 «¿Pero usted salió del bar, pasó por donde estaba su padre tendido en la calzada en medio de un gran charco de sangre y no le socorrió?», le interrogó la fiscal del caso, Gema Romero del Hombrebueno.
«Vi que lo estaban atendiendo, echaba sangre por la boca y nariz, me puse muy nervioso, atacado y me fui a casa y llame a mi madre para que me echara una mano», respondió el encausado.
El testigo declaró que Cecilio padre fue al bar y se puso a hablar con el dueño y «al rato llegó su hijo, que se acercó y le dijo por qué no le dices ahora lo que vas diciendo, que no paga el alquiler del local». Fue entonces cuando empezaron a discutir, «el padre se calentó y lo sacaron del bar para evitar problemas. Unos minutos después fue cuando entró el hijo diciendo que lo había atropellado», atestiguó el testigo.
«Yo no he sido, yo no he hecho nada, yo no he cogido el coche, yo no tengo por qué soplar», dijo a los agentes de la Guardia Civil que lo detuvieron y que ayer ratificaron su atestado ante el jurado respecto a la ingesta de alcohol, cocaína y cómo sucedieron los hechos en base a los testimonios e indicios.
Cecilio Álvarez hijo había bebido mucho esa noche y también había ingerido grandes cantidades de cocaína, según declaró y confirman las pruebas que le practicó la Guardia Civil unas horas después de los hechos. El agente instructor fue claro en su testimonio y echó por tierra la tesis de la defensa y del letrado que ejerce la acusación particular en representación de la hija y las dos hermanas del fallecido, quienes piden la pena mínima para el encausado: un año de cárcel por imprudencia temeraria con resultado de muerte.
Según los investigadores de la Guardia Civil, Cecilio Álvarez padre no se abalanzó sobre el coche de su hijo a las cuatro de la madrugada del 12 de marzo de 2017. Cecilio hijo «fue recto hacia algo que suponemos que era el padre».
A preguntas del abogado de la hija y hermanas del fallecido sobre por qué hacía esa afirmación, el agente aseveró que los indicios y los comportamientos indican «intencionalidad». El agente manifestó que les sorprendió mucho que abandonara a la víctima, que no auxiliara a su padre cuando yacía en medio de un gran charco de sangre.

El camarero que relató lo ocurrido dijo que oyó al padre decir palabras gruesas sobre su exmujer, madre de su hijo. La fiscal preguntó respecto a la relación que tenía con su padre. El acusado respondió: «Me llevaba bien, hola, adiós» y poco más. «¿Y su hermana?» «Creo que también, pero ella vive en Jaén y no va mucho por el pueblo». «¿Y cuál era la relación de su padre con sus hermanas?», le preguntó la fiscal, a lo que respondió: «Yo en eso no me meto».
El juicio con jurado presidido por la magistrada Carmen Pilar  Catalán Martín de Bernardo continúa hoy.