Antonio López, el pintor suspendido en el tiempo

Magdalena Tsanis (EFE)
-
El pintor tomellosero Antonio López. - Foto: LT

El proceso creativo y la personalidad del pintor de Tomelloso quedan retratados en el documental 'Antonio López, apuntes del natural'.

Iba para contable pero un tío pintor intercedió ante su padre y logró que lo enviaran a Madrid a estudiar Bellas Artes. Antonio López es hoy uno de los pintores españoles vivos más cotizados. Su proceso creativo y su personalidad quedan retratados en el documental Antonio López, apuntes del natural.
Casi tres décadas han pasado desde que Víctor Erice recreara su lucha contra el tiempo y la luz en "El sol del membrillo" (1992), una obra extraordinaria que logró el Premio Especial del Jurado de Cannes. 
Nicolás Muñoz Avia, cineasta e hijo de los pintores Lucio Muñoz y Amalia Avia, considera que es tiempo más que suficiente para hacer una nueva aproximación al artista de Tomelloso, al que conoce "de toda la vida" porque formaba parte del círculo de amistades de sus padres. 
Su punto de vista es diferente. La película de Erice era un largometraje de dos horas con vocación de autor y cinéfila, mientras que la de Muñoz, aunque se va a estrenar en algunas salas, está más enfocada a la televisión, es más corta y carece de esa ambición autoral. 
"Por encima de todo está la visión de Antonio, es un retrato suyo que hemos querido hacer lo más limpio posible", señala el director, admirador del trabajo de Erice que "reproduce la realidad y le añade su punto de vista". 
La austeridad, la devoción por lo humano y su cruzada contra las prisas emergen como factores clave del retrato de Antonio López que hace Muñoz.
Puede tardar un año en pintar un cuadro y es inflexible con las personas que tratan de pedirle que vaya más rápido. Muñoz dice que lleva mal las prisas, pero se diría que es más que eso, una militancia filosófica y una actitud vital. 
"La condición que nos puso Antonio para rodar era 'sin prisa, sin agobiar'. Nos lo tomamos en serio. Rodábamos un día y podían pasar dos meses hasta que volvíamos a llamarlo y otros dos hasta que conseguíamos grabar". 
López nació en Tomelloso el 6 de enero de 1936. A los seis meses, al principio de la Guerra Civil, casi muere por una infección intestinal, pero salió adelante y guarda buenos recuerdos de su infancia de posguerra. "Si tenías para comer y personas que te quisieran, eras feliz", afirma. 
A los 13 años y gracias a la mediación de su tío vino a Madrid a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde conoció a la que sería su esposa. Pasó unos años malos al principio, cuenta, hasta que entró en la galería Biosca y comenzó a ser reconocido. 
"Durante una época él fue el bicho raro", explica Muñoz, "en los 70 y los 80 en el mundo del arte el realismo no estaba bien visto, lo potente eran los abstractos, pero él siempre se mantuvo ahí, al principio pasándolo mal, porque no vendía". 
Hoy no solo está entre los más cotizados sino que es muy popular. "Es una especie de estrella, cuando le ves rodeado de cámaras parece un futbolista y por la calle siempre alguien se acerca y le dice algo; como desprende esa cercanía, la gente se atreve". 
Viaja en Metro, habla con cualquiera y no es amigo del lujo material. Eso no significa que no valore el reconocimiento, a nivel personal y material. 
"No sé si Antonio es rico, no lo creo, por más que cuesten sus cuadros, teniendo en cuenta que quizá no pinta más de uno al año", dice Muñoz. Según él, cuando lo ha visto verdaderamente feliz ha sido trabajando, cuando algo le sale bien, o impartiendo talleres a sus alumnos de pintura. 
"No hay nada impostado en su forma de ser", asegura Muñoz. Le da importancia a vender porque vive de ello, porque considera que el reconocimiento de los demás es el paso final de su trabajo y porque ha vivido rodeado de artistas que él valora y no han conseguido lo mismo. 
El documental se estrenará en cines el próximo viernes y el domingo en el programa Imprescindibles de La 2 de TVE.