Siete pueblos quieren unirse a la Ruta del Vino de La Mancha

Ana Pobes
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Siete pueblos quieren unirse a la Ruta del Vino de La Mancha

Para la presidenta de la ruta, Rosa Idalia Cruz, esto refleja que la ruta resurgió el pasado mes de octubre con «voluntad de crecimiento, expansión y futuro»

La Ruta del Vino de La Mancha está en uno de sus mejores momentos tras resurgir el pasado mes de octubre después de dejar de funcionar en el año 2000. Con la objetivo de potenciar el enoturismo en La Mancha, seis municipios (Alcázar de San Juan, Tomelloso, Campo de Criptana, El Toboso, Villarrobledo y Socuéllamos) se embarcaron en esta iniciativa por la que hoy muestran interés otras siete localidades más de la región para sumarse a él, además de varias bodegas. Así lo aseguró a La Tribuna, la presidenta de la ruta, Rosa Idalia Cruz, quien resaltó el esfuerzo por reflotar una ruta que «ha sido una puerta abierta a la gente que quiere conocer La Mancha, nuestra gastronomía, cultura y paisaje». Y siempre, enfatizó, bajo la mano de un cicerone de lujo: el vino, sin olvidar tampoco al Quijote.
En estos siete meses de funcionamiento, en los que aún está «en proceso de consolidación pero dando pasos firmes», el resultado no puede ser más satisfactorio, pues «todos hemos ido de la mano y siempre bajo el paraguas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que ha creído en el proyecto y nos ha dado 12.000 euros para poder certificarnos dentro de las Rutas de Vino de España, Acevin». Por todo ello, Cruz agradeció la colaboración del Gobierno regional y las bodegas que han apoyado el renacimiento de esta ruta y también al Consejo Regulador de la Denominación de Origen La Mancha y a Acevin, «que ha sido la que ha marcado una hoja de ruta de cómo dar esos primeros pasos». Sin todos ellos, recalca, «no tendríamos una identidad propia, porque somos vinos de La Mancha», por lo que el esfuerzo «ha merecido la pena». «Era un espacio que había que cubrir, pues los vinos de La Mancha merecían tener un lugar de enoturismo de calidad y una certificación. Un espacio que ya está ocupado», argumenta.  
De momento, la alianza se ha sellado con seis ayuntamientos, pero no se descarta que sean más en un futuro próximo, pues el interés que han demostrado los otro siete municipios de la región demuestra que la ruta resurge con «voluntad de crecimiento, expansión y de futuro» y con vocación de calidad, pues «queremos un turismo que no degrade nuestro entorno, sino un turismo que venga a sumar».  
La presidenta de la ruta del vino de La Mancha asegura que, como enamorada de su tierra, ha dado «corazón, pasión, ganas y trabajo en  esta iniciativa» que «ha puesto los raíles de una forma sólida», por lo que «ahora sola subirse al tren y disfrutar del viaje».
La Ruta del Vino de La Mancha fue la primera que tomó forma en Castilla-La Mancha y que se certificó dentro del Club de Producto Rutas del Vino de España, aunque no ha sido la única: gracias al  convenio de colaboración del Gobierno regional con Acevin se incorporó la de Valdepeñas y próximamente, La Manchuela.