Un empresario mexicano compra el Palacio de Torremejía

Ana Pobes
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Un empresario mexicano compra el Palacio de Torremejía

Mauricio Fernández Garza adquiere este edificio de principios del siglo XVI con idea de musealizarlo. El precio rondaba los 800.000 euros en un portal inmobiliario

El Palacio de los marqueses de Torremejía de Almagro ya tiene dueño. Se trata del empresario y político mexicano, Mauricio Fernández Garza, muy vinculado a la ciudad encajera desde que en la década de los años 70 adquiriera en una subasta el artesonado del siglo XVI de la Antigua Universidad Renacentista de la localidad. Artesonado que luce en su casa-museo La Milarca, ubicada en el municipio Pedro Garza García, en el Estado de Nuevo León, al norte de México y cerca de Monterrey.  Ahora, y desde hace apenas un par de semanas, es también propietario de otra «auténtica joya» del siglo XVI como es el Palacio de los marqueses de Torremejía, ubicado frente al Palacio de Valdeparaíso y muy próximo a la plaza de Santo Domingo.      
De momento, poco ha trascendido de esta operación inmobiliaria que ha llenado de optimismo a los vecinos y al equipo de Gobierno, quienes verán cómo el edificio, propiedad de la orden dominicana, tendrá de nuevo un uso, ya que al parecer la idea del empresario mexicano es usarlo como vivienda y musealizarlo. Un inmueble de más mil metros cuadrados de superficie cuyo precio, pocos días antes de su venta, rondaba los 800.000 euros en un portal inmobiliario, pero hasta ahora se desconoce el importe que empresario ha tenido que abonar para convertirse en el casero de este palacio señorial. «Son muchos los rumores que hay sobre la cuantía, pero se sabrá en el Ayuntamiento se presente el documento de plusvalía, un trámite que aún no se ha hecho y que se hará en n futuro porque no urge a nadie», argumenta el concejal de Cultura, Pedro Torres.
Construido a principios del siglo XVI, su herederos ya lo remodelaron por completo en el siglo XVIII modificando la portada, de dos cuerpos de altura, con dinteles decorados sobre columnas y jamba. Años más tarde, en el siglo XX pasó a ser propiedad de los Dominicos que lo convirtieron en sede de la escuela-hogar para niñas, Nuestra Señora del Rosario, por lo que «está perfectamente conservado». «Las   modificaciones realizadas en los últimos años han hecho que se pueda revertir con absoluta facilidad. Está maravilloso», añade.
Fernández Gaza, que ha sido electo tres veces como alcalde de San Pedro Garza García (1989-1991, 2009-2012 y 2015-2018) dedica parte de su tiempo a la promoción cultural y ha logrado reunir una vasta colección de arte, fósiles y monedas.  Apasionado a Almagro y a su patrimonio no es raro verle en ocasiones por las calles de la ciudad encajera. Una de las veces fue hace cinco años, en 2014, cuando el alcalde de entonces, Luis Maldonado, le entregó una placa como muestra de agradecimiento por haber recuperado el artesonado mudéjar de la antigua universidad y que permaneció durante décadas en barriles de petróleo. En aquella ocasión, Fernández Gaza definió a Almagro como «una de las ciudades más bellas del mundo» y comentó que «Almagro tiene muchas cosas extraordinarias, es muy loable que se conserve tal y como está en el siglo XXI; no es común en ningún otro lugar».
El actual regidor almagreño, Daniel Reina, en declaraciones a La Tribuna, mostró también su gratitud al empresario y político mexicano por recuperar un edificio, cerrado desde hace cuatro años. «Sabemos que un edificio se conserva si tiene un uso adecuado, si no se languidece y al final se acaba arruinando. Estamos muy contentos».  
 

Un empresario mexicano compra el Palacio de Torremejía Tomás Fernández de Moya
Un empresario mexicano compra el Palacio de Torremejía - Foto: Tomás Fernández de Moya