CCM, crónica de una intervención

C.S.Rubio
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CCM, crónica de una intervención - Foto: victor ballesteros

El viernes se cumplen 10 años de la entrada del Banco de España en CCM. Fue el preludio de la ola de intervenciones del regulador en el sistema financiero de los años siguientes y el principio del fin del modelo de las 'cajas de ahorro'


El próximo viernes se cumplirán diez años de la intervención del Banco de España en la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha, más conocida por las siglas CCM. Fue la primera entidad intervenida durante la pasada crisis y preludio de lo que aún estaba por venir.
La intervención de CCM fue el principio del fin del modelo de ‘cajas de ahorro’. Y es que, detrás de la castellano-manchega fueron cayendo casi todas, como si de un dominó se tratara. Eso sí, amplificado, porque en CCM ni hubo tarjetas black, ni preferentes, ni salidas de directivos con indemnizaciones millonarias bajo el brazo.
La sintomatología de CCM era la misma que la del resto del sector: un ineficaz modelo de gestión de riesgos, consejos de administración sin conocimientos financieros básicos, demasiado dinero invertido en proyectos inmobiliarios, un modelo de negocio expansivo en exceso... Quizá lo que hizo caer antes a CCM fue su pequeño tamaño (apenas suponía el 0,8% del sector financiero español), que por un lado le hacía más vulnerable en el mercado global y, por otro, la convertía en el ‘castigo ejemplarizante’ idóneo para el resto de cajas, que comenzaron justo entonces su particular carrera de fusiones.
Pero las consecuencias de la intervención de CCM fueron más allá del mundo financiero. También supuso el golpe de gracia para el Gobierno de José María Barreda. La implicación de la entidad en proyectos de ‘interés regional’ como el fallido Aeropuerto de Ciudad Real, fueron  la artillería pesada de la entonces ascendente oposición ‘popular’de Cospedal.
10 años después, de CCM no queda nada, más allá de alguna placa despistada de algún edificio. En noviembre el Banco de España borraba la marca de su registro. Descanse en paz.

 

LAS CLAVES DE LA INTERVENCIÓN

 

1. Todo empezó en Los Yébenes...

El 21 de enero de 2008 el municipio toledano de Los Yébenes se despertaba con la noticia de que CCMse había quedado sin fondos. Cundió el pánico y los vecinos hicieron colas de horas para retirar su dinero de la caja regional. Tal fue el revuelo, que desde Toledo capital tuvieron que enviar varios furgones con efectivo para calmar los ánimos.
Desde CCM se achacó este ‘brote de pánico’ a una confusión. En un primer momento  se dijo que el locutor de una radio local, hablando de la quiebra de una empresa de puertas llamada ITM, había confundido las siglas con las de CCM. Horas después se  cambiaba un poco la versión y se explicaba que no había sido el locutor, sino un vecino que entendió mal la notica e hizo correr el rumor por todo pueblo. Y luego fue culpa de un empresario local, cabreado por la entidad porque no le había refinanciado su deuda...
Hasta se llegó a comentar en petit comité  que toda la historia habría partido del PP, que ya entonces andaba con la mosca detrás de la oreja en lo que se refiere al estado de la cuentas de entidad regional.
Lo cierto es que, a pesar de que esos días la dirección de la caja se apresuró a hablar de beneficios y organizó una presentación de resultados exprés, la duda se quedó en el aire...  Una duda que estalló un año después, cuando volvieron de nuevo los rumores sobre las cuentas de CCM,  provocando la retirada masiva de depósitos en toda la región. En menos de tres meses se retiraron  más de 468 millones. Según los expertos, esta fue la puntilla que terminó con una entidad  ya tocada de muerte por la explosión de la ‘burbuja inmobiliaria’.

 

2. Acoso y derribo ‘popular’

 En los meses previos a la intervención, el PP de Castilla-La Mancha, capitaneado por su entonces presidenta, María Dolores de Cospedal, inició una campaña de acoso y derribo contra el Gobierno de José María Barreda, usando para ello la crisis que ya sae venía venir en CCM.  
Los populares escenificaron su salida de la entidad unas semanas antes de aquel ‘domingo negro’, aludiendo falta de información de parte de la dirección de la entidad. Tanto es así, que los consejeros ‘populares’ que se quedaron dentro de la caja fueron expedientados y expulsados del partido.
No obstante, durante sus años al frente de la Junta de Comunidades (2011-2015) el PPnunca llevó a cabo la comisión de investigación en las Cortes sobre CCM que tanto había reclamado sus tiempos en la oposición. La vinculación del esposo de Cospedal, Ignacio López del Hierro, con CCM Corporación también fue siempre objeto de polémica, ya que en ese tiempo apoyó las ampliaciones de capital del aeropuerto que luego criticó el PP. Moltó llegó a asegurar que había entrado en la entidad por petición expresa de Cospedal. Y en su primera declaración ante el juez Pablo Ruz, en la Audiencia Nacional, cifró en 5.000 millones el coste que tuvo para la caja las «interferencias políticas» en la caja.

