Las cubiertas, próximo reto en la Venta de Borondo

A. Criado
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Las cubiertas, próximo reto en la Venta de Borondo - Foto: [PABLO LORENTE; Pablo Lorente]; Pablo Lorente

La Asociación Cultural Venta de Borondo presenta los resultados de las obras de urgencia realizadas y afirma que "las administraciones son ahora las que tienen que tomar las riendas" para seguir restaurando este emblemático edificio, declarado BIC

La Asociación Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego presentó anoche en el Museo Comarcal de Daimiel los resultados de las obras de urgencia realizadas en la Venta de Borondo, una de las últimas ventas manchegas del siglo XVI, declarada Bien de Interés Cultura (BIC). Unos trabajos que comenzaron a finales de noviembre y finalizaron en enero y se centraron en la restauración de las zonas más dañadas: el alzado oeste de la edificación y el torreón, «el emblema de este monumento». Unas obras que asumió la Asociación Cultural Venta de Borondo ante la «pasividad» de las distintas administraciones en relación al estado de deterioro de este edificio histórico. Así lo subraya el presidente de este colectivo, David Cejudo, que explica que la intervención realizada ha sido pequeña, pero «muy difícil técnicamente». Los arqueólogos Miguel Torres, Honorio Álvarez y la restauradora Isabel Angulo se encargaron de la dirección arqueológica de las obras, mientras que Teodoro Sánchez-Migallón fue el arquitecto encargado de la redacción del proyecto de restauración, que ha ejecutado la empresa Construcciones RIM. El arquitecto Juan Javier Aparicio asumió la coordinación de seguridad y salud. El presupuesto de los trabajos ascendió a 20.000 euros, «recaudados gracias al apoyo económico de diferentes personas y entidades».  Tras los 6.000 euros logrados en el concurso Semilla Soliss (Fundación Soliss), la asociación obtuvo otros 13.267 de una subvención de las áreas de influencia socioeconómica de los parques nacionales de Castilla-La Mancha. Cejudo también valora las aportaciones realizadas por empresas, el dinero recaudado con la reedición del libro La Venta de Borondo, de José Aranda, la recaudación de la ruta de senderismo a la Motilla del Azuer organizada por Ayuntamiento, así como las aportaciones de los miembros de la asociación y donaciones recibidas por parte de todas las personas interesadas en rescatar este edificio cervantino. A pesar del éxito de esta empresa y de la satisfacción por el apoyo social recibido, David Cejudo remarca que «el 90% de la estructura del edificio sigue amenazada». Enfatizó, en este sentido, que los objetivos de la asociación son «meramente culturales», por lo que «las administraciones son ahora las que tienen que tomar las riendas, porque tienen capacidad económica, burocrática y técnica para hacer mucho más» por la Venta de Borondo. «Alguna de las administraciones tiene que asumir la titularidad de la Venta de Borondo por responsabilidad, ya sea por cesión, compra-venta o cualquier otra fórmula, valorar las diferentes propuestas e ideas y desarrollar un proyecto sostenible y sostenido en el tiempo», afirma Cejudo, que aboga por «una restauración gradual junto a su promoción turística y cultural». Una obra abierta o a la vista como la llevada a cabo en la catedral de Santa María de Vitoria o la que propone Almágora para la antigua universidad renacentista de Almagro. «Hemos pasado de la indiferencia a que exista interés (unos 200 visitantes por año) y a generar opinión pública», apostilla. David Cejudo explica que la próxima fase de restauración debería centrarse en «estabilizar el conjunto de las cubiertas del edificio principal», unos trabajos que precisarían de una inversión de entre 30.000 y 40.000 euros. Por desgracia, añade, «los edificios anexos están muy deteriorados y presentan un estado casi irreversible».