Una iglesia más moderna

Hilario L. Muñoz
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La iglesia de los Salesianos realiza su primera obra en medio siglo con una renovación de la fachada con la que se quiere dar una nueva imagen más acorde al tiempo actual a la que seguirá el resto del edificio

Una iglesia más moderna - Foto: Rueda Villaverde

La iglesia de San Ignacio de Loyola, la de los Salesianos como se suele conocer en la capital, lleva unas semanas de obras en su fachada. Se trata de la primera intervención que se efectúa en este templo durante el último medio siglo y se ha realizado con la intención de modernizar su entrada y adecuarla a los tiempos actuales, un primer paso a lo que puede ser una remodelación de toda el colegio, un proyecto que aún debe esperar.  El director del colegio Hermanos Gárate, Julián Sánchez Mora, recordó que desde 1968 no se tocaba esta iglesia, cuando se finalizó un colegio que entonces pertenecía a los Jesuitas.
«Hacía falta ya un cambio y una renovación de la fachada porque se había hecho muy antigua», dijo el también sacerdote en esta iglesia. Sánchez Mora recordó que la intención del Padre Ayala fue hacer una obra en Ciudad Real, su ciudad de nacimiento, por lo que pidió a su padre y hermanos para que se quedasen con un terreno para hacer unas escuelas. Así se remodela la casa y se hace un colegio que termina en el 68. En aquel momento se quitó una espadaña que había en la iglesia y se hizo junto a ella una torre de edificios, lo que unido a la falta de elementos, dejó la iglesia enmarcada en el centro de varios inmuebles con un único cartel que advertía de su uso como templo.
Los Salesianos llegaron en el año 1986 a este edificio y ya en aquella primera etapa se planteó hacer una reforma en el inmueble. «La idea era hacer algo que no valiera mucho dinero porque tenemos más urgencias», dijo el párroco, quien expuso que llegará el día de hacer cambios en la fachada de todo el colegio. Por este motivo se ha hecho una renovación en la que se ha quitado «la visera que tenía» y se ha dejado la fachada en línea recta con el resto del edificio.
Además se ha subido la altura hasta el máximo posible la entrada, el problema es que sigue sin ser suficiente para que el paso de Jesús entrando en Jerusalén, la Borriquilla, ni las imágenes de María Auxiliadora o de San Juan Bosco puedan iniciar sus procesiones por el templo. «No pueden salir porque arriba enseguida tenemos las clases y el colegio está repleto de alumnos, tenemos 1.250 alumnos, y no se puede hacer ninguna obra en verticalidad».
Alrededor de esta nueva entrada al templo se ha puesto una piedra de granito, se han cambiado todas las puertas para hacerlas de una pieza, con unas letras que den interioridad. El remate de la nueva imagen de la iglesia se encuentra en unas lamas de bronce entrelazadas, la única parte de la obra que aún falta por terminar, y con unos cristales traslúcidos que permitan la entrada de la luz natural al vestíbulo.
moderna y joven. Toda esta intervención se completa con «un elemento de modernidad y que es una cruz que estará iluminada durante unas horas durante la noche cómo está el logotipo del colegio y esa cruz quiere indicar otro modo distinto de ser Iglesia», expuso Sánchez Mora. «Quiere indicar otro modo de atraer a la gente y sobre todo un elemento más juvenil para una iglesia para los jóvenes», señaló.
«No es una obra de gran calado en el cambio, entre otras cosas, porque no se puede hacer mucho ya que el interior son todo aulas», dijo el sacerdote de la iglesia. De todos modos argumentó que se podría acompañar a toda la fachada del colegio en esta obra pero los colegios concertados no cuentan con una buena economía para una obra de ese calado.