La IGP busca conservar la semilla de la berenjena

Ana Pobes
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El objetivo es conservar variedades que han ido disminuyendo en la superficie sembrada en la provincia o que directamente han dejado de cultivarse

La IGP busca conservar la semilla de la berenjena - Foto: RUEDA VILLAVERDE

Miembros de la junta directiva de la Indicación Geográfica Protegida de la Berenjena de Almagro se reunieron la pasada semana con el director de Industrias Agroalimentarias y la directora de Agricultura y Ganadería del Gobierno regional para abordar varios asuntos. Uno de ellos fue trasladar la petición a la Unión Europea de proteger la semilla de la berenjena para evitar así su desaparición.
Se trata de una ayuda, que puede alcanzar los 60.000 euros, y cuyo objetivo es conservar variedades de especies vegetales que se han venido cultivando tradicionalmente y que han ido disminuyendo en superficie cultivada, o que incluso su cultivo ha llegado a desaparecer, bien por su baja productividad o por su escasa rentabilidad económica, y principalmente por la falta de material de reproducción de garantías (semillas) que cumpla con la legislación vigente. Y ante el temor que esto ocurra con la berenjena de Almagro, producto amparado bajo la calidad de la IGP, se ha optado por buscar ayuda en la Unión Europea, ya que en los últimos años la provincia ha conocido la dificultad que entraña encontrar mano de obra para su siembra y recolección.
Así lo comenta el presidente de la IGP Berenjena de Almagro, Ramón González, quien argumenta que esa ayuda «apoyaría la conservación», al tiempo que recuerda que esta semilla es la única de Castilla-La Mancha que está inscrita en el Registro Nacional de Variedades de Conservación como variedad localizada en Castilla-La Mancha, «uno de los principales requisitos para poder optar a la ayuda europea». Se prevé que la convocatoria de la subvención se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en las próximas semanas. «Han surgido estas ayudas, y podemos solicitarlas porque hemos hecho ya el trabajo anteriormente con su registro», por lo que «es una oportunidad para poder salvar una situación que de no poner cartas en el asunto podría llevar al declive de este producto», argumenta para insistir después que «se busca la continuidad de la semilla y la calidad» de un cultivo del que solo se exporta un uno por ciento y que cerró 2018 con unos dos millones de kilos de producción, una cantidad similar al año anterior y que no cumplió con las perspectivas de crecimiento.
Europa pretende también, con esta subvención, poner a disposición de los agricultores variedades tradicionales a fin que puedan cultivarlas con garantías y recuperar aquellas variedades de semillas, que como consecuencia de la introducción de variedades comerciales más competitivas, han dejado de producirse o su producción es tan minoritaria que no es capaz de mantenerse cumpliendo con las exigencias de la Unión Europea.
otros asuntos. Durante el encuentro se trataron además otras cuestiones como la venta fraudulenta de este producto, ya que hay fabricantes de la provincia que venden berenjena con la denominación oficial y en realidad se trata de productos pertenecientes a empresas no englobadas en el marchamo de calidad y, por lo tanto, no amparadas ni autorizadas por la Indicación Geográfica Protegida, a lo que el Gobierno regional se comprometió a tomar diferentes medidas para combatir este tipo de fraude. Pero otro de los temas que preocupa también a la IGP es poder ampliar el ámbito de producción y actuación para cubrir así la falta de mano de obra en el campo, uno de los problemas a los que se tienen que enfrentar cada campaña. El objetivo es que la berenjena no solo se cultive en los siete municipios amparados a la IGP (Aldea del Rey, Almagro, Bolaños, Calzada de Calatrava, Granátula, Valenzuela y Viso del Marqués) sino que llegue a otras muchas más localidades del Campo de Calatrava como Moral o Pozuelo, donde sus tierras cumplen con los requisitos necesarios para sembrar este fruto «sin perder su singularidad».
La iniciativa, explica, salvaría la situación con posibles nuevos agricultores interesados en su siembra y nueva mano de obra, y ayudaría a conservar esa tradición de ser agricultor «y que se está perdiendo». Por ello, la IGP trabajará en la modificación del pliego de condiciones que deberá contar después con la aprobación definitiva de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y Europa. Un trámite, que puede durar entre dos o tres años pero que la Indicación geográfica Protegida se ha marcado como reto «preparar las bases para 10 ó 15 años de futuro». De momento, comenta el presidente de la IGP, encima de la mesa hay cien propuestas diferentes para adaptarlas a las necesidades actuales y «que nos permitan producir berenjena de forma más sencilla sin alterar la calidad».