El rompecabezas de la UE

M.R.Y. (SPC)
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Países y grupos políticos tratan de encontrar un equilibrio geográfico, ideológico y de género para repartir los cargos

El rompecabezas de la UE - Foto: ktsimage

Jean-Claude Juncker, Donald Tusk, Antonio Tajani, Mario Draghi y Federica Mogherini. Son los cinco nombres que tendrán que ser cambiados con el inicio de la nueva legislatura en la Unión Europea -que echará a andar el próximo mes de julio-. Una renovación en la cúpula comunitaria que ha puesto en marcha una maquinaria de negociaciones, pactos y alianzas para intentar acabar con el rompecabezas en el que actualmente se ha abierto con un continuo baile de nombres, tendencias políticas y países con el que forjar un equilibrismo.
Es el propio Tusk el que lidera las conversaciones con las tres principales familias políticas -populares, socialdemócratas y liberales- para tratar de acabar el puzzle que hay sobre la mesa. Muchos nombres válidos para cada cargo, pero cada pieza debe encajar, de manera que se cumpla con una proporción entre países grandes y pequeños; del norte, sur, este y oeste; de afiliación política y de género. En este último caso, se quiere intentar que al menos dos de los cinco cargos en juego estén ocupados por mujeres.
El 20 y el 21 de junio está previsto que los líderes europeos traten de encontrar un consenso para determinar la mayoría de los cargos. La Presidencia de la Eurocámara no está en sus manos, puesto que la tienen que decidir los propios diputados, pero sí pueden determinar el sentido de los votos.
La pérdida de la mayoría absoluta que hasta ahora han sumado populares y socialistas abre un nuevo escenario: la necesidad de pactar con los liberales o Los Verdes, indispensables en las negociaciones para formar el rompecabezas y que podrían exigir, no solo su representación, sino un cambio en la manera de designar a las nuevas autoridades.
Con la sombra del Brexit planeando sobre la UE, los británicos serán los únicos que no pugnarán por barrer para casa e intentar conseguir una representación que confiera más poder a cada país y a cada familia política en un juego de tronos que solo acaba de comenzar.