La provincia arranca el verano con la tasa de paro más baja

I. Ballesteros
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La ausencia de los planes públicos acompañada de una moderada destrucción de puestos de trabajo, un millar menos que en marzo, favorece la subida de 800 parados y coloca la tasa de desempleo en el 17,88%, la más baja en el inicio del verano en más de

El paro sube en 800 personas en el segundo trimestre del año

Como sucede desde que la recuperación se asentó sobre las variables económicas en la provincia, el segundo trimestre del año sigue deparando nubes y claros para la provincia en materia de empleo. En un territorio abonado aún a la temporalidad de las campañas y que tiene a la hostelería, al comercio y a la agricultura como sus principales valores a la hora de generar empleo, el paso entre la Semana Santa y la llegada del verano supone una pausa en la generación de empleo, y el segundo trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) suma tres años conjugándose en negativo en cuanto al número de puestos de trabajo, aunque contaba con los planes regionales para que esa destrucción no se viese acompañada por una subida en las cifras del paro. Ese ‘impasse’ en el mercado laboral entre los meses de marzo y junio ha sido en esta ocasión más liviano, y la destrucción de empleo en este ejercicio ha sido más moderada de lo que lo fue en los anteriores, aunque sin el colchón del impulso público la destrucción de puestos de trabajo ha supuesto una subida en las cifras del paro. Aun así, en lo que a la EPA se refiere, la provincia abandona un trimestre malo con la menor tasa de paro en un mes de junio desde antes de la crisis económica, en el año 2008, y tiene por delante el empujón de la hostelería y la llegada de las grandes campañas agrícolas para ser optimista en materia de empleo.
La provincia de Ciudad Real cerró el mes de junio con 41.000 parados, según la última Encuesta de Población Activa publicada ayer por el INE. La cifra supone una caída que enlaza con la tónica generalizada de la desaceleración en la creación de empleo en el conjunto del país, pero se explica por sí sola por los síntomas particulares que muestra la provincia de Ciudad Real. Desde que la llegada de la recuperación asentó al territorio en la velocidad de crucero de la creación de empleo, el segundo trimestre del año ha sido negativo para la provincia de Ciudad Real con respecto al impulso que supone el primero. Así, en el año 2017 se destruyeron en la provincia 2.200 puestos de trabajo en el segundo trimestre del año, y el pasado ejercicio fueron 1.500 los empleos que se quedaron por el camino entre marzo y junio. Este año, la caída en el número de ocupados es de un millar de personas, mil puestos de trabajo que sitúan el número de ocupados en el territorio en 188.800 y que dejan la tasa de paro en la provincia en el 17,82 por ciento. Para encontrar en el inicio del verano una tasa de desempleo menor en Ciudad Real hay que remontarse al año 2008, cuando la tasa de empleo transitaba por cotas mucho más reducidas y el verano arrancaba con un 12,46 por ciento en la provincia. Fue antes de la tormenta de la crisis.
El comportamiento trimestral de la provincia no fue positivo en materia de empleo, pero en términos interanuales Ciudad Real progresa adecuadamente. La tasa de paro (17,82), tres décimas superior a la del mes de marzo, está más de cuatro puntos por debajo de la de hace un año, en junio de 2018 (21,87); el número de parados (41.000), 800 más que en el trimestre anterior, supone una caída de 8.800 personas con respecto al mes de junio de 2018; y el número de ocupados (188.800), un millar menos que en el primer trimestre del año, significa elevar en 11.000 el número de empleos en la provincia de Ciudad Real con respecto a las cifras del inicio del verano pasado. Además, la fotografía fija que ofrece la EPA del mes de junio es el punto de partida para un periodo benigno para la provincia, que encadenará ahora el verano con la campaña de la vendimia y la llegada de una nueva edición del plan de empleo regional, previsto para el otoño. Por otro lado, cualquier análisis que se haga sobre la EPA debe partir de una premisa: un descenso en la población activa en la provincia de Ciudad Real, que en los momentos en los que la crisis llegó para quedarse durante algunos ejercicios rozaba las 250.000 personas (280.600 en el segundo trimestre de 2010) y que ahora se sitúa por debajo de las 230.000 (229.800).