El almagro más OFF

M.Sierra
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Hasta el día 24 de julio se ponen en escena en la localidad encajera los montajes de esta edición, que viene apadrinada por nombres como Rojas Zorrilla, Shakespeare o Calderón

El almagro más OFF - Foto: M Cieza

A lo lejos, como si de una voz en off se tratara resuenan unos versos. Son los actores de la compañía Jóvenes Clásicos, de Málaga, que ultiman los detalles de Numancia Ocupada, la primera de las diez finalistas del certamen Almagro Off de esta edición. Una plataforma que hace nueve años nacía para dar cabida en la muestra clásica a directores noveles y abrir la puerta a nuevas lecturas de los áureos. Con el silo como escenario desde el pasado año, tras pasar sus primeras ediciones en la sala del teatro La Veleta, este certamen se ha convertido en uno de los más esperados de la agenda del festival, sobre todo para los nuevos públicos, convencidos de que los clásicos dan para mucho con han demostrado los ganadores de las pasadas ediciones.
Hasta el día 24 de julio se podrán ver en Almagro los montajes de esta edición que viene apadrinada por Rojas Zorrilla, Shakespeare, Miguel de Cervantes y hasta Calderón de la Barca. De ellos saldrá el ganador de este certamen que este año cuenta con un jurado internacional llegado de México, Colombia, Londres y España.
Del país invitado de esta edición llega el presidente del jurado Luis de Tavira Noriega, dramaturgo, director de teatro y ensayista. Lleva el teatro en la sangre y confía en la agenda que plantea este año el off. Para él este tipo de certámenes es «fundamental». Es por eso que, desde su experiencia en este mundillo, reconoce que el «reto que se plantea es grande» porque «¿de qué trata esto de poner en pie una palabra cadaverizada encarnada por un cuerpo vivo, o una palabra viva en un cuerpo cadaverizado?», pregunta. Él mismo responde : «Pues ni una cosa ni la otra» porque todo depende de algo mucho más importante, que el «drama suceda». De Tavira confía en que los grupos seleccionados, llegados de su país, de India y España, consigan ese «encuentro necesario entre el público y el actor» que hace posible el teatro, un género, dice, que le trajo ya por estas tierras en 1984 cuando el Festival apenas si era una parte de lo que es. De aquel pasado y este presente, el dramaturgo mexicano se queda con una realidad, que «Almagro es el testimonio de cómo el teatro puede cambiar una ciudad». Del futuro, espera que hablen los diez finalistas.
El almagro más OFFEl almagro más OFF - Foto: M CiezaSi hay alguien que ha vivido este certamen desde sus orígenes, esa ha sido Elena Schaposnik, directora de Promoción Internacional de Celcit Producciones. « Natalia Menéndez (anterior directora de la muestra), inventó este formato cuando llegó hace ahora nueve años», aclara está almagreña de adopción. Haber estado en aquella etapa y en ésta le permite hacer una valoración genérica de un certamen, éste, que a priori busca mostrar cómo entienden a los clásicos las nuevas generaciones de creadores. Aunque reconoce que cada director ha utilizado diferentes herramientas para hacerlo. Así, mientras que Menéndez «estaba más preocupada por conseguir que hubiera propuestas llegadas de muchos sitios», en García la apuesta es clara por defender los textos áureos españoles y la presencia femenina». A ella, las dos versiones de este mismo certamen le parecen bien, porque lo importante es lo que sucede sobre el escenario de este silo reconvertido a espacio escénico. Y Lo que dice al respecto es que «los planteamientos de los que vienen suelen ser muy audaces. El problema es que con esas propuestas unos consiguen resultados maravillosos y otros no». En general, reconoce que el principal problema de muchos de los espectáculos «llegan con buenas intenciones, pero con la función sin cuajar». Les falta rodaje y ella lo entiende, incluso lo pasa como jurado, aunque hay otras cosas que no pasa que una obra pierda completamente su sentido. «La compañía puede hacer lo que quiera, hay que dejarles que hagan aquello que se les ocurra, pero respetando lo que dijo el autor», concluye.
Mariví R. Quiñones, profesora y creadora del Festival de Teatro en español de Londres, Festalon, también hay algo que no pasa, pero tiene más que ver con el comportamiento de los actores que con el montaje en sí mismo. A ella lo que le chirría es encontrarse cara a cara con el «ego». «Hay compañías con actores que van de saber todas las técnicas y que confunden modernismo con la falta de investigación», resume. Espectadora de teatro desde siempre y con experiencia en este certamen, donde ya ha sido jurado otras veces, para Quiñones lo bueno del Amargo Off es que muestra el interés de los más jóvenes por acercarse a los clásicos, aunque para ello tengan que utilizar otros lenguajes muy diferentes a los que ya existen. En su opinión, lo que los jóvenes quieren es «ofrecer un clásico que se entienda, a veces incluso sin palabras o con versiones estrambóticas».
Ellos, junto con el director del Teatro Colón de Bogotá, Manuel José àlvarez Gaviria, y la directora de Producciones Teatrales Contemporáneas, Olvidó Orobio, decidirán si las propuestas de este año están a la altura. Aunque eso será el jueves, porque por el momento queda poner en pie los últimos cuatro títulos, Romeo y Otelo (hoy, 21 de julio); cabaret barroco (día 22); La Margarita del Tajo (23); y Marta la piadosa (24).Todos ellos en el silo, a las 20.00 horas.