 

3. La primera intervención

Lo de CCM puede considerarse la crónica de una interveción anunciada. El Banco de España llevaba desde 2004 con la lupa encima de la entidad a cuenta de los riesgos asumidos en el sector del ladrillo.  Tras la intevención, la consultora Ernest&Young valoró en1.127 millones los riesgos inmobiliarios de CCM.
Pero, ¿qué pasó para que el Banco de España interviniera a CCM en marzo de 2009? Pues, sencillamente, que las cuentas estaban mal hechas y, parece ser, que adrede. El Banco de España así lo advertía ya en su pliego de cargos contra los altos cargos de CCM, presentado en febrero de 2010. Según explicaba el regulador en este documento, hasta diciembre de 2008 el entonces director de la entidad, Ildefonso Ortega, presentó tanto al Consejo de Administración como al Comité de Dirección «información económica-financiera errónea», reflejando un coeficiente de solvencia «superior al exigido normativamente».
La «impericia contable» de Ortega se centró en el cómputo de los recursos propios y en no detectar la insuficiencia patrimonial de la entidad. La Caja «se mantuvo en una situación de infracapitalización» -por debajo del 80% del mínimo establecido- por un periodo de seis meses. Cuando llegaron los inspectores, se encontraron a la CCM con un coeficiente de solvencia del 1,23%, muy por debajo del mínimo legal exigido, que se situaba en el 8%.
Y Hernández Moltó estaba al tanto de todo. Según apuntó el equipo del Banco de España en su informe, el presidente de la entidad «tenía conocimiento directo del día a día de la gestión de la caja, así como la información financiera y contable generada por la misma». Además, le recriminaron el haber dejado «en un segundo plano» el mantenimiento de los recursos propios de la entidad, a favor «de intentar mantener un cierto nivel de crecimiento y la obtención de liquidez a través de la obtención de recursos ajenos». Como prueba tomaronn las palabras del propio Hernández Moltó ante el Consejo de Administración en octubre de 2007, donde dijo que su objetivo era el de «seguir creciendo por encima de la media, si bien a un ritmo no tan alto como en años precedentes».

 

4. 7.300 millones  para rescarta CCM

El rescate de la antigua Caja Castilla-La Mancha costó más de 7.316 millones de recursos públicos, bien empleados directamente directamente en reflotar la entidad,bien comprometidos a través de diferentes líneas de crédito.  
En concreto, fueron 4.316 millones a cargo del Fondo de Garantía de Depósitos y 3.000 de ‘crédito urgente’ del propio Banco de España, según consta en el informe del Tribunal de Cuentas sobre la actuación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). No hay que perder de vista aquí que la intervención de la ya extinta CCM llegó unos meses antes de la creación del propio FROB y que fue el propio Banco de España el encargado de canalizar las ayudas tras aquel ‘domingo negro’.
A pesar de todo, lo de CCM puede considerarse peccata minuta si se compara con lo que costó la reestructuración del sistema bancario español durante la crisis. Entre 2009 y 2012 se comprometieron recursos públicos por un valor de 107.913 millones, según elTribunal de Cuentas. Más de la mitad de estos ‘apoyos’ se han materializado en aportaciones al capital de las entidades de crédito y a cuotas participativas (57.004 millones). Las dos entidades más beneficiadas fueronBanco CAM (24.861 millones) y Bankia (22.426 millones).

 

5. Dos años de cárcel para Moltó y Ortega

El ‘vía crucis’ judicial duró bastante más que la intervención financiera así. La Audiencia Nacional dictó sentencia sobre el ‘caso CCM’ casi siete años después de la entrada del Banco de España en la entidad, y lo hizo condenando a dos años de carcel y casi 30.000 euros de multa a los máximos reprsentantes de la caja entonces, su presidente, Juan Pedro Hernández Molto, y su director general, Ildefonso Ortega, por un delito de falsedad contable.
La sentencia señaló que, si bien fue Ortega quien configuró el artificio contable que permitió a la caja dar beneficios en 2008 cuando tenía pérdidas «galopantes», Hernández Moltó lo asumió todo.
En su defesna Moltó siempre insistió en que su cargo de presidente era meramente institucional, llegando a calificarse a sí mismo en el jucio como «renia madre» o «animador socio-cultural» de la caja. Mientras que Ortega alegó que se actuó siempre de buena fe.
Ambos directivos también fueron sancionados previamente por el Banco de España, entre otras cosas porque la  la entidad no contaba con un equipo de control real de los riesgos y tenía «graves deficiencias en los procedimientos de decisión de las inversiones».

 

6. ¿Inversiones políticas?

Más allá de las penas y las multas, la sentencia dictada contra Hernández Moltó y Ortega hacía constar las sospechas del juez José María Vázquez Honrubia sobre el posible «trasfondo político» de muchas inversiones llevadas a cabo por la extinta caja regional.
En concreto,  la sentencia advertía de que los testigos y acusados «han reiterado hasta la saciedad la existencia de un trasfondo político» en el procedimiento de CCM, lo que «refuerza la sospecha, derivada de la propia estructura de las cajas de ahorro, de que muchas de las decisiones crediticias» estudiadas durante el juicio «se produjeron precisamente por motivaciones de esa índole y no por criterios ortodoxamente bancarios». «Por no mencionar las operaciones de inversión y desinvesión», añade. En este sentido, apunta al caso concreto del proyecto del Aeropuerto de Ciudad Real o las inversiones relacionadas con las «energías renovables», sin especificar en este punto empresas u operaciones concretas. No obstante, el juez no pudo obtener «pruebas entidad al respeto».
Una politización de la caja que negó ante el Congreso tanto Hernández Moltó como la vicepresidenta de la Junta en el momento de la intervención, María Luisa Araújo, dentro de la comisión de investigación que estudió la última crisis bancaria.

 

7. Fusiones sobre fusiones

Unicaja fue el primer ‘novio’ que el Banco de España le buscó a CCM para intentar salvar su situación económica. Después de varios meses de negociación, las conversaciones saltaron por los aires el día 27 de marzo, con el rechazo de la caja andaluza de entrar en la castellano-manchega. Dos días después, el  regulador intervenía CCM.
Tras la intervención fueron varios los candidatos que se barajaron, entre ellos La Caixa, si bien la balanza se inclinó muy pronto a favor de Cajatur. En los mentideros políticos vincularon la amistad de Rodríguez Zapatero y el presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, como un plus más de la oferta de entidad asturiana.
Un año después llegaría la integración de Cajastur en el conglomerado ‘Liberbank’, en el que entraron también Caja Extremadura y Caja Cantabria.
Hace unos meses se tanteó la fusión de Liberbank con Unicaja, pero, de momento, no hay nada decidido. Se verá.

 

8.El Aeropuerto que no despegó

El Banco de España se fijó desde el primer momento en el caso de CR Aeropuertos SL. En el pliego de cargos presentado tras la intervención de CCM, se denunciaba que la inversión de la caja en este proyecto pasó de 19 millones y una participación en el capital del 25% en julio de 2001, al 37,6%, sin mediar entre medias informe alguno de la Comisión de Inversiones. También advertía de que ninguna de las tres ampliaciones de capital aprobadas (marzo, octubre y diciembre de 2008) contaron con informe previo.
En este punto siempre han insistido los consejeros de la entidad, la mayoría de ellos miembros de la sociedad civil sin formación financiera. Como apuntaron en su día a este diario algunos de ellos, «la operacaiones gordas de la Corporación CCM nos llegaban aprobadas».
El entonces director general de CCM, Ildefonso Ortega, defendió ante el Banco de España la intervención de la caja en este proyecto por su «interés para la región». Unas palabras que, para el regulador, «no hace sino corroborar que la toma de decisiones se realizaba primando criterios distintos de los técnicos financieros».
Según consta en la documentación aportada por el Banco de España, con este proyecto CCM asumió un riesgo de 336 millones de euros, lo que representa «prácticamente el cien por cien de la financiación bancaria» de esta infraestructura fallida. Y es que, CCM estaba en este proyecto como inversor, con 57,1 millones, a lo que habría que sumarle otros 166,4 millones de riesgo crediticio, 47, 9 millones de ‘confort letters’ y 65,5 millones de los créditos concedidos al resto de accionistas para la adquisición de acciones.

 

9. Corporación CCM: de mil millones a menos de 45

CCM Corporación tenía en el momento de la intervención unas plusvalías netas de casi 500 millones, según los datos que manejaba el Banco de España, aunque la crisis inmobiliaria tocó de lleno a parte de sus sociedades participadas. Fue entregada al Fondo de Garantía de Depósitos para cubrir el coste de la integración de CCM en Cajastur. La mayor parte de sus activos han sido ya vendidos.
Según expertos consultados en su día por La Tribuna, la Corporación tenía un valor de cerca de mil millones, participando en empresas como Incarlopsa, Aernova, o J. García Carrión. En 2014, ya en manos del FROB, el valor de esta cartera se había reducido a no más de 45. Buena parte de sus activos fueron vendidos para ‘limpiar’ el ladrillo tóxico que cargaban las cuentas de CCM cuando fue asumida por Cajastur.

10. CCM desaparece oficialmente

El Banco de España, mediante una resolución rubricada por su secretario general, Francisco-Javier Priego Pérez, oficializaba el pasado noviembre la desaparición del Banco Castilla-La Mancha como entidad de crédito. Un mero trámite con el que culminaba su proceso de fusión con Liberbank y que puso punto y final a la historia de CCM, una entidad que había nacido en 1992 de la fusión de las cajas de ahorro provinciales de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo.