5.000 vecinos no tienen sucursal bancaria en su localidad

I. Ballestero
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El proceso de reestructuración emprendido por el sector y el avance de la banca digital ha provocado el cierre de más de un centenar de oficinas desde 2008

5.000 vecinos no tienen sucursal bancaria en su localidad - Foto: PABLO LORENTE

La crisis económica que empezó a vislumbrarse a partir del año 2008 y que sopló con fuerza en el inicio de la presente década ha cambiado la cara del sector bancario en todo el país, y ha tenido especial incidencia en provincias como la de Ciudad Real. El ‘rescate’ al que hubo que recurrir para sanear la banca tenía como contrapeso una profunda reestructuración que el sector emprendió en los años más duros de la recesión y que continúa hoy día, un ajuste que ha afectado de manera directa a la capilaridad de la red bancaria en el territorio y al empleo del sector. Dos pilares han sustentado ese proceso de reestructuración: la fusión entre entidades financieras y la apuesta por la banca digital; y todo ello ha tenido una consecuencia muy visible a pie de calle, el cierre de oficinas bancarias. Desde el año 2008, más de un centenar de sucursales han desaparecido de los diferentes municipios de la provincia de Ciudad Real, y el Banco de España ha evaluado el impacto de esta realidad, situando por encima de los 5.000 los ciudadrealeños que, hoy día, no pueden realizar trámites bancarios de manera presencial porque no hay oficinas bancarias en sus localidades.
El órgano supervisor de la banca española acota esa realidad en el informe Cierre de Oficinas Bancarias y Acceso al Efectivo en España, que recoge la evolución del número de oficinas desde el año 2008, el inicio de la recesión, hasta el año 2017. En ese estudio se recoge el cierre de hasta 93 oficinas bancarias en la provincia de Ciudad Real, pasando de las 477 que había al cierre del año 2008 a las 384 que existían a finales del año 2017, lo que supone que una de cada cinco sucursales físicas de los bancos en territorio ciudadrealeño había echado el cierre desde el inicio de la crisis, producto de fusiones, reestructuración, recortes de empleo o de la apuesta por la banca digital. Esa realidad tiene sus consecuencias, y según el órgano supervisor de la banca nacional la principal de esas consecuencias es que 5.154 no tuvieran, a finales del año 2017, acceso directo a una atención bancaria presencial, y tuvieran que desplazarse a otras localidades para ser atendidos por sus bancos. En total, Ciudad Real contaba con 13 municipios en los que no había una sola sucursal bancaria que atendiera de manera presencial, de los 102 con los que cuenta la provincia. Y eso sin ser, ni mucho menos, una de las más afectadas, ya que en provincias como Salamanca, Guadalajara o Burgos, el porcentaje de población que no tiene acceso a la atención presencial en sus localidades ronda el 80 por ciento, y en otras como Ávila y Palencia ese porcentaje se supera.
De hecho, la provincia, debido, sobre todo, al peso del sector primario en muchos de sus comarcas y pueblos, no es la que más ha sufrido el cierre de sucursales bancarias en Castilla-La Mancha. En términos absolutos casi, porque solo Toledo, con 165, ha vivido más cierres en el periodo recogido por el Banco de España, y la cifra de Ciudad Real (93) supera los números de Albacete (90), Guadalajara (70) y Cuenca (41); pero en términos cualitativos es, de hecho, la que menor número de habitantes sin acceso directo a la atención presencial tenía a finales de 2017, porque en Guadalajara eran más de 24.000 habitantes los que no tenían oficinas bancarias; en Cuenca eran más de 25.000; en Toledo, 17.000; y en Albacete, más de 9.000. Más allá de cifrar la realidad en su estudio, el Banco de España no detalla cuáles son esos municipios en los que la atención bancaria presencial ha desaparecido, en parte porque en la actualidad las circunstancias ya han cambiado.
La situación, lejos de mejorar, ha empeorado en la provincia de Ciudad Real con respecto al cierre del año 2017, si no en el número de municipios o en la población que no tiene acceso directo a la atención presencial por parte de los bancos, sí en lo que al número de oficinas se refiere, aunque buena parte de los cierres de los últimos meses obedecen a procesos de reestructuración que han afectado, sobre todo, a la duplicidad de oficinas dentro de la nueva red que conforman las entidades bancarias tras sus procesos de fusión, en municipios con varias firmas implantadas en sus calles. Si al cierre del año 2017 el número de oficinas bancarias en la provincia era de 384, en la actualidad, en el dato más reciente que ofrece el Banco de España (marzo de 2019), el número de entidades bancarias es de 366. O lo que es lo mismo, que ampliando el horizonte al que hace referencia el informe del organismo supervisor de la banca española, desde el inicio de la crisis han cerrado en la provincia de Ciudad Real 111 sucursales bancarias.