Una alegoría y unas flores para la Feria

Hilario L. Muñoz
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El Ciudadano Ejemplar Dionisio Céspedes realiza un largo pregón en el que, a base de metáforas, habla del pasado y del futuro de las fiestas antes de un 'cobetazo' lanzado, por primera vez, desde una plataforma

Una alegoría y unas flores para la Feria - Foto: Tomás Fernández de Moya

La feria es una flor cuyo aroma solo dura unos días, se marchita en la última madrugada». Con esta metáfora, el Ciudadano Ejemplar Dionisio Céspedes inició un largo pregón de feria, uno de los más largos de los últimos años, en los que empleó multitud de metáforas para referirse a cada aspecto de las fiestas y recordar a los que las disfrutan ahora y a quienes ya solo quedan en la memoria.  «En algún momento he pensado que estas fiestas no necesitan pregonero, basta que lleguen estas fechas para que el alma se vista de sus mejores galas», dijo Céspedes, en su alegoría, donde animó a vivir con ilusión el tiempo que llega. 
Céspedes estuvo acompañado en su pregón por toda la Corporación municipal, tras ser nombrado Ciudadano Ejemplar 2019. La terraza del antiguo casino fue el espacio elegido este año para el inicio de las fiestas. Se trata de una de las dos novedades de este arranque. La otra es el lanzamiento del ‘cobetazo’ con una plataforma y con un encendido que realizaron la alcaldesa, Pilar Zamora, y Céspedes, al unísono, para con su estruendo desde el cielo dar comienzo a la fiesta de la capital. 
«El sentido de la amistad me trae a pregonar nuestras fiestas», dijo el Ciudadano Ejemplar, quien con sus palabras afirmó que abría «las puertas de la felicidad» a unos días en los que siempre habrá tiempo para crear «una sonrisa». «Nuestras almas se engalanan y llenamos nuestras vidas de ilusiones», pidió Céspedes, ante unos Jardines del Prado llenos de personas esperando el comienzo de las fiestas con el tradicional desfile de gigantes y cabezudos.  
«Mi deseo es que fuera todo el año una feria permanente de convivencia y amor, puesto que solo amando se poseen todas las primaveras», continuó con su metáfora el pregonero de las fiestas 2019, quien citó a Fátima de la Flor, la dulcinea 2019, como reina de estos días. «Hoy empezamos a escribir, dulcinea y damas, el mejor verso de vuestras vidas», le dijo. 
En sus recuerdos dijo tener «las ferias de sus años mozos», la época de las ofrendas a la Virgen del Prado y sus «aromas» en la Catedral o cuando los gigantes y cabezudos eran «la delicia» de grandes y pequeños, a los que seguían tradiciones que han llegado a estos días como tómbolas, la hípica o los toros. En el centro de esa diversión siempre estaba presidiendo la Virgen del Prado, «tan nuestra y tan portadora de intimidades, temores, daciones de gracia y peticiones. Ella hace que este sea el mes de estrella en Ciudad Real», afirmó el pregonero. 
Por último tuvo un recuerdo a sus predecesores, a quienes enseñaron la fiesta, y a quienes visitan estos días las fiestas. «Ciudad Real siempre ha sido hospitalaria», afirmó Céspedes, antes de concluir con los clásicos vivas a la Virgen del Prado, a Ciudad Real y un sentido «viva nuestra feria», seguido por todo el público.