Fervor por Medinaceli

Pilar Muñoz
-
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde

Cientos de personas se agolpan para ver partir a Nuestro Padre Jesús Nazareno de su barriada del Pilar hacia su encuentro con la Madre

El olor a incienso y un murmullo reverencial anunciaba la salida de la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Medinaceli), que  inició su peregrinar poco después de las seis de la tarde de Martes Santo, bajo un sol de justicia y rodeado de una multitud de personas. Lo hizo a los acordes de la marcha Ave María, de Caccini, interpretada por la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva.
Medinaceli cruzó el umbral de  las cocheras de la Iglesia del Pilar en el popular barrio que lleva su nombre amparado en su cuadrilla de costaleros (35 debajo el paso). Lentamente iniciaba su recorrido por la ciudad rodeado de las cientos de personas que agolparon para ver la salida del magnífico paso de trono de Jesús maniatado, coronado de espinas y envuelto en una túnica de color púrpura, sobre un monte de claveles morados y ramos de rosas en las esquinas. Todas las miradas se centraron en una de las imágenes más cautivadoras y queridas  de las Semana Santa de Ciudad Real, declarada de interés turístico nacional.
Nuestro Padre Jesús Nazareno dejaba atrás su barrio para peregrinar por las calles de la ciudad, un  largo recorrido de más de seis horas portado por su cuadrilla de costaleros a ritmo de las marchas Aromas de un barrio, de Álvarez Barroso, y Caminando va por tientos, de Miguel Ángel Font, entre otras composiciones.
Los flashes de las cámaras y móviles y el murmullo de la gente rompía el silencio generado al inicio del   recorrido de la procesión del Martes Santo, que abría el Niño del Remedio, obra del imaginero Faustino Sanz Herranz. La imagen viste túnica de terciopelo granate bordado en oro en el taller madrileño de Francisco José Perales, va sobre un paso de estilo barroco. Un tabernáculo decorado con ángeles  rodea la imagen iluminada con candelabros metálicos de luz eléctrica.
La Hermandad del Cristo de Medinaceli se caracteriza por seriedad y  forma ordenada de portar la imagen del titular y por la marcha de los penitentes con la túnica de la hermandad, de moaré amarillo oro en forma de manto, forro visible de raso blanco y puños con adornos dorados que acompañan con un cíngulo morado y oro y escapulario. Cuando Medinaceli doblaba la esquina de la calle Virgen del Prado, volvía a hacerse el silencio tras abrirse las puertas de las cocheras y aparecer el paso de palio de Nuestra Señora de la Esperanza.
 

 

Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli Rueda Villaverde
Fervor por Medinaceli - Foto: Rueda Villaverde