Las inmobiliarias auguran un futuro inmediato muy complicado

Manuel Espadas
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Después de dos meses cerrado, el sector se prepara para reabrir sus puertas en plena incertidumbre y en la que sería su segunda gran crisis en doce años, tras la del 'ladrillo' de 2008

Las inmobiliarias auguran un futuro inmediato muy complicado - Foto: Pablo Lorente

Doce años después, la inmobiliarias se vuelven a enfrentar a una grave crisis en el sector. Si en 2008 la explosión de la burbuja del ‘ladrillo’ modificó de manera radical su realidad económica y su modo de trabajar, ahora la paralización casi total de la actividad económica en España a causa de la pandemia del coronavirus las ha puesto de frente a un desafío aún más complicado. Después de dos meses con las puertas de sus oficinas cerradas, se disponen a reabrirlas, aunque con serias dudas y temores sobre qué es lo que se va a encontrar ‘fuera’.
Como servicio ‘no esencial’ que son, desde que se decretara el estado de alarma en el país, su actividad comercial ha sido nula. La semana pasada las más de medio centenar de oficinas de la provincia ultimaban los preparativos para volver a subir la persiana, haciendo acopio de mascarillas, guantes, gel hidroalcohólico, instalando alguna mampara y reorganizando el local para respetar la distancia de seguridad con los clientes. Sin embargo, se vieron obligadas a prolongar su ‘hibernación’, al menos, una semana más, hasta que Ciudad Real vea la luz verde para acceder a la fase 1 de desescalada. Durante estos 60 días, sus titulares han intentado mantener el contacto con sus clientes más asiduos, propietarios en su mayoría, aunque con una producción económica nula, como deja claro el presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Ciudad Real, Emilio Sánchez Suñé, que recuerda que «seguimos cerrados».
Sánchez Suñé augura un futuro inmediato muy duro para el sector. «¿Qué va a pensar esa gente que tenía la intención de comprarse un piso o una cochera? ¿O el que había decidido alquilar un local para iniciar una actividad económica? Lo más normal es que apuesten por no hacer nada de momento. No se sabe qué puede pasar después de toda esta crisis. Estamos ante un escenario tan nuevo e irreal que te deja paralizado», se pregunta y responde a la vez. Por ello, prefiere no plantearse ningún tipo de expectativas sobre la recuperación del sector, porque «la solución nos la va a ir dando la realidad; hay que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos».
Ramón López Piqueras lleva 26 años como colegiado y dirige la inmobiliaria Kampus (calle Tinte, 7). También se muestra pesimista con lo que le viene por delante. Confía en que el mercado del alquiler sí se empiece a mover cuando la actividad del país se vaya recuperando, porque «con actividad económica ganamos todos», aunque recuerda que «la economía de mucha gente se va a ver mermada, con los despidos y los ERTE que aún no se están cobrando». Precisamente, él tiene a un empleado en un ERTE, al que confía en recuperar en cuanto esté en su mano hacerlo.


ESTUDIANTES. En una situación parecida está Emilia de la Peña, al frente de una de las inmobiliarias con más solera de la capital, Zodiaco (calle Bernardo Mulleras, 5). Con dos trabajadores en ERTE, coincide en que «la perspectiva no es nada buena». Ha intentado mantener el contacto con sus clientes de siempre, los propietarios, porque los posibles compradores o arrendatarios «nos están dando largas», algo que entiende. Echa de menos a un colectivo como el de los estudiantes, que sobre esta fecha ultimaban los trámites para buscar piso o para mantener el actual para el próximo curso . «Hay mucha inseguridad», resume. Sobre la posible incidencia de esta situación en los precios del sector, no cree que se vayan a ver modificados «porque ya estábamos trabajando con precios a la baja, al contrario que en la crisis de 2008».
Sea como fuere, cruzan los dedos para que Ciudad Real pueda pasar a fase 1 y empezar a trabajar en un escenario nada halagüeño.