En alerta ante el populismo

M.R.Y (SPC)
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Las formaciones eurófobas y extremistas acechan y podrían convertirse en la gran amenaza de un proyecto comunitario que vive su mayor crisis existencial

En alerta ante el populismo - Foto: Alessandro Garofalo

El futuro de la UE tiene dentro de dos semanas su gran examen: las elecciones a la Eurocámara, una cita que llega en plena crisis existencial del bloque por la amenaza del populismo y los extremismos, que se presentan como el gran enemigo del proyecto comunitario. 
Los eurófobos no se estrenarán en el Parlamento de Estrasburgo. Ya consiguieron su primer éxito en los comicios de 2014, cuando los euroescépticos franceses, liderados por Marine Le Pen, y los británicos, encabezados por Nigel Farage, no solo entraron en el Hemiciclo, sino que lo hicieron con tal rotundidad que ambos fueron capaces de formar un grupo propio por separado.
En estos cinco años, su auge es considerable. Varios Gobiernos de Estados miembro tienen un partido euroescéptico y la mayoría de los socios de la Unión cuentan con representación de los extremistas en sus respectivos Parlamentos nacionales.
Las propias autoridades comunitarias no dejan de advertir sobre los «peligros» que puede conllevar un apogeo de estas formaciones. Esta misma semana, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llamó a «luchar contra populistas y extremistas, no con palabras, sino con hechos». 
La alerta no es baldía. Los últimos pronósticos lanzados por Bruselas revelan que las tres alianzas consideradas eurófobas podrían sumar unos 200 diputados, una cifra que, en caso de que se unieran, podría convertir a los radicales en el primer grupo de la Cámara.
Si el bipartidismo ha muerto en España tras las generales del 28 de abril, todo apunta a que sucederá lo mismo en la UE. La gran coalición de populares y socialdemócratas perderán influencia y deberán apoyarse en los liberales para que los europeístas superen a los euroescépticos. Por primera vez, los dos grandes partidos no sumarían el 50 por ciento de de los escaños -se quedarían en un 45 por ciento- y, por tanto, se quedará lejos de la mayoría absoluta de 376 eurodiputados.