La Junta pedirá fase 2 para Albacete, Toledo y Ciudad Real

A.D.M.
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La consejera de Igualdad y portavoz de la Junta, Blanca Fernández, indicó que el porcentaje de casos positivos durante la última semana no supera el 3%, lejos del 40% alcanzado durante los peores momentos del coronavirus, a comienzos de abril

Pedirán pasar a Fase 2 en Albacete, Toledo y Ciudad Real

Durante esta última semana ha descendido el número de hospitalizaciones por coronavirus en 121 personas, hay 21 pacientes menos en la UCI y se han producido 126 altas epidemiológicas, lo que sitúa la cifra total en 6.500 casos en Castilla-La Mancha desde que comenzó la pandemia. Son cifras que ayer proporcionó Blanca Fernández, consejera de Igualdad y portavoz del Ejecutivo regional, en una rueda de prensa transmitida telemáticamente desde el Palacio de Fuensalida.
Fernández se congratuló por estos «datos esperanzadores», pero recomendó cautela a los ciudadanos con el fin de que esta confianza en la definitiva erradicación de la pandemia no vaya a convertirse en «conductas poco prudentes». Sea como fuere, los resultados de esta última semana -ninguna muerte en Albacete en las últimas 24 horas, ni tampoco en Cuenca y Guadalajara, por tercer día consecutivo- permitirán al Ejecutivo de Emiliano García-Page solicitar el cambio de fase el próximo martes 26.
El hecho de que todas las provincias castellanomanchegas estén en Fase 1 (con Cuenca y Guadalajara ya en Fase 2) ha permitido aliviar sensiblemente el confinamiento de los ciudadanos, ya que en este punto de la desescalada no hay franjas de salida en municipios menores de 10.000 habitantes. Esto equivale, indicó Blanca Fernández, a que el noventa por ciento de los castellanomanchegos puedan salir a la calle libremente entre las 6,00 y las 23,00 horas.
Respetar el confinamiento, de hecho, es para la consejera lo que ha permitido alcanzar las positivas cifras actuales. Ahora, una vez doblegada la curva de la enfermedad, toca evitar el rebrote, algo que se conseguirá manteniendo una necesaria prudencia y unidad de acción, ya que las decisiones adoptadas por el Gobierno de Castilla-La Mancha no solamente afectan a quienes habitan en este territorio, sino también a sus vecinos.
El cambio de fase, insistió Blanca Fernández, «no es una loca carrera» sino un proceso que debe desarrollarse poco a poco, pues «la salud de la ciudadanía está por encima de toda consideración». No asumir esta evolución con responsabilidad sería negar a los ciudadanos que toda persona tiene derecho a estar libre de nuevos contagios.
De hecho, advirtió, se estima que entre un veinte y un treinta por ciento de la población que ha tenido la enfermedad no ha desarrollado síntomas pero sí puede contagiarla: de ahí la importancia de avanzar en las fases de la desescalada con prudencia y responsabilidad. «Esta debe ser la actitud hasta que exista una vacuna o tratamientos que la curen definitivamente».

Caída de positivos. Durante esta última semana, añadió la consejera de Igualdad y portavoz de la Junta, los equipos de rastreo han realizado más de 10.000 PCR, pruebas de diagnóstico del coronavirus que han permitido confirmar una cifra de nuevos casos positivos por debajo del tres al cuatro por ciento. En comparación con los peores momentos de la enfermedad, entre finales de marzo y comienzos de abril, indicó Blanca Fernández, este porcentaje alcanzó cuarenta puntos.
La representante del Ejecutivo destacó la importancia del trabajo realizado por los equipos de rastreo, que, en el caso de las pruebas PCR (siglas en inglés de «Reacción en Cadena de la Polimerasa), se basan en determinar la estabilidad de una determinada enzima. Gracias a esta labor, continuó la consejera de Igualdad, insistiendo en que el proceso de desescalada «no es una carrera», «hemos conseguido invertir la enfermedad y salvar vidas».