Todo por la Ciencia

Europa Press
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La donación de cadáveres, crucial en el estudio de los futuros médicos, es una opción para todo aquel que quiera que su cuerpo sirva para la investigación, aunque debe cumplir unos requisitos

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Donar el cuerpo a la ciencia es un signo altruista que redundará en beneficio de toda la sociedad. Es necesario que muchas personas se decidan a hacerlo por el bien de la docencia de los futuros médicos y por la investigación médica.
Según defiende la Sociedad Anatómica Española, el estudio de la anatomía es uno de los más básicos e importantes dentro de la formación médica. «Su importancia no puede ser subestimada puesto que su conocimiento establece el fundamento, tanto para la investigación médica como para la mejora de los tratamientos que puedan depender de una sólida formación de los médicos de todas las especialidades», argumenta.
Según resalta, su aprendizaje se basa fundamentalmente en el estudio minucioso del cadáver humano. Por lo tanto, la decisión de un individuo de donar su cuerpo para la docencia e investigación anatómica debe ser considerada como una «contribución vital» para la comprensión y avance de la Ciencia médica en general.
Desde la Universidad Complutense de Madrid, donde  hubo cierta polémica en torno a cómo conservaban los cadáveres para estos fines, subrayan que aunque la edad no es problema a la hora de donar, sí existen para ellos unas condiciones que imposibilitan la utilización del cuerpo para su estudio y pueden excluir su aceptación. Entre estas se encontrarían que haya sido víctima de una muerte violenta, por accidente o que exista intervención judicial, necesitándose un estudio postmortem para determinar las causas de la muerte (autopsia); la retirada de diferentes órganos para su trasplante (exceptuando los ojos); amputación de las extremidades; cirugía extensa; gran obesidad o emaciación (adelgazamiento morboso); haber padecido una enfermedad infectocontagiosa de alto riego, cono la Hepatitis B o C, VIH, encefalopatía espongiforme, tuberculosis, gangrena y otras enfermedades infecciosas de alto poder de contagio.
Sabido esto, toda persona mayor de edad puede donar su cuerpo y para ello, la Sociedad Anatómica Española indica que, en primer lugar, hay que ponerse en contacto con el departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina más próxima a su domicilio. 
«La donación debe ser hecha formalmente rellenando una hoja en la que se declare la autorización para la donación de su cuerpo que, una vez producido el fallecimiento, se destinará para el estudio y la investigación anatómica».
De esta forma se deja por escrito una declaración jurada a tal efecto con sus papeles oficiales. Después, es muy importante que la notificación de la muerte de un donante sea comunicada lo más pronto posible para dar la confirmación de la aceptación.
Además, otro de los requisitos es que el Certificado del Registro civil debe ser entregado en el departamento de anatomía, junto con la historia clínica del paciente. A su vez, este departamento receptor del donante fallecido es responsable de su preservación cuidado y seguridad hasta que sus restos hayan sido enterrados. «Todos los costes del proceso correrán a cargo del citado departamento universitario», agrega.


Privacidad

Desde la Universidad Autónoma de Madrid cuentan con el portal www.donarcuerpoalaciencia.com y, por ejemplo, ellos señalan que, a la hora de donar el cuerpo a la ciencia, la familia o los allegados son sus principales colaboradores y deben estar informados de la voluntad del donante.
En su caso, tras el fallecimiento no se debe avisar a una empresa funeraria. Sus servicios se encargan gratuitamente del traslado del cuerpo a la Facultad y de los trámites legales correspondientes ante el Juzgado y Registro Civil, de manera que el cadáver tiene que estar allí en el plazo más breve posible, y no más de 36 horas después del fallecimiento.
En su momento, habitualmente al cabo de unos años, los restos serán incinerados por la Facultad de Medicina, sin que la familia tenga que intervenir. No obstante, puede, si lo desea, solicitar que, al terminar el uso del cuerpo en la Facultad, los restos les sean devueltos con en fin de organizar, por cuenta propia, un entierro o incineración privada.



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