El flujo migratorio exterior genera población

C. de la Cruz
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Imagen de dos ciudadrealeños que emigraron a Alemania en 2016 - Foto: Pablo Lorente

El cambio de tendencia, con crecimiento poblacional por primera vez en la última década, puede atisbar una recuperación del mercado de trabajo en la provincia

Ciudad Real ganó población en 2018 por primera vez en la última década dentro del movimiento migratorio exterior: llegaron más personas procedentes de otros países que las que se marcharon fuera de las fronteras provinciales.
El saldo migratorio negativo, habitual en la provincia desde 2009, se rompía con la entrada de 2.796 inmigrantes frente a los 2.761 emigrantes registrados el pasado año, de acuerdo a la estadística publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque los 35 nuevos vecinos de Ciudad Real procedentes de otras latitudes no suponga una cifra significativa, sí que evidencia un cambio de ciclo en los movimientos poblacionales. No en vano, el número de emigrantes siempre ha superado al de inmigrantes desde 2009, con un balance total de 9.314 habitantes menos en la provincia. El proceso de emigración tuvo su punto álgido en 2017, con el desplazamiento a otros países con 4.168 personas.
En concreto, sobre la inmigración por continentes, el grueso de desplazados provino de América del Sur (844), seguido de Europa (697), África (494) y Asia (103). Por nacionalidades, 660 procedían de Rumanía; 347 de Colombia; 339 de Marruecos, 186 de Venezuela y 104 de Honduras, entre otros. Sobre este dato, el director del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Castilla-La Mancha, Ángel Raúl Ruiz Pulpón, señala que América del Sur es el principal ‘importador’ de personas por «lenguaje, cultura, religión... todo tiene que ver», y en el caso de Rumanía se «reactiva la cadena migratoria, hay una especie de contacto oral con la gente que llegó y que ahora ofrece una buena referencia».
 

Migraciones interiores. El Instituto Nacional de Estadística también publicó ayer los datos relativos a las migraciones interprovinciales, donde Ciudad Real registró un saldo poblacional negativo de 1.984 personas en 2018: 6.763 se marcharon a otros puntos de la geografía nacional y 4.779 llegaron desde otras provincias. Se trata de la primera ocasión desde 2013 en el que baja de los dos millares el número de emigrantes a otras provincias, aunque todavía se está muy lejos de los años previos al impacto más duro de las crisis: en 2009 sólo 293 personas cambiaron la provincia por otra. Dentro de la serie histórica que publica el INE, 17.896 vecinos dejaron Ciudad Real desde 2008 dentro del flujo de migración interprovincial.
Las estadísticas dicen que la capital de España se convirtió en la mayor receptora de ciudadrealeños. A Madrid se marcharon 2.176, mientras que Toledo ocupó el segundo lugar con 562.
Madrid también fue el territorio del que desembarcaron más personas en la provincia, 1.402, y Toledo también ocupó la segunda provincia de origen, con 451 personas.
Teniendo en cuenta el saldo negativo total, 1.949 personas menos a pesar de los 30 nuevos residentes del flujo migratorio exterior, Ruiz Pulpón señala que «hay que tener cautela, el saldo sigue siendo negativo, pero sí que se observa que se ha atenuado. Hay que ver si es coyuntural o si verdaderamente hay un cambio de tendencia. Hay que verlo con perspectiva. Sí que es interesante el dato de los no nacidos en España, que sí que puede ser un motivo de optimismo». En este sentido, apunta que los flujos migratorios con el exterior «son el indicador básico de cómo se está comportando la economía, la inmigración es un indicador de la evolución de los mercados de trabajo y habrá que ver si verdaderamente hay un ‘efecto llamada’ y si se está produciendo una recuperación económica». Además, el profesor de la UCLM también se fija, como dato revelador en este aspecto, en el descenso de personas que se marcharon al exterior: 4.168 en 2017 frente a 2.761 el pasado año.
Ruiz Pulpón va un paso más allá y, teniendo en cuenta la problemática de la España vacía, avanza que «la inmigración es la solución ante un crecimiento vegetativo estancado». Con todo, «cautela» ante los datos aportados por el INE.
En términos autonómicos, registró una población de 2.035.505 residentes a 1 de enero de 2019, lo que supuso un aumento de 2.910 personas con respecto al mismo periodo del año anterior.