Una 'fuga de cerebros jóvenes' agrava la despoblación rural

j.a.j. / toledo
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Un estudio de CCOO sobre la mujer rural constata que el envejecimiento de la población rural se traduce en una menor formación, tras la marcha de los mejores formados a las ciudades

Una ‘fuga de cerebros jóvenes’ agrava la despoblación rural - Foto: Rubén Serrallé

Cada vez menos, más mayores... y con menores conocimientos. Un estudio recientemente elaborado por Comisiones Obreras sobre la situación formativa de las mujeres en el medio rural constata una relación proporcional entre el cada vez mayor envejecimiento de su población y la pérdida de sus ‘cerebros’ más jóvenes en favor de las ciudades, con más oportunidades para personas más formadas. Una situación que afecta sobre todo a las féminas rurales, alertan desde CCOO.
El denominado ‘Análisis de las necesidades formativas para las mujeres en zonas rurales en situacion de declive socioeconómico’, presentado recientemente por las áreas de Igualdad y Formación de la Unión Regional de CCOO, recoge como, según avanza la edad, disminuye el nivel educativo en el medio rural de la región. Así, en el tramo de 20 a 34 años, un 25 por ciento de las féminas y un 20 por ciento de los varones cuentan con estudios superiores. Pero estos porcentajes caen, y en el tramo de 50 a 65 años, los titulados con estudios superiores caen a 10,9 por ciento, en el caso de las mujeres, y un 15 por ciento, en el caso de los hombres. Esto muestra las pocas capacidades del medio rural para retener a sus efectivos con mejor formación ante el medio urbano, situación que se percibe sobre todo con las féminas.
Si vamos al tramo de estudios primarios, en este nivel se sitúan un 57,5 por ciento de las mujeres y un 55 por ciento de los hombres de entre 50 y 65 años, una franja de edad de evidente peso en un medio rural afectado por el envejecimiento de sus habitantes.
las mujeres capitanean el ‘éxodo ilustrado’. En el Análisis se reconoce este «éxodo ilustrado» que afecta sobre todo a las mujeres jóvenes más cualificadas, restando futuro a los pueblos.  A ello hay que sumar un elevado índice de dispersión geográfica y otras dificultades estructurales a las que se enfrenta la mujer rural. Estas son la ausencia de recursos y servicios sociales, educativos, o sanitarios  que dificultan la consolidación de la vida personal y laboral las malas comunicaciones territoriales, las dificultades de acceso a las comunicaciones tecnológicas (wifi. 3G…), las bajas tasa de digitalización de la población que permanece en el medio rural, y la existencia de un «trabajo invisible» de las mujeres especialmente en el sector primario, donde las mujeres trabajan en las explotaciones agrícolas pero este trabajo no es reconocido ni social ni profesionalmente y queda camuflado como «apoyo familiar». Un ejemplo es el escaso avance de las cotitularidades de explotaciones, que permitirían a las mujeres cotizar para una pensión en igualdad con sus cónyuges.
Otro problema que afrontan las mujeres es una oferta laboral precaria, caracterizada por trabajos temporales, con poca estabilidad y mal retribuidos. También se da una prevalencia de roles tradicionales, vinculadas a la labor en el hogar, y una escasa participación de las mujeres en la toma de decisiones.
«Por ello se torna de vital importancia revalorizar el papel de la mujer, quien durante muchos años ha permanecido en un plano secundario», se destaca en el estudio de CCOO.
En este escenario,  la formación aparece según el estudio como una condición necesaria para garantizar la mejora de las condiciones de vida de las mujeres rurales y su profesionalización, especialmente de aquellas que tienen baja cualificación.
Las necesidades formativas detectadas se articulan entorno a   competencias transversales como Idiomas (inglés prioritariamente), atención al cliente, ofimática y formación y orientación laboral. También se pide potenciar enseñanzas de entorno digital como redes sociales, marketing digital, comercio electrónico, gestión de páginas web y venta on line; administración básica como contabilidad y ofimática; y atención sociosanitaria, como higiene y atención sanitaria domiciliaria, atención y apoyo psicosocial a domicilio, apoyo domiciliario y alimentación familiar.
Junto a este impulso de la formación continua a las mujeres, el estudio también sugiere un decisivo apoyo institucional para dinamizar el mercado laboral en el ámbito rural y facilitar el trabajo decente de las mujeres rurales, así como el apoyo la existencia de servicios sociales dirigidos al cuidado de menores, ancianos y personas dependientes. También se sugiere fomentar el asociacionismo, el cooperativismo y las redes rurales de apoyo, así como el emprendimiento rural y cualquier tipo de medida que contribuya al empoderamiento de las mujeres  en el ámbito rural. Todo ello, sumado a una revalorización de las actividades que suelen desempeñar las mujeres, a través de mecanismos y procesos de acreditación profesional, cualificación de las profesiones o especialización laboral.