La provincia suma un total de 60 granjas cinegéticas

A. Criado
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La provincia suma un total de 60 granjas cinegéticas

La producción de carne, la cría y selección genética de animales para repoblaciones y el abastecimiento de cotos son las líneas de negocio de estas explotaciones

La actividad cinegética, que se ha convertido en objeto de debate en los últimos tiempos, representa un papel muy destacado en Castilla-La Mancha ya que no se limita únicamente al carácter deportivo o de ocio, sino que genera una enorme influencia en el ámbito socioeconómico de la región, especialmente en el mundo rural, donde contribuye a fijar población. Cabe destacar, en este escenario, que la provincia de Ciudad Real aglutina más de 40% de las granjas cinegéticas repartidas por todo el territorio castellano-manchego, un total de 60 que se localizan en 33 términos municipales diferentes, es decir, en prácticamente en un tercio de las localidades ciudadrealeñas.
Desde las asociaciones de titulares de cotos, cazadores y actividades afines al sector cinegético de Castilla-La Mancha (Atica) y de propietarios rurales para la gestión cinegética y conservación del medio ambiente (Aproca) destacan el papel fundamental que juegan este tipo de explotaciones dentro del sector cinegético. Juan Caballero, presidente de Atica, explica que las granjas cinegéticas tienen tres fines fundamentales: la producción de carne, la cría y selección genética de animales para llevar a cabo repoblaciones y el abastecimiento de cotos. «En la mayoría de los casos se combinan estas tres actividades, aunque las granjas de caza menor están pensadas más para la caza y las de caza mayor, para repoblación y carne», apostilla.
Respecto a la carne de caza, Caballero hace hincapié en que cada vez tiene «mayor demanda, especialmente la de ciervo y jabalí. Resalta, en este punto, el trabajo de promoción que está llevando a cabo la Interprofesional (Assicaza) y la calidad de los productos procedentes de este tipo de granjas, que «cuentan con la ventaja de que los animales no sufren el estrés de la caza».
El presidente de Aproca, Luis Fernando Villanueva, pone el acento en «el problema de falta de especies que tiene actualmente el campo, sobre todo de caza menor». Subraya, en este punto, el gran trabajo que se están haciendo en las granjas cinegéticas de la región con la perdiz roja, tanto para abastecer a los cotos intensivos de caza como desde el punto de vista de la repoblación, haciendo especial hincapié en la «calidad genética». La propia Administración regional cuenta con una granja en Chinchilla de Montearagón (Albacete) que tiene como objetivo recupera la perdiz roja autóctona a través de la genética de la especie y la venta de pollos y huevos a granjas comerciales.
Tanto Caballero como Villanueva remarcan los estrictos requisitos que son necesarios para poner en marcha una granja cinegética en la región, la mayoría precisan de un estudio de impacto ambiental y un proyecto de un ingeniero. «Y una vez en funcionamiento, el control es muy exhaustivo», apostilla el presidente de Atica, que explica que a estas instalaciones y los animales que albergan se les aplica la legislación vigente en materia de sanidad e identificación animal, registro de explotaciones y movimiento pecuario.
Retuerta del Bullaque y Piedrabuena, con siete y seis granjas respectivamente, son los términos municipales de la provincia con mayor actividad, seguidos de Abenójar, Almodóvar del Campo y Almadén, que cuentan cada uno con cuatro instalaciones recogidas en el listado oficial de la Consejería de Agricultura. En lo que a las especies animales se refiere, 23 granjas trabajan con la perdiz roja, 21 con el jabalí y 16 con el ciervo, aunque un elevado porcentaje son mixtas y también se dedican a la cría de faisán, gamo, corzo, muflón, codorniz, conejo, cabra montés (en Almadén) y paloma bravía. Un total de 11 especies cinegéticas declaradas comercializables, con códigos genéticos y características morfológicas y fenotípicas propias de la región, tal y como recoge la Ley de Caza de Castilla-La Mancha.