Cuando el ingenio queda patente

Raquel Santamarta
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Un total de 24 invenciones ciudadrealeñas de lo más variado fueron registradas en el año 2011 • En un lustro suman cerca de 130

José Javier Sánchez con su invento - Foto: /LT

No son demasiados los ciudadrealeños que prestan atención a la protección de sus logros, pero al menos el año pasado fueron algunos más que el anterior. Los datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ponen de relieve la solicitud de ocho patentes en 2011 y 16 modelos de utilidad producto del ingenio manchego, cuando en 2010 tan solo fueron 14 las invenciones registradas (once de menor rango) desde una tierra donde el famoso hidalgo Don Quijote presumía de tenerlo a raudales.
Entre ellos hay artilugios tan interesantes como dispares, dos firmados por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Así, un equipo de la Facultad de Ciencias Químicas ha ideado un procedimiento de elaboración de calzado que, gracias a unas microcápsulas, aporta confort térmico manteniendo la temperatura interior en torno a los 32 grados; mientras que otro grupo de investigación de la institución regional ha patentado, bajo el título Dioxigenasas recombinantes, una serie de secuencias de ácido nucleico de plantas de azafrán que puede usarse para la regulación y manipulación del color, del sabor y del aroma.
En el último lustro son más de 70 las patentes y cerca de 60 los modelos de utilidad made in Ciudad Real. Entre ellas figura la de Ricardo Aguado, de Malagón, al que se le ha 'encendido una bombilla' en forma de tren móvil con sistema de cables para el movimiento de silos y tinajas que, según reza la descripción, «fomenta el traslado de forma fácil y segura». O la de Martín Fernández, de Valdepeñas, que ha diseñado un dispositivo que regula la captación de energía solar al objeto de «evitar el sobrecalentamiento de los colectores controlando la radiación».
Desde Almadén, José Luis Martín ha inventado un aparato que impide la nidificación de aves en fachadas, justo en las zonas de encuentro de las cornisas y tejados. Su superficie reflectante las espanta al observar visualmente su propio cuerpo. Y es que sus excrementos provocan un importante deterioro en los edificios. Por su parte, José Javier Sánchez, de Los Cortijos, propone un dispositivo autónomo de submarinismo para la respiración del buceador; pero, también, un mango ergonómico  (SupermanG) en el que lleva trabajando siete años, fácilmente adaptable a cualquier herramienta tradicional corrigiendo la posición hasta el punto de trabajar completamente ergido y sin realizar apenas esfuerzo. Se le atribuye una importancia similar a la que en su día tuvo otro invento revolucionario: la fregona. Y, según explica su inventor, «está teniendo mucha aceptación y demanda en Suecia».
Pero, además, la OEPM registra un toldillo de libro, una cabina de higiene personal, un contrapeso para máquinas vibradoras de árboles, una cuchilla con cabezal autolimpiable, una sombrilla de tejido elástico, una carretilla convertible en banco de trabajo, un purificador nasal, una máquina para rellenar moldes de queso, un contenedor desechable para pilas eléctricas, un útil para facilitar la colocación de calcetines y de medias, un minimarcador personal electrónico de tenis y un cerrojo de activación digital. (Más información en la edición impresa)