Solo un país como España da personalidades como Rubalcaba

Redacción
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Emiliano García-Page destaca que el reconocimiento a Rubalcaba «viene de todas las latitudes, incluso de aquellos con los que hay permanente conflicto, como el mundo independentista o nacionalista»

Solo un país como España da personalidades como Rubalcaba - Foto: JP Gandul

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reivindicado la «altura política» del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, de quien ha dicho que muchas de sus acciones «quedan ya en el haber político del país». En su opinión, su trayectoria política «pone de manifiesto que solo un país grande como éste, da personalidades como Rubalcaba».

García-Page se pronunciaba así tras asistir a la capilla ardiente de Rubalcaba, instalada en el Congreso de los Diputados. El que fuera vicepresidente del Gobierno de España y un referente del socialismo falleció este viernes tras sufrir el miércoles un ictus, y su capilla ardiente ha registrado una masiva afluencia de ciudadanos que han querido darle su último adiós.

Rubalcaba «siempre apostó por el punto de encuentro y por arreglar las cosas antes que enfrentarlas», ha destacado el presidente castellano-manchego, antes de reconocer que tuvo «una visión muy práctica del país y una cabeza muy privilegiada». Igualmente, ha recordado que era «infinitamente más afectuoso de lo que mucha gente pudiera pensar» dada su «racionalidad e impecable sensatez».

Solo un país como España da personalidades como RubalcabaSolo un país como España da personalidades como Rubalcaba - Foto: JP GandulAsimismo, García-Page ha asegurado que quienes «nos hemos sentido honrados con la amistad de Rubalcaba, pasamos ayer un día triste y agrio, de cierta impotencia». Pero incluso en su fallecimiento, ha destacado, el dirigente socialista «le ha prestado un servicio al país, porque ha puesto en valor lo que significa el interés general, y hay gente de todos los colores y partidos que, con una manifestación muy sentida, sincera y nada protocolaria, está dejando clara su capacidad».

Además, el jefe del Ejecutivo castellano-manchego ha puesto en valor que el reconocimiento a Rubalcaba «viene de todas las latitudes, incluso de aquellos con los que hay permanente conflicto, como el mundo independentista o nacionalista». A su juicio, esa actitud «alumbra cierta esperanza» de que la capacidad y la estatura política «es lo que queda», y que «pensar en el conjunto y ser una persona honesta de verdad, como era él, compensa y merece la pena».

García-Page también ha coincidido con la opinión generalizada de que era «un hombre de Estado», y ha dicho que «siempre ha apostado por un punto de encuentro, por arreglar las cosas antes que enfrentarlas, por una visión muy práctica del país, con una cabeza privilegiada y además era infinitamente más afectuoso de lo que a lo mejor mucha gente pudiera pensar dada su racionalidad, dada su impecable sensatez, porque era hipersensato».

«Muchos le admiramos por muchas cosas y ahora nos quedamos con lo bueno, yo creo que muchas de sus expresiones, muchos de sus razonamientos y muchas de sus acciones quedan en el haber político del país y pone de manifiesto que solo un país grande da personalidades como Alfredo Pérez Rubalcaba».

En este sentido, ha comentado que «los que nos hemos sentido honrados con la amistad de Alfredo Pérez Rubalcaba ayer pasamos un día triste y agrio, incluso de cierta impotencia», pero ha añadido que «hoy tengo que decir, como razonamiento de amigo, que al final en su fallecimiento le ha prestado un servicio a este país, y se lo ha prestado simple y llanamente porque ha puesto en valor lo que significa el interés general, el que haya gente de todos los colores, de todos los partidos, que con una manifestación muy sincera y muy sentida, en nada protocolaria, haya dejado clara su capacidad».

Es un reconocimiento, insistió, «que viene de todas las latitudes, incluso de aquellos con los que hay un permanente conflicto, como el mundo nacionalista o el mundo independentista, que además alumbra una cierta esperanza, que es que la capacidad de verdad, la estatura de verdad, finalmente es lo que queda»