Cáritas pide reflejar la obligación de alojar a temporeros

Ana Pobes
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Fotografía de archivo de temporeros. - Foto: Rueda Villaverde

La organización lamenta que la temporalidad y los precios sean un hándicap para las personas que llegan en las campañas agrícolas en busca de una vivienda digna.

Cáritas Interparroquial de Tomelloso, en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad, ha organizado una mesa redonda para analizar la situación del alojamiento de temporeros en la ciudad. Una mesa que, bajo el título ‘Escucha su historia, ¿Tú vivirías en esas condiciones?, participaron representantes de Cáritas Tomelloso y Cáritas Española, además de Comisiones Obreras, COAG y los Servicios Sociales municipales.
La trabajadora social de Cáritas Interparroquial de Tomelloso, Carmen Pilar Burillo, recuerda, en declaraciones a La Tribuna, que la campaña de este año está enfocada al derecho de alojamiento a las personas temporeras, por lo que ése ha sido el tema que se abordó en esta mesa redonda en la que se analizó la realidad que viven los temporeros que llegan cada año a Tomelloso para trabajar en las diferentes campañas agrícolas y se estudió además poner en marcha algunas prácticas. Entre ellas, exigir que en el convenio aparezca la obligatoriedad de dar alojamiento a los temporeros, quienes «se encuentran con muchas dificultades a la hora de poder encontrar una vivienda, ya que los precios y la temporalidad del alojamiento que necesitan es un handicap a la hora de encontrar casa», lamenta Burillo, al tiempo que subraya los desorbitados precios del alquiler y que, según tiene constancia, se sitúan entre 120 y 300 euros por habitación. Diferentes factores, insiste, que produce «dificultad al acceso de alojamiento por sus propios medios quedándose en la periferia de la ciudad y viviendo en naves industriales abandonadas que no están habilitadas como vivienda y que utilizan a modo de asentamiento sin cumplir con los requisitos mínimos de higiene».
Ante esta situación, la trabajadora social de Cáritas Interparroquial de Tomelloso resaltó algunas de las muchas medidas que la organización pone en marcha. En este sentido, enumeró alguna de ellas como, por ejemplo, el trabajo en red con otras organizaciones, la intermediación y la orientación laboral, las acogidas especiales de temporeros a partir del 15 de julio para atenderles en el comedor de verano, el servicio de duchas, abierto en colaboración con el Ayuntamiento desde el pasado 1 de junio, y el trabajo en la calle para detectar y denunciar las situaciones ilegales. Todo ello, puntualizó, sin olvidar el albergue municipal y la intensificación de servicios en esta época en la que ya ha comenzado la campaña del ajo y pronto, entre otras, se iniciará la del melón, «y que de momento ya ha atraído al municipio a unos 40 temporeros», comenta Burillo.
A la mesa redonda asistió la concejala del área de Servicios Sociales en funciones, Isi Serna, quien destacó la colaboración del Ayuntamiento y Cáritas, que hace posible cada año la puesta en funcionamiento del albergue de temporeros, único en la comarca, y sin el cual «muchas veces la realidad de los temporeros sería muy lamentable». En este sentido, destacó la labor de los voluntarios, porque sin su ayuda, incidió, «no se podría llevar a cabo la labor tan importante que se desarrolla en el albergue», unas instalaciones que abrirán sus puertas del 1 de agosto al 16 de septiembre.
Serna lamentó que se esté retrocediendo en materias como el alojamiento de temporeros, pasando de una situación en la que las familias que llegaban a la localidad para trabajar en el campo, «se familiarizaban» con la gente que las acogía, a ver en la actualidad «unas condiciones tan indignas, que si no fuera por recursos como el albergue de Tomelloso, sería muy lamentable».
Para la concejala en funciones, la celebración de este tipo de mesas redondas son «de agradecer» porque el objetivo es avanzar para que las personas que llegan a Tomelloso a trabajar en las campañas agrícolas «se encuentren un Tomelloso solidario, unos agricultores solidarios y sobre todo, un derecho a trabajar en condiciones dignas».