El partido del capitán

C. de la Cruz
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El Villarrubia afronta su debut en casa frente al Córdoba, un duelo especial para Toni Seoane frente al equipo en el que se formó y con el que llegó a debutar en Segunda

Toni Seoane - Foto: Antonio Ismael

No es un encuentro cualquiera. El Villarrubia debuta mañana ante su afición en Segunda División B en un choque en el que tendrá como rival al Córdoba (20 horas), un equipo que cuenta a sus espaldas con nueve temporadas en la máxima categoría y que intentará regresar este mismo  curso a Segunda División. La expectación del choque servirá para que el Nuevo Campo vuelva a registrar un lleno histórico, tal y como se producía en el último partido del play off contra el Alcobendas y que servía para rubricar el ascenso. Dos meses después, un duelo para disfrutar, pero un choque que tiene un componente muy singular para el capitán del equipo.  
 Toni Seoane (30-5-1989. Córdoba) se formó en las categorías inferiores del club verdiblanco, fue parte del filial que consiguió reunir a 18.000 espectadores en El Arcángel en la temporada 2012-2013 cuando se lograba el ascenso a Segunda División B y debutó con el primer equipo en Segunda División en la campaña 2009-2010; un encuentro ante el Castellón que terminaba con victoria (0-1) en la última jornada y del que «todavía se me ponen los pelos de punta cuando lo recuerdo. Tengo la camiseta de aquel partido enmarcada en mi casa». 
Amor a unos colores, a un pasado del que le quedaba una «espina clavada, tuve una lesión de rodilla y no tuve continuidad. Además, cuando subimos a Segunda B no pude seguir porque ya no era sub 23». Toni Seoane se enfrenta mañana a su pasado, un rival que no duda en calificar como «el mejor equipo de la categoría, por historia y por plantilla». 
Para doblegar al rival el centrocampista tiene claro que «tenemos que competir desde el principio, igualar las fuerzas desde el primer momento», además de que «tenemos que ser muy ordenados defensivamente, ya que son muy peligrosos arriba. A la espalda podemos hacerles daño y aprovechar el balón parado». 
Precisamente la estrategia y las dimensiones del terreno de juego pueden ser las grandes bazas del Villarrubia; «el ancho del campo es importante, son 8-9 metros menos que en El Arcángel. No está acostumbrados y lo podemos aprovechar», explica Seoane. 

 

El rival. En Córdoba existe mucho recelo hacia el terreno de juego. De hecho, el técnico verdiblanco, Enrique Martín, visitó esta semana el Nuevo Campo de Villarrubia para conocerlo de primera mano. En la sesión de entrenamiento efectuada ayer insistió en la importancia de los balones largos y la necesidad de percutir constantemente con centros laterales. 
Si el Villarrubia sumaba un valioso empate en Algeciras en la primera jornada (0-0), el Córdoba sufría para conseguir un triunfo que no se lograba hasta el descuento en su compromiso ante el Recreativo Granada (2-1). 
En sus filas, jugadores con pasado castellano-manchego, como los atacantes Chus Herrero y Owusu, exfutbolistas del Albacete y el Toledo, respectivamente. Además, el central rodense Ángel Moreno forma parte del equipo en calidad de cedido por parte del Albacete Balompié; el curso pasado ya se enfrentó en la jornada 17 al Villarrubia como jugador del Atlético Albacete.