Leyendas llenas de "orgullo" en La Solana

La Tribuna
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La Solana arranca sus fiestas patronales de Santiago y Santa Ana con un pregón a cargo de la soprano Petri Casado, que mezcló la lectura con la interpretación

Leyendas llenas de "orgullo" en La Solana

El gran carrusel de la Feria de Santiago y Santa Ana echó a rodar oficialmente este miércoles, 24 de julio. La tradición mandó de nuevo para vivir un momento con cierta aura mágica, especialmente para los más pequeños. Con su proverbial puntualidad, la Agrupación Musical de San Sebastián arrancó los primeros acordes para poner en marcha la comitiva de bajada al ferial. Los gigantes, don Quijote y Dulcinea, y los cabezudos destacaron en compañía de un grupo de personajes infantiles que iban haciendo las delicias de la chiquillería. Cruzaron ante una plaza Don Diego abarrotada de gente, bajaron la calle Empedrada y llegaron a su primera parada, la entrada al ferial. Allí se cortó la cinta y el recorrido siguió hasta la fuente central del parque municipal, donde se encontraba, arriada, la enseña local. Bajo los acordes del himno a La Solana, el alcalde izó la bandera como manda la costumbre. A continuación, último paseo por las casetas y los tiovivos, ya rumbo al teatro Tomás Barrera, donde minutos después iba a comenzar el pregón oficial de la feria. Unos dibujos inocentes, con trazos de niña inquieta y leyendas cargadas de ilusión, arrancaron el pregón de la feria de este año. Petri Casado quiso iniciar así un momento tan especial. La conocida soprano solanera no ocultó la enorme satisfacción que sentía por ser pregonera de uno de los momentos más singulares del año. Y más cuando la feria «te sigue evocando tantas cosas». El auditorio Tomás Barrera albergó un pregón marcado por los recuerdos, pero también por la ventura que significa ser y sentirse solanero. En esas, con un punto de reivindicación del himno a La Solana, que tantas veces ha cantado la pregonera y que esa noche, más que nunca, quiso reclamar como crisol que representa el orgullo de un pueblo. Con voz clara y cadencia lenta,  Casado buscó mezclar la lectura con la interpretación durante su pregón. Detrás, la sombra de su amiga Marieli Blanco al piano llenó el escenario y la pregonera terminó como empezó, haciendo un alegato al mantenimiento de nuestras tradiciones, de nuestras costumbres, usanzas y acervos. La última parte del pregón lo protagonizó la música. La soprano María Dolores Travesedo y la pianista Marieli Blanco ofrecieron un recital que puso la guinda a una velada a la que asistió también el alcalde de La Solana, Luis Díaz-Cacho.