Álvaro de Hita, 300 partidos en la élite nacional

Manuel Espadas
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El portero del Puente Genil ya es el primer ciudadrealeño en alcanzar esta cifra de encuentros en la Liga Asobal

Álvaro de Hita, durante un amistoso del Puente Genil en Ciudad Real. - Foto: Pablo Lorente

El pasado sábado se disputó un partido de la Liga Asobal en la localidad cordobesa de Puente Genil. El equipo local, que está luchando por mantener la categoría, no pudo sorprender a un Ademar León que mostró su condición de conjunto con mayor potencial. Así contado podría parecer un encuentro más en la máxima categoría del balonmano español, pero para el deporte provincial no lo fue. Lo anunciaba el ‘speaker’ del Pabellón Municipal Alcalde Miguel Sala en los prolegómenos del partido, durante la presentación de ambas plantillas. A él le mencionó el último y al pronunciar su nombre informó: Álvaro de Hita cumplía 300 partidos en Asobal.
El veterano guardameta (16 de febrero de 1977, Ciudad Real) se convirtió esa tarde en el primer jugador de la provincia en alcanzar esa mítica cifra de participaciones en la Liga Asobal. 300 partidos repartidos en once temporadas y tres clubes. Debutó en el BM Ciudad Real en 1995, equipo al que perteneció durante tres campañas (73 partidos), las mismas que jugó en Cuenca (87), de donde pasaba al conjunto en el que milita en la actualidad y con el que está cumpliendo su quinto año (140, todo según los datos facilitados por Asobal). A estos 300 encuentros en la élite nacional habría que sumar los de Copa del Rey (anoche lograba su tercera clasificación para una fase final), más los que disputó en Plata (Pozoblanco y Huesca) y en Primera (Burgos).
A De Hita 300 partidos en Asobal le parecen «palabras mayores», aunque asegura que los ha cumplido casi sin darse cuenta. Si le llegan a decir que en vez de 300 cumplía 200, se lo hubiera creído... antes de hacer cuentas. Él es más de vivir el momento, sin mirar mucho atrás. Tampoco le preocupa el futuro, donde aún no atisba su fecha de caducidad. «Sé que será más pronto que tarde, pero ni me lo planteo». Hace un mes sopló 42 velas, pero mantiene intacta su ilusión por el balonmano. Además, físicamente se encuentra en perfecto estado y este año, con Julián Ruiz en el banquillo, lo está jugando casi todo. «Más que los balonazos, lo que me empiezan a doler ya son los kilómetros», bromea.
En estos once años y 300 partidos en Asobal, en los que ha estado a las órdenes de entrenadores como Rafael López León, José Julio Espina, Zupo Equisoain, Javier Cabanas, Fernando Barbeito, Quino Soler o Julián Ruiz, el balonmano ha cambiado mucho, así como la preparación de los encuentros. «Antes estudiábamos al rival rebobinando cintas VHS y ahora te lo preparan todo editado en el IPad», pone como ejemplo. Pero la esencia del balonmano sigue siendo la misma para él, y por eso ni se plantea la retirada. Además, tiene pendiente volver a jugar en el equipo de su ciudad natal, y confía en que sea para seguir añadiendo cifras a su contador de partidos en Asobal. Ya van 300, de momento.