Luz verde a la disolución de la mancomunidad Tirteafuera

Ana Pobes
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Luz verde a la disolución de la mancomunidad Tirteafuera - Foto: /Fotos: Rueda Villaverde

La situación de déficit y la salida del resto de municipios adheridos a la entidad ha conllevado a su liquidación definitiva tras su puesta en marcha en el año 1988

Los ayuntamientos de Abenójar y Luciana han acordado, en respectivos Plenos municipales, la disolución de la Mancomunidad Municipal Río Tirteafuera. La situación deficitaria y la salida del resto de municipios que integraban la entidad ha conllevado a su liquidación definitiva como así lo comentó a La Tribuna la alcaldesa de Abenójar, Verónica García. La Mancomunidad Municipal de Servicios comenzó su andadura en el año 1988 de la mano de cinco municipios (Abenójar, Cabezarados, Luciana, Saceruela y Villamayor de Calatrava) y tres pedanías (Fontanosas, Tirteafuera y Navacerrada), pero en los últimos años tan solo daba servicio a Abenójar y Luciana, por lo que la situación se hizo «insostenible».
La mancomunidad, con sede en Abenójar, adoptó en Pleno, celebrado en junio de 2018, iniciar los trámites de disolución. Dicho acuerdo fue sometido a información pública sin que durante su transcurso se formularan alegaciones o reclamaciones. La decisión fue refrendada por Luciana y Abenójar en sesiones plenarias celebradas, en octubre y diciembre del año pasado, respectivamente. Mientras, la Mancomunidad aprobó su disolución definitiva y la extinción de su personalidad jurídica, así como la liquidación de las deudas y la distribución de su patrimonio en el Pleno celebrado el pasado 17 de enero. De esta forma, se adoptó, por mayoría absoluta, la propuesta de distribución del patrimonio de la Mancomunidad y la propuesta de asunción de las deudas, que ascienden a 6.355 euros, por parte de los dos ayuntamientos, por lo que el de Abenójar contribuirá con el 70 por ciento del importe del total (4.449 euros), y el de Luciana con el 30 por ciento restante de la cuantía, es decir, 1.906 euros. Ambos consistorios ingresarán en la cuenta de la Mancomunidad su aportación en el plazo más breve posible, para que se proceda a realizar las correspondientes transferencias a los acreedores de esta agrupación municipal.
Asimismo, también se acordó la distribución del patrimonio de la mancomunidad, y que consta principalmente de maquinaria y vehículos, por lo que el Ayuntamiento de Abenójar se quedará con ocho vehículos y Luciana con un camión. El resto del patrimonio, equipos informáticos y mobiliario, permanecerán en los municipios donde se encuentran actualmente ubicados al estar «completamente amortizados y carecer de valor» como así consta el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), donde en la publicación de ayer se recoge el acuerdo plenario de la Mancomunidad Municipal de Servicios Río Tirteafuera.
 La Mancomunidad estaba abocada al cierre desde al menos la pasada legislatura, donde ya se abordó la posibilidad de disolverse tras analizar la situación financiera de la mancomunidad. Pero el hecho de que los servicios «no cubrieran las necesidades reales de los municipios», conllevó también a que «muchos abandonaran la mancomunidad» quedando en la actualidad tan solo Luciana y Abenójar, comenta su alcaldesa, Verónica García. Y es que, continúa diciendo, el uso de la maquinaria de obras se encontraba prácticamente en desuso por su «obsolescencia y mala conservación» y la cuantía anual, en función de la población, era para muchos «muy elevada». Así por ejemplo, recuerda García, Cabezarados llegó a pagar hasta 6.000 euros al año y la maquinaria, además de estar «obsoleta» se disponía de ella «cada tres meses solo quince días», por lo que «había que pagar horas de más de maquinaria», puntualiza.
El capítulo de personal- la mancomunidad contaba con dos empleados- ha sido lo que ha mantenido ‘activa’ a la mancomunidad en los últimos años, ya que, según explica García, «lo que nos retenía era la situación de desamparo con la que se quedaban los dos trabajadores», por lo que uno de los empleados ha sido asumido por el Ayuntamiento de Abenójar y el otro, apunta, ha pasado a la prejubilación.