Una tradición entre el buen tiempo

Hilario L. Muñoz
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El 1 de noviembre ha vuelto a estar marcado por todas las tradiciones y ritos de esta fecha en La Mancha con la visita al camposanto de los familiares y con la diferencia respecto al año pasado del Sol radiante de esta semana y de la alta temperatura

Una tradición entre el buen tiempo - Foto: Pablo Lorente

El 1 de noviembre es una fecha plagada de tradiciones en La Mancha. La muerte se vive distinto en esta tierra, como bien retrató Pedro Almodóvar en su Volver o como bien sabe quienes en esta jornada pasean o caminan por las cercanías de cualquier camposanto. En Ciudad Real se trata de una tradición que comienza en los días previos, siempre que no llueva, como ha ocurrido en este final de octubre. Se trata de las jornadas previas y necesarias para limpiar las tumbas, para preparar el entorno de ese espacio para el recuerdo y que en la festividad de todos los Santos solo haya tiempo para el bullicio, los saludos entre familiares y anécdotas en recuerdo de aquellos que ya no están.
Fieles a la tradición desde temprano se fueron dando cita los elementos típicos de esta cita con las largas filas de coches para entrar al camposanto y los aparcamientos llenos en todas las calles del barrio de La Guija. Los conos en la zona facilitaron un año más la entrada y salida a la calle Sol, la más concurrida.
Igualmente en la entrada del cementerio de la capital se agolpaban, en su tradición, los vendedores de flores orgullosos del buen tiempo y de las ventas no solo de ayer sino de todas las jornadas previas. Así lo explicaba Sandra Alañón, hija de florista, y que explicaba que este 1 de noviembre «fue algo más tranquilo» de lo normal gracias a que el jueves y el miércoles se vendió mucho, «no como el año pasado, que llovió».
Una tradición entre el buen tiempoUna tradición entre el buen tiempo - Foto: Pablo LorenteLas floristerías preparan con mimo este día, trabajando desde hace semanas en sus propuestas para llenar la sobriedad del cementerio de los colores de las flores. Una labor que no solo realizan las que se ubican en el cementerio sino en todas las que hay por Ciudad Real, que estos días tienen venta constante.
«Ha sido una jornada tranquila», dijo Alañón, quien expuso que en su caso lo que más se vende en la jornada festiva son los centros de 20 euros con claveles, lilium y gladiolos. Pese a que es el centro más barato de los que tienen, las floristerías notan que los años de crisis se han dejado atrás y la gente vuelve a aproximarse a los cementerios con ánimo de llevar flores a sus seres queridos.
Como curiosidad, Alañón apunta a que quienes acuden con más asiduidad les gusta comprar «artificial porque es lo que más dura» y ya se lo dejan puesto para el resto de días en que seguirán yendo al lugar de descanso de su familiar.
Una tradición entre el buen tiempoUna tradición entre el buen tiempo - Foto: Pablo LorenteQuienes no acuden asiduamente ayer aprovechaban aún para terminar de limpiar el lugar de recuerdo a sus seres queridos, entre el bullicio de las familias que visitan otras tumbas. Los grandes y pequeños grupos inundaron los pasillos, en ocasiones, incluso con sillas, dispuestos a pasar la jornada completa en el cementerio, hasta que el sonido de la sirena anuncie el cierre de las puertas y el fin de las tradiciones del día.
Junto a ellos ayer, por segundo año como un nuevo evento del día 1 de noviembre, hubo grupos de turistas dispuestos a recorrer las tumbas y los más de 150 años de historia del cementerio de la capital. Las visitas al camposanto se repiten hoy para aquellos que quieran conocer ese pedazo de historia.


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