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"Mi lesión y la pandemia hacen que cada tarde sea especial"

La Tribuna de Ciudad Real
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El diestro peruano comparte cartel con Emilio de Justo y Antonio Ferrera este domingo en la plaza de Alcázar de San Juan

"Mi lesión y la pandemia hacen que cada tarde sea especial" - Foto: Rubén Serrallé

Roca Rey llega a Alcázar en olor de multitudes después de sus éxitos recientes en Colmenar Viejo, Gijón, Dax… el gallo de pelea de hace unas temporadas se ha convertido en el mandamás del escalafón junto a El Juli y Morante. Tiene 24 años y goza de un gran cartel entre la afición de América y España.Posee valentía, técnica y temple para llevar las embestidas de las reses, donde luce como nadie con capote y muleta. Cambió los palos de golf en su Perú natal por espada y muleta y no dudó un instante en trasladarse a España y vivir al límite en un mundo difícil entre lesiones y pandemia. Llega a Alcázar acompañado de otro gallo como es Emilio de Justo que no se deja ganar la partida por nadie y de Antonio Ferrera que goza de un momento espléndido. Roca, con su juventud, ya sabe de las mieles en Las Ventas de Madrid y en la Maestranza sevillana, una tierra andaluza que le ha acogido con los brazos abiertos. Este cartel de lujo se dará cita en el festejo, organizado por la empresa Tauroemoción, que tendrá lugar este domingo, 5 de septiembre, a las 18.30 horas.
¿Es feliz Andrés Roca Rey?

Claro que sí, ¿por qué no iba a serlo? Tengo la suerte de poder realizar y vivir con lo que me apasiona. Soy un afortunado que disfruta de la vida al máximo con entrega y pasión.

Una máxima figura del toreo tan joven es estar tocado con una varita mágica. ¿Es un milagro que Roca Rey esté hoy donde está?

No es un milagro, es fruto del trabajo constante, de una entrega sin límites, de una vida dedicada a ello. Evidentemente estoy agradecido porque a pesar del trabajo, a veces debe acompañar otros factores como la suerte, pero las cosas nunca suelen pasar porque sí.

Para ello, el pequeño y adolescente Andrés ha tenido que renunciar a muchas cosas…

Renuncias a cosas, pero lo haces con plena consciencia. Yo no me arrepiento de nada. Mi niñez y juventud fue distinta a la de otros niños y jóvenes, pero también puedo decir que, gracias al toro, he aprendido muchas cosas desde joven que quizás nunca hubiera aprendido y conocido. Maduras a otro ritmo y aprendes a disfrutar la vida con mucha intensidad y desde otro prisma.

Teniendo en cuenta su condición de máxima figura, ¿Roca Rey sigue madurando o está en sazón?

Creo que los toreros seguimos madurando durante toda nuestra trayectoria. Yo busco en mi interior para seguir creciendo, para poder seguir ofreciendo a todos los aficionados y los jóvenes que van a verme motivos para que repitan y me sigan. Siento que  muchos jóvenes se identifican conmigo y yo también lo hago con ellos. Es una satisfacción enorme mirar al tendido y ver tanta juventud emocionándose con lo que haces y sientes.

Abre bastante los carteles a nuevos compañeros. ¿No sería más fácil competir con las figuras más altas del escalafón como se ha hecho casi siempre?

Creo que el futuro de la tauromaquia pasa por la creación de una competencia y rivalidad. Yo quiero torear con todos aquellos que sean del interés del público y por eso me gusta esa apertura de carteles. Fácil no es ninguna tarde, lo hagas con quien lo hagas, pero si le digo que si existiera una facilidad, nunca buscaría ese camino.

Este domingo, 5 de septiembre, tiene una cita con un cartel de máxima categoría en su única actuación en nuestra provincia. ¿Cómo afronta el festejo de Alcázar de San Juan?

Pues con la ilusión de una temporada muy deseada por las circunstancias que todos conocemos. Mi lesión y después la pandemia han hecho que cada tarde sea especial por todo el tiempo que tuve que esperar para volver a sentir al toro y al público.

¿Qué sueños tiene ahora mismo? ¿Cuál es el techo de Andrés Roca Rey?
Me gusta pensar que el techo está muy lejos. Como le decía antes, busco constantemente en mi interior para seguir creciendo. De momento solo pienso en el día a día. No me gusta pensar a largo plazo por lo que los sueños están en el plano del presente. Al fin y al cabo, los sueños sueños son…

Nos gustaría agradecerle su tiempo, puesto que no es habitual verle en los medios y desearle la mejor de las suertes. ¿Se despide usted con una invitación al festejo del domingo?
Muchas gracias. Es un placer conversar este rato con ustedes. Seguro que viviremos una bonita tarde por lo que les espero a todos allí.