La Semana Santa que no fue

M. Sierra
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Turrillo califica de «deslucida» la Semana de Pasión de Ciudad Real que apenas si ha sentido el Jueves Santo y el Viernes Santos por la lluvia y la amenaza de precipitaciones

La Semana Santa que no fue - Foto: Rueda Villaverde

Templos llenos  y calles vacías. Ese es el resumen de una Semana Santa que ha vivido pendiente de un cielo que se negaba a dar una tregua a las hermandades de Ciudad Real, especialmente los días  grandes de la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús, las jornadas de Jueves Santo y Viernes Santo, días en los que el cielo amenazó con una lluvia que tardó en llegar, pero que obligó a los hermanos mayores a tomar la decisión más difícil, la de no salir.  
«Contra el tiempo  no se puede luchar», lamentaba el presidente  de la Junta de Hermandades, Francisco Turrillo, para quien esta Semana Santa ha sido «muy mala» y ha quedado «deslucida» con «tantos días de lluvia. Hacía estas declaraciones al comienzo de la procesión del Resucitado, la única a la que el cielo ha dado la esperada tregua.
Ya se hablaba de que el cielo traería de cabeza a las hermandades no sólo de Ciudad Real, sino de toda España, varias semanas antes de que la Pasión arrancara con un Domingo de Ramos  demasiado bueno para ser verdad, con temperaturas casi veraniegas que hacían pensar que la borrasca de la que se llevaba semanas hablando pudiera  no llegar por aquello de las locuras de la primavera. Pero no fue así, y tras una tregua de tres días, la madrugada del Jueves Santo el cielo finalmente se rompía dejando a la ciudad huérfana de una de sus procesiones más emblemáticas. El Silencio se quedaba a las puertas de San Pedro, convertida en la primera de muchas. Junto con ésta, 12 de las 24 hermandades que componen la Pasión de Jesús en Ciudad Real  no llegaron a realizar su estación de penitencia. Algunas por lluvia, como la Cofradía de la Soledad, que tras  una mañana intensa de lluvias tenía claro que no saldría a la calle varias horas antes de su tradicional peregrinar por las calles alfonsís.  
Otras por una amenaza de lluvia que no se cumplió o que llegó a deshora pero que sirvió para dejar a Ciudad Real sin Jueves Santos, y  al Viernes Santo  sin una de las procesiones más solemnes, el Santo Entierro, que por segundo año consecutivo tenía que celebrarse en el interior de los templos.
Así, la desilusión se convirtió en compañera de muchas de las cofradías que este año no vieron la calle, sabedoras de lo importante que es preservar el patrimonio, pero a veces inconsolables hasta el punto de acatar pero no entender las decisiones de los hermanos mayores que se vieron obligados a poner la razón sobre el corazón.    
 Los días grandes de la Semana Santa se convirtieron este año en rezos, en alguna que otra levantá en el Guardapasos,  en la Catedral, en San Pedro, en la Merced que supieron  a poco y que hicieron sentir la próxima Semana Santa demasiado lejos.