Daimiel trabaja para recibir la transferencia de Borondo

Ana Pobes
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El alcalde de Daimiel señala que, una vez que el resto de administraciones rechacen su compra, el objetivo es que la Venta se integre en la promoción turística local

Daimiel trabaja para recibir la transferencia de Borondo - Foto: Pablo Lorente

La Venta de Borondo, situada en el término municipal de Daimiel, sigue en situación crítica y todas las miradas de la Asociación  Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego se centran en salvar este inmueble, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en categoría de monumento, del derrumbe. Pero el Ayuntamiento daimieleño también ha puesto todo su interés en conseguir ese reto y está trabajando en recibir la transferencia de la propiedad y poder integrar la venta en la promoción turística de Daimiel. Así lo confirma a La Tribuna su alcalde, Leopoldo Sierra, quien señala que «una vez que los herederos cedan el inmueble y en el caso de que ni la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ni la Diputación adquirieran la Venta, el Ayuntamiento, al menos, intentaría que formase parte del patrimonio y llevaría a cabo diferentes inversiones progresivas para garantizar su mantenimiento».  
Un anuncio que desde la asociación acogen con optimismo, pues  recuerdan que las negociaciones se iniciaron ya antes de las elecciones y esperan que se retomen en los próximos días tras el parón electoral. De llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento, y en el hecho de que la venta pasara a ser propiedad municipal, supondría la llegada de más ayudas, pues «el problema es que muchas de las subvenciones no se reciben al ser una propiedad  privada», comenta David Cejudo, uno de los defensores de este edificio de propiedad privada y presidente de la Asociación Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego. «Que pase a una Administración pública y que cuente con un presupuesto anual que vaya ayudando a su restauración supondría una segunda vida para la venta, por lo que el punto clave es que Borondo se la quede una Administración», argumenta. El objetivo, insiste, frenar su deterioro.
«El Ayuntamiento está estudiando la viabilidad económica y jurídica para ver si acepta esa donación y quedarse así con la venta, aunque todo dependerá de cómo vayan las negociaciones en un futuro», declara. Ahora, y tras los trabajos de mejoras y restauración que se han realizado en el torreón y en el alzado este, el siguiente paso es que «sea una Administración quien la asumiese». La asociación, a través de sus socios y de la Fundación Soliss, ha invertido en su restauración unos 23.000 euros pero «como asociación no tenemos más fuerza económica para seguir ejecutando más fases», lamenta Cejudo al tiempo que confía en que «Borondo pase a una propiedad pública, pues la situación sigue siendo crítica».    
A pesar de que Cejudo valora el apoyo de otras administraciones como el Gobierno regional y la Diputación  reconoce que el Consistorio daimieleño ha sido, de momento, la institución que más interés ha mostrado por quedarse con Borondo, una de las últimas ventas manchegas del siglo XVI. «Han visto el trabajo de la asociación y que lo que estamos proponiendo no es ninguna locura. Y en lo que en un principio era ‘no’, luego se convirtió en ayudas puntuales», comenta. Palabras que corrobora también el alcalde daimieleño, quien destaca el «esfuerzo y el trabajo» de la Asociación  Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego:  «Hay que quitarse el sombrero ante esta asociación que está trabajando mucho y bien de manera desinteresada. Gente joven con ganas y que ha mostrado interés para que la venta vuelva a ser lo que fue, por lo que mientras ellos continúen con esa lucha el Ayuntamiento siempre estará ayudándolos y arropándolos».