La leyenda sigue viva

Javier Villahizán (SPC)
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El paso del tiempo engrandece el legado de Michael Jackson, una figura que continúa seduciendo a millones de fans 10 años después de su muerte

Con un vacío profundo y cierta incredulidad se quedaron el 25 de junio de 2009 los millones de seguidores de Michael Jackson cuando supieron que el rey del pop, una de las leyendas vivas de la música, había muerto tras ingerir una sobredosis de medicamentos en su casa de Los Ángeles.
Era de sobra conocido que el creador de Thriller y Bad tenía una salud delicada y que en los últimos años había adelgazado de forma peligrosa hasta rozar casi la anorexia, sobre todo tras el juicio que le absolvió de abusos a un menor en 2005. Desde ese momento, el astro había desaparecido prácticamente de la escena.
Sin embargo, el pequeño niño que llevaba dentro Michael Jackson quería volver a volar, como lo hubiese hecho Peter Pan, y por eso anunció en 2009 su última gira, This is it.
Precisamente, el cantante de Beat it pronunció unas inconclusas palabras en público el 6 de marzo de 2009 en Londres, donde anunció un gran espectáculo que incluía hasta medio centenar de conciertos por todo el mundo.
A sus 50 años, vestido de negro y dorado y con sus inconfundibles gafas de sol, hizo la señal de la victoria ante sus seguidores y con una enorme sonrisa lo primero que acertó a decir fue: «Os quiero mucho. Solo quiero decir que estas serán mis últimas actuaciones. Cantaré todas las canciones que mis fans quieren oír. Os quiero de verdad desde el fondo de mi corazón. Os veo en julio».
Pero no pudo ser. Apenas tres meses después, una llamada a Urgencias alertaba de la parada cardiorrespiratoria de Michael Jackson. Ni el médico personal del artista, Conrad Murray, ni los servicios de emergencia pudieron hacer nada por revertir la situación, y fue declarado fallecido al poco de entrar en el Ronald Reagan Medical Center.
Después de su muerte, el mundo de la música se quedó huérfano. Se había ido una de las leyendas más importantes del pop y una estrella que había influido en multitud de artistas y que seguirá influyendo en generaciones que aún no han llegado. Jackson ganó 13 premios Grammy y vendió alrededor de 750 millones de discos. 
Después de su accidental desaparición, la discográfica publicó dos álbumes póstumos, Michael (2010) y Xscape (2014), y otros cuatro de remezclas: Michael Jackson: The Stripped Mixes (2009), Michael Jackson: The Remix Suite (2009), Immortal (2011) y Scream (2017).

Sin infancia 

El creador de Bad fue un niño triste, un adolescente competitivo y un adulto oscuro. Michael fue un figura fascinante y a la vez confusa, donde se mezclaba todo lo bueno de su espectáculo y de su calidad musical y todo lo malo de su vida de sombras. Además, el rey del pop es ejemplo de cómo una familia y una infancia pueden llegar a marcar a una persona para el resto de su vida y moldear a un personaje hasta extremos que rocen el delito. En definitiva, Michael Jackson enseñó al mundo lo que le podía pasar a uno si no se aceptaba a sí mismo.
Con tan solo cinco años, el pequeño Michael ya había demostrado un increíble talento para la canción en un festival navideño. 
Desde entonces y dado el ambiente musical que se respiraba en su casa, este niño, que era el octavo de 10 hermanos, enseguida se integró en las bandas de la familia, primero en los Jackson Brothers y después en los Jackson 5 y en The Jackson. Lo demás ya vino solo, su voz prodigiosa logró que hiciera casi de todo, desde series de televisión a merchandising, hasta que inicio su carrera en solitario en los años 80.
El legado de Michael Jackson es tal que sus éxitos, su estilo, sus vídeos y su baile están presentes aún hoy en día. Él inventó una mezcla de géneros y de ritmos que han influido en todos los que llegaron después; él entendió mejor que nadie que un artista público debe construir un personaje; él fue el primero en introducir en sus videoclips una serie de técnicas y creaciones visuales que solo estaban reservadas a la gran pantalla; y él ofreció una forma de exhibirse en el escenario y un cuerpo de baile que no existía hasta entonces.
La aportación del rey del pop a la canción y a la imagen de la música en el siglo XXI es incontestable, porque toda su revolución cultural ha sido asimilada, filtrada y absorbida por la industria actual.

‘La cara b’

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El dilema de Michael Jackson fue su lado b, su cara oculta, su vida privada, aquella en la que la polémica se instaló en su existencia por los continuos cambios de aspecto y por sus denuncias por abusos a menores.
Una de sus primeras controversias fue su cambio de color. Fue tal la rumorología que se llegó a decir que quería ser blanco o que se había operado para mudar de piel. Realmente lo que le ocurría es que fue diagnosticado en 1986 de vitíligo, una enfermedad cutánea que se caracteriza por la aparición de manchas blanquecinas, debidas a una deficiencia de pigmentación. Para intentar paliar esa diferencia de color, el artista solía utilizar maquillaje para igualar el tono, además de ocultar la piel para que no hubiera tanto chismorreo.
Pero, sin duda, las acusaciones de abusos a menores fueron una losa que siempre tuvo encima y que hasta después de fallecido no pudo quitarse. En 1993 fue acusado de haber agredido sexualmente a un menor de 13 años en su rancho de Neverland, que se saldó con un acuerdo económico, y en 2003 fue detenido por otro presunto acoso del que fue absuelto dos años después. Michael siempre se declaró inocente y alegaba que su traumática infancia era lo que le llevaba a invitar a niños a su mansión, donde podían disfrutar de diversos animales y atracciones varias, no como le pasó a él.
Sea como fuere, la integridad moral del icono del pop quedó desde entonces en entredicho, aunque siempre quedará su música.

La leyenda sigue viva
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