La Moncloa los prefiere jóvenes

Maricruz Sánchez (SPC)
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A pesar de que España ha tenido varios presidentes menores de 50 años, nunca antes todos los principales candidatos a liderar el Ejecutivo rondaban la cuarentena

La Moncloa los prefiere jóvenes - Foto: Ricardo Rubio Europa Press

En 1976, el expresidente Felipe González, entonces líder en la clandestinidad del ilegal Partido Socialista Obrero Español (PSOE), aseguró a un alto dirigente del SECED (el CNI de la Transición) que la democracia en España «no tenía más remedio que ser joven». Una afirmación lanzada por un González que en esa época defendía a ultranza que la edad en la política, lejos de ser una ventaja, era un inconveniente, ya que en su opinión los dirigentes mayores ofrecían menos posibilidades de diálogo. Ahora, 42 años después, parece que a la ya consolidada democracia nacional tampoco le queda más remedio que ser joven, en el sentido literal: ninguno de los cinco principales aspirantes a La Moncloa alcanza la cincuentena, con edades que van de los 38 a los 47 años. Este hecho marca un hito en la Historia del país, pues por primera vez todos los candidatos a unas elecciones generales son tan jóvenes.
El que peina menos canas de estos grandes rivales que se enfrentarán el 28-A es el máximo dirigente del PP, Pablo Casado. que a sus 38 años (1 de febrero de 1981) representa para los conservadores la imagen del relevo que necesitaba el partido y, por ende, el Ejecutivo. A él le siguen en juventud el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, con 39 (15 de noviembre de 1979) y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, con 40 (17 de octubre). Un poco más mayores son el líder de Vox, Santiago Abascal, que acaba de cumplir 43 el pasado día 14; y el actual jefe del Ejecutivo y máximo dirigente del PSOE, Pedro Sánchez, con 47 primaveras (que conmemora en una fecha tan peculiar como el 29 de febrero, es decir, solo en los años bisiestos).
Sin embargo, los expertos apuntan que la novedad no es tan abrumadora, pues en realidad el cambio generacional se ha repetido una y otra vez en la política española desde la muerte de Franco, exceptuando a Leopoldo Calvo Sotelo, que inició su efímero mandato a punto de cumplir los 55, y a Mariano Rajoy, que venció sus primeras generales con esa edad. El resto de presidentes, llegaron a La Moncloa más jóvenes. «Eso pasó con Adolfo Suárez, nombrado con 43 años, y también con el propio Felipe González, que tenía 40 cuando accedió al puesto. Volvió a darse con José María Aznar, que alcanzó la Presidencia con 43, la misma edad que tenía José Luis Rodríguez Zapatero al tomar posesión del cargo». Así lo explicaba recientemente el historiador y sociólogo Santos Juliá, para el que estos dos últimos dirigentes (Aznar y Zapatero) pusieron, además, especial empeño en volar todos los puentes con el pasado que había en sus respectivas formaciones. 
Pero una cosa es la edad de los presidentes del Gobierno de España, y otra las similitudes que existen en esta ocasión entre las de todos los candidatos a serlo en la inminente cita con las urnas. Unos datos que colocan al país como el segundo territorio de la Unión Europea con los líderes políticos más jóvenes, con una media que ronda la cuarentena, solo superada por Croacia, que se sitúa en 37 años.
La nación balcánica cuenta, además, con el dirigente más joven de Europa al frente de un partido, Ivan Vilibor Sincic. A sus 28 años, Sincic es el líder del populista Zivi Zid (Escudo Humano), cuarta fuerza en el Parlamento croata, que proviene de un movimiento antidesahucio. A este ranking de líderes con 40 años o menos se suman Dinamarca, Estonia, Lituania y Suecia, países en los que la mitad de las cuatro principales fuerzas están dirigidas por treinteañeros. El canciller austriaco Sebastian Kurz, de solo 32 años, es el jefe de Gobierno más joven de la UE, aunque la sensación en Europa es desde su llegada al Elíseo el francés Emmanuel Macron, de 41.