Silencio y motivación para el estudio

Manuela Lillo
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Silencio y motivación para el estudio - Foto: Tomás Fernández de Moya

La Biblioteca General de la Universidad de Castilla-La Mancha da cabida estos días a cientos de alumnos que se preparan para los exámenes finales y lo hacen incluso en horario de noche

Con los codos hincados en la mesa, los cascos puestos en los oídos, la botella de agua junto a los apuntes y los bolígrafos y rotuladores esparcidos por el escritorio. Así están durante estos días la mayoría de los estudiantes que se enfrentan a los temidos exámenes de fin de curso y que exprimen las horas del reloj para llegar lo más preparados posible a esa cita decisiva con su futuro académico.
Su objetivo es no distraerse ni un ápice y contagiarse del ambiente de estudio que se vive en la biblioteca para sacarle el máximo jugo posible a los apuntes y condensar los conocimientos en la memoria. Para propiciar esta meta, la Biblioteca General de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ofrece durante estos días un horario especial, ya que está abierta desde las 8.30 hasta las 4.00 horas de la madrugada, mientras que en su horario normal abre hasta las 21.00 horas.
También lo hace los días festivos, sábados y domingos, cuando también son muchos los jóvenes que se desplazan hasta estas instalaciones para estudiar. Este horario especial estará implantado hasta el próximo 5 de julio, detalla el responsable del edificio, Carlos Herrera, quien recuerda no obstante que la biblioteca permanecerá abierta hasta agosto.
El silencio es de hecho lo primero que se percibe al entrar a sus instalaciones, que tienen capacidad para unos 400 estudiantes, tanto en su primera como en su segunda planta. En ellas hay quienes eligen los rincones más alejados, quienes buscan más la luz, quienes prefieren expandir sus apuntes en las salas reservadas o quienes se sientan en el primer hueco que ven. El horario de noche es muy demandado entre los estudiantes, pero también el de día, cuando la biblioteca también suele estar llena.
Para Laura Hidalgo, estudiante de primero de Medicina, la biblioteca de la UCLM es la mejor opción para prepararse los exámenes. Reconoce que en sus instalaciones se concentra más, ya que actualmente comparte piso con dos compañeras y las distracciones y el ruido es más fácil en casa. De este modo, antes de las diez de la mañana emprende el camino hasta esta biblioteca del Campus y permanece en ella hasta la hora de comer, para regresar después a las cuatro de la tarde hasta las 21.00 horas. Espera que dé sus frutos la jornada intensiva de estudio que desarrolla, comenta esta joven de 19 años.
Apenas unas sillas más adelante se encuentra José Manuel Roca, sumida su cabeza entre los codos. Se prepara para su último examen del curso y explica con modestia que el resto de exámenes le han salido bien. Estudia el segundo curso de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y lo hace en Toledo, aunque es natural de Ciudad Real. La distribución de los exámenes le permite venir a casa y desplazarse así hasta la biblioteca del Campus para prepararse para los exámenes. «Hay más silencio y el ambiente te obliga a estudiar y a estar más centrado», detalla este joven de 21 años.
Alba es de las jóvenes que necesita su repertorio de rotuladores para estudiar y que explica que en casa tiene demasiadas distracciones para estudiar, desde la televisión a ir a la cocina o salir un momento, cualquier excusa la puede separar de su objetivo y es por eso que acude a la biblioteca.
Juan Manuel Díaz es de lo estudiantes que tienen que dar el arreón final cuando llega esta época del año, pues explica que a lo largo del curso desarrollan muchos trabajos que le mandan en clase. Estudia cuarto de Administración y Dirección de Empresas (ADE) y confía en terminar este año. Explica que los exámenes se le concentran mucho en estos días y de ahí que la biblioteca sea su ‘cuartel general’ en estas fechas. En su caso, prefiere el horario de mañana, la noche la deja para quienes se concentran mejor en la noche. «Por la noche se queda en la biblioteca mucha gente hasta las cuatro o las tres de la mañana, pero a mí por la noche no me motiva venir», dice.
Rodeada de compañeras se encuentra Elisa Medina, estudiante de segundo de Medicina. Con los tapones en los oídos para evitar escuchar ruidos y con la mirada fija en los apuntes se prepara para enfrentarse a los exámenes finales. «Llevo todo el curso estudiando, pero ahora con los exámenes finales hay apretar más», comenta esta joven natural de Sevilla que destaca el ambiente de estudio que se genera en la biblioteca